"Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger en una única forma del saber todo lo que ha sido visto y oído, todo lo que ha sido relatado por la naturaleza o por los hombres, por el lenguaje del mundo, de las tradiciones o de los poetas".

Michel Foucault-Las palabras y las cosas


lunes, 5 de octubre de 2026

YETAPÁ GRANDE (Gubernetes yetapa): CON LA COLA AL VIENTO

 

Alex Mouchard

 

“La cola de esta especie es extremadamente alargada y profundamente bifurcada, siendo las dos plumas exteriores las más largas y las otras disminuyendo rápidamente en longitud. Incluso cuando el pájaro está quieto, esta larga cola lo hace muy llamativo, pero cuando está vivo y en movimiento, hace de la cola un apéndice muy ornamental, levantándola para que caiga como las plumas de la cola de un gallo, y permitiendo que los largos penachos se agiten con gracia en la brisa”.

(Wood, 1885)

 


Scissor Tail -  Gubernetes forficatus

 Dibujo de William Swainson. (Jardine, 1833)



Las isla Apipé Grande es un enclave argentino en aguas paraguayas del río Paraná. Con sus  27.700 ha ofrece una variedad de ambientes isleños interesantes como selva ribereña, pajonales, depresiones con cañaverales, madrejones con vegetación palustre y lomadas arenosas cubiertas de isletas de bosque. Recorriendo el camino entre San Antonio y Colonia Uriburu pasé por un pastizal inundable donde crecían aislados algunos arbustos y a unos 500 m lo rodeaban formaciones de bosque ribereño, ya scontra la costa del río Paraná . Desde lejos ví que se acercaba volando una pareja de notables pájaros con sus largas colas flameando al viento. Se posaron cerca, en cables del tendido eléctrico,  e inicaron una extraña danza en medio de ásperas y estridentes vocalizaciones. Uno de ellos ejecutaba reverencias sacudiendo las alas mientras que el otro elevaba las alas extendidas hacia arriba. Parecía una proclamación territorial ejecutada con decisión y arrogancia, sin tomar en cuenta lo arriesgado que resultaba exponerse ante posibles depredadores. Se trataba de una pareja de yetapá grande, un ave de la familia de los tiránidos, la misma a la que pertenecen sus más famosos parientes: benteveos y tijeretas.

 

Pero a 10.000 km y 210 años de distancia se desarrollaban otros sucesos que habrían de involucrar a esta misma especie.

 

LA EXPEDICION

El 1º de abril de 1816 partía de Brest (Francia) la fragata L’Hermione con destino a Rio de Janeiro. A bordo se encontraba Charles Emmanuel de Montmorency, Duque de Luxemburgo,  embajador extraordinario francés ante la corte imperial portuguesa, radicada  en Brasil, tras huir de la invasión napoleónica. Este duque tenía la misión de recibir de los neerlandeses la devolución de la colonia de Guyana, de acuerdo con el tratado franco-portugués firmado en  Viena el año anterior (Straube, 2012).



      Charles Emmanuel Sigismond de Montmorency-Luxembourg, duc de Piney-Luxembourg.

Litografía por François Le Villain, circa 1800-1825. National Portrait Gallery, London. https://www.npg.org.uk/collections/search/portrait/mw73109/Charles-Emmanuel-Sigismond-de-Montmorency-Luxembourg-duc-de-Piney-Luxembourg



Como solía ocurrir en esa época, se aprovechaban estos viajes oficiales para enviar naturalistas para que, además de incrementar el conocimiento científico, investigaran los variados productos minerales, vegetales y animales de América, a fin de evaluar su posible explotación comercial.  En esta ocasión el botánico del Museo Real de Historia Natural de París, Auguste de Saint-Hilaire, solicitó al Duque de Luxemburgo, amigo de su familia,  permiso para participar del viaje, lo que le fue concedido porque además iba avalado por los profesores del Museo, quienes habrían de recibir el material obtenido durante la expedición.  Lo acompañaba el zoólogo Pierre Antoine Delalande, naturalista de 29 años de edad,  ayudante préparador en el Museo,  persona considerada y modesta, y  un colector hábil, metodico y dedicado que siempre realizaba una detallada inspección de sus ejemplares y, de ser posible,  los acompañaba de los correspondientes esqueletos.

Durante el viaje hicieron tres paradas: en Lisboa, Madeira y Tenerife, aunque resultaron demasiado cortas como para estudiar la naturaleza circundante. El 1º de junio de 1816 llegaron a destino y enseguida comenzaron a colectar juntos en Río de Janeiro y en sus alrededores (Papavero, 1971). Al poco tiempo Delalande debió regresar a Francia, acompañando nuevamente al embajador, según estaba previsto desde un principio. En cambio,  Saint Hilaire decidió permanecer en Brasil y se quedó durante seis años realizando varios viajes, especialmente por Minas Gerais y alcanzando el Río de la Plata. 

Delalande “no había podido extender sus investigaciones más allá del área alrededor de Río de Janeiro” (Saint-Hilaire, 1830).  Al parecer coleccionó en las selvas del Corcovado y llegó hasta la Serra dos Orgãos. Pese a que Saint Hilaire señalaba: “En los alrededores de Río de Janeiro, los cazadores, y probablemente también los coleccionistas, han reducido significativamente el número de aves y cuadrúpedos: ya no se encuentran monos, y hay muy pocos loros y tucanes” (Saint-Hilaire, 1830), Delalande logró llevar a Francia una nutrida e interesante colección, incluyendo aves, mamíferos, peces  e invertebrados (Varley, 1956; Papavero, 1971).


Casa que habitó el Duque de Luxemburgo durante su estadía en Río de Janeiro

 y que quizás también albergó a los naturalistas de la expedición

 (Saint-Hilaire, 1830).



Sant Hilaire así se expresó sobre la partida de Delalande y sobre las dificultades que enfrentaban los colectores: “Me entristeció ver partir a Europa al Sr. Delalande, mi compañero de viaje; este incansable naturalista era prácticamente irremplazable. Sin embargo, deseando que su partida de Brasil pasara más desapercibida para los zoólogos, durante mi estancia en Ubá comencé a recolectar insectos, aves y pequeños cuadrúpedos. Hasta mi regreso a Francia, dediqué a ampliar mis colecciones de animales todo el tiempo que me quedaba libre de mis observaciones botánicas. Desafortunadamente, me vi obstaculizado por las dificultades del transporte, la extrema humedad y un sinfín de otros problemas, cuyos detalles excederían el alcance de esta introducción” (Saint-Hilaire, 1824).

No quedan claros los motivos por los cuales Delalande no se quedó con Saint Hilaire. Quizás no gozaba de buena salud porque durante sus viajes “tanta fatiga y trabajo habían dañado su salud” (Saint-Hilaire, 1830).  Quizás quería asegurarse la  custodia de sus colecciones hasta Paris. De todas formas Saint Hilaire lo reemplazó por el preparador Yves Prégent, quien habría de enfermar y morir durante el viaje,  en São João del Rei (Minas Gerais).


Selva virgen en Río Bonito (Río de Janeiro) hacia 1816/1818.

Dibujo de Charles Othon Frédéric Jean-Baptiste, conde de Clarac, quien acompañó  en el viaje al Duque de Luxemburgo.

(Musée du Louvre / Thierry Le Mage) https://collections.louvre.fr/en/ark:/53355/cl020513320



 La notable variedad de aves recolectadas por Delalande, una vez llegadas al Museo, fueron estudiadas por  Louis Pierre Vieillot (Azevedo, 1955). El grupo que más  parece haber interesado a Delalande fue el de los picaflores, y de sus ejemplares Vieillot describió una docena de especies, incluyendo el picaflor negro (Florisuga fusca), el hermoso colibrí de copete rojo (Stephanoxis lalandi), nombrado en honor de nuestro personaje,  y la espectacular coqueta magnífica (Lophornis magnificus) (Oliveira Pinto, 1979). Otros ornitólogos describieron más aves nuevas, ellos fueron Charles Henri Frédéric Dumont de Sainte-Croix, Barón Nöel Frédéric Armand André de Lafresnaye, Coenraad Jacob Temminck y René Primevère Lesson.

 


Gubernetes Cunninghami

Dibujo de James De Carle Sowerby (Such, 1825-1826)


 

EL YETAPA

En su breve estadía en Brasil Delalande llegó en sus recorridas hasta Sumidouro (Serra dos Orgãos), y al atravesar la región que se extiende entre la bahía de Guanabara y dicha sierra,  probablemente  capturó allí al extraordinario tiránido que motiva nuestra nota. Aún hoy en día se lo puede encontrar en esa zona, incluso cerca de lugares muy poblados como los alrededores de Saracuruna (https://ebird.org). Lo cierto es que su colección de ejemplares incluido el yetapa grande arribaron junto con él a París y fueron estudiados por Vieillot (Vieillot, 1819) que describió al yetapá con el nombre de Tyran Bellot, y en latín, Tyrannus bellulus, es decir “tirano lindo”). No advirtió Vieillot (1818) que ya había descripto a esta misma especie en base a la obra del ineludible Félix de Azara (1802),  quién lo llamó Yiperú porque “así le llaman algunos Guaranís, y otros Yetapá (Tixera), aludiendo a que para suspender el vuelo abre mucho y cierra la cola, que es muy larga”.  Azara señalaba que habita “las albercas y sus inmediaciones en familias”, que se posa “en los juncos y arbolitos” y que baja “al suelo por lombrices e insectos, que también pilla al vuelo si le pasan inmediatos”.  También indicó que canta con fecuencia con silbidos poco variados y que suelen pelear por las presas que atrapan.

En su manuscrito Azara comentaba: “Siempre he visto esta avecilla en número de dos, 3, o 4 a lo más, en los juncos o pajas de los bañados. Vuela poco y vive de insectos volantes, según infiero de haberla visto hacer sus salidas y caracoles cortos para coger su presa, que vio anticipadamente. Aunque en todas partes se hallan insectos, no sale esta ave a buscarlos fuera del bañado. Jamás he visto que esta ave pare en árbol, ni en el suelo, ni en el agua, es común, aunque no abundante” (Scavone Yegros, 2022).

Al verlos en grupos los consideró sociable como los Tordos (ictéridos) y lo incluyó entre éstos y no entre los Colas Raras donde agrupaba a los otros yetapáes.

Comos  veremos a continuación  no es mucha la información que aportaron los distintos naturalistas de fines del siglo XIX y principios del XX  sobre el comportamiento de esta especie.  Así Ernest White (1882) encontró una pareja en un gran estero en Itapuá (Misiones) y observó que “vuelan en pareja cerca del suelo con un movimiento ondulante, posándose en una gramínea alta”. Sólo les escuchó una única nota en vuelo o poco antes de lanzarse a volar, y determinó que sólo comían hormigas.



Muscicapa longicauda

Dibujo de Matthias Schmidt (Spix, 1824-1825)



William Foster (Chubb, 1910) lo colectó en Sapucay (Paraguay) entre 1902 y 1904: “Su hábitat favorito son los terrenos pantanosos rodeados de bosques, donde haya bundante vida insectil … la percha usual es algunos de los árboles bajos del bañado. Generalmente se lo encuentra en parejas todo el año, y nunca lo vi en grandes números. Su alimento consiste en insectos, capturados en vuelo … El nido es construido en una mata densa y apretada de gramíneas palustres, y la puesta completa es de tres huevos”. Foster consideraba que éste era el veradero güira yetapa de los guaraníes, ya que la tijereta (Tyrannus savana) es migratoria y no se la encuentra todo el año.

En Las Palmas (Chaco) Alexander Wetmore (1926) vio un grupo de tres pasando sobre la sabana abierta “con vuelo recto, algo inclinado y las colas ondulando. Su llamada era una nota áspera que puede representarse como un rut rut”.

Hans Krieg (1959) observó el extraño comportamiento defensivo de dejarse caer desde su percha en el tetapá grande:  “en vuelo, siempre se dejaba caer en picado desde el arbusto alto en el que suele posarse en las estepas húmedas y herbáceas,  y luego permanecía inmóvil y muy difícil de encontrar, con la cabeza hacia abajo y las largas plumas de la cola, parecidas a pastos, apuntando verticalmente hacia arriba. Este comportamiento también puede interpretarse como un caso especial de ocultarse, como encontramos como último recurso en otras aves. Ofrece mejor protección contra las aves rapaces que huir volando”.

 

Con respto al despliegue que observé y que parece ser una proclamación territorial, Ricardo Belmonte-Lopes lo describe así: “Entonces, los individuos balanceaban el cuerpo y la cola longitudinalmente, batiendo las alas y emitiendo una vocalización propia de esta exhibición; mantenían la cabeza erguida para luego bajar súbitamente el cuerpo, acompañando el movimiento con un chasquido del pico y un aleteo. Junto con estos movimientos corporales, tanto el macho como la hembra batían las alas a frecuencias diferentes: el macho lo hacía con mayor rapidez, sin extenderlas siempre por completo, mientras que la hembra realizaba aleteos más lentos, extendiendo las alas totalmente” (Belmonte-Lopes, 2008).

 


 

TIJERAS Y LEYENDAS

 

Como relató Azara los guaraníes llamaban a todo pájaro de cola larga güira-yetapá, de güira, ave, y yetapa, tijera. Obviamente antes de la conquista española los indígenas desconocían las tijeras pero adaptaron a ellas una palabra que ya existía. La raíz etáb, cortar, y su reflexivo yeetá, cortarse, dieron yeetapáb = tijeras (Fernandes de Mello, 1879).

En el portugués brasileño otros nombres que se le dan al yetapá grande se refieren a su larga cola de tijera: tesoura do campo (tijera del campo) y tesoura do brejo (tijera del pantano).

Con respecto a yiperú, el nombre que le dio Azara, parece derivar de ye pe ru =  esquinado o desviado,  y podría referirse a  su forma de volar en diagonal, debido a la acción del viento sobre su cola larga (Fernandes de Mello, 1879, y ver más arriba la observación de Wetmore).

Los guaraníes no tenían una leyenda que se aplicara especialmente al yetapá grande, pero sí a los yetapáes en forma genérica. En  una leyenda, recogida por Fernando Laprovitta, el dios Tupã determinó que al morir una persona las almas subieran al cielo mediante unas alas invisibles que el dios les enviaba con unos mensajeros. Una vez que el ñeʼã  o alma llegaba al cielo, Tupã con esas alas creaba un ave que tenía las mismas costumbres que el finado.

En un campo rodeado de montes y altos pastos, cerca de un río, hábitat propicio para el yetapá grande, vivía una chica junto a su madre enferma. La joven trabajaba como costurera a la vez que cuidaba a su madre, pero ésta, a pesar de la atención, finalmente murió y la hija cayó  en la depresión y la tristeza y también falleció. Entonces Tupâ condujo su alma al cielo y creó con ella un ave de colores modestos, como el yetapá, para concordar con la sencillez de la chica. Sólo una cosa le pidió ella, que le diera una tijera para recordar su anterior vida de costurera, y el dios le dio una tijera de plumas, en forma de larga cola. En este relato se destaca la falta de contención social, concepto que provendría de fuentes europeas a través de la influencia jesuita. Esta contención, que sí tenían los guaraníes, se daba en el ámbito de la tekohá, el espacio sagrado donde se desarrollaba la vida social y se conservaba la lengua, el folklore y  la memoria de los antepasados (Laprovitta, 2016).

 

 

 

Retrato de Pierre Antoine Delalande, hacia 1821.

Bibliothèques d'Université Paris Cité.
https://www.biusante.parisdescartes.fr/histmed/image?impharma_fi010x039




SU VIAJE MÁS FAMOSO

Pierre Antoine (François en su partida de nacimiento) Delalande nació en Versalles (Francia) el 27 de marzo de 1787. Era hijo de Michel Adrien Alexis Delalande, taxidermista del Museo de Historia Natural de París, y desde muy joven aprendió el oficio junto a sus padre en esa institución. Se formó también como pintor de animales con Jean-Baptiste Berré en el Jardín des Plantes. Fue asistente del zoólogo Geoffroy Saint-Hilaire lo acompañó en 1808 a Portugal, donde a impulos de la invasión napoleónica realizaron una criticada apropiación de los materiales llevados al Museu d’Ajuda (Lisboa, Portugal) por el naturalista brasileño Alexandre Rodrigues Ferreira a fines del siglo XVIII. En honor a la verdad esos ejemplares, además de estar mal conservados, nunca habían sido estudiados por los naturalistas portugueses. El botín llevado al Museo de París incluía 1507 mamíferos, aves e insectos, 2855 plantas secas y 25 cajas con otros especímenes vegetales (Lamy  et al., 2016).

 El viaje más famosos de Delalande fue el que realizó al sur de África donde, junto al hijo de su hermana Joséphine, Jules Verraux, de apenas 12 años (!), realizaron tres expediciones entre noviembre de 1818 y septiembre de 1820, recorriendo buena parte de las costas de la actual Sudáfrica. De regreso llevó al Museo 13.405 especímenes zoológicos, entre ellos un esqueleto completo de ballena, jirafas, 2205 aves (de 280 especies) y restos humanos. También llevó una colección de minerales, insectos y un gran herbario (Prevost & Balteau, 1933). En el proceso de conseguir el esqueleto de un rinoceronte, Delalande  cayó de su caballo y sufrió una grave lesión en la cabeza y una fractura de clavícula, pero sin embargo obtuvo el ejemplar, lo que habla de su tenacidad (McCleland, 2024). Al regreso publicó un diario de su viaje (Précis d'un voyage au Cap de Bonne-Espérance, 1822).

Delalande falleció el 27 de julio de 1823, con apenas 36 años de edad, debido a “la cruel enfermedad que había contraído bajo cielos abrasadores y en la atmósfera fétida que se vio obligado a respirar al diseccionar una ballena de veinticuatro metros y medio varada en la costa del Cabo, un hipopótamo enorme en las marismas del río Berg y un rinoceronte de dos cuernos a orillas del río Great Fish” (de Berneaud, 1825).



Le Plumet Bleu ou L'oiseau-Mouche Delalande [Stephanoxis lalandi]

 (Lesson, 1832).



Entre otras especies que se le han dedicado podemos mencionar al mosquitero (Corythopis delalandi) y al colibrí de copete rojo (Stephanoxis lalandi). Al dedicarle esta última especie Vieillot escribió estas palabras: “Nuestro agradecimiento al Sr. Delalande hijo, un sentimiento que los ornitólogos compartirán, nos ha llevado a dedicarle de alguna manera la magnífica ave que nos ocupa, dándole el nombre de este estimable y celoso naturalista, a quien debemos el conocimiento de esta especie, así como de muchas otras que ha traído recientemente de Brasil y que eran desconocidas hasta entonces”( Vieillot, 1818b) .

 



-Azara, Félix de. 1802. Apuntamientos para la Historia Natural de los Páxaros del Paraguay y Río de la Plata. 3 tomos. Madrid, Imprenta de la Viuda de Ibarra.

-Azevedo, Fernando de. 1955. As ciências no Brasil. 2 volúmenes. Edições Melhoramentos, 811 páginas.

-Belmonte-Lopes, Ricardo. 2008.  Biologia e Comportamento da Tesoura-Do-Brejo (Gubernetes Yetapa, Aves: Tyrannidae) em uma área aberta antropizada.  Monografia de conclusão de curso para a disciplina Estágio em Zoologia - Curso de Ciências Biológicas da Universidade Federal do Paraná, Curitiba.

-de Berneaud, Thiébaut. 1825. Antoîne-Pierre Delalande. Mémoires de la Société Linnéene de Paris, Tome Troisième. Paris, Secrétariat de la Société Linnéenne.

-Chubb, Charles. 1910. On the Birds of Paraguay. —Part IV. The Ibis. Ninth Series. Nº 16. October 1910.
-Delalande, P. 1822. Précis d’un Voyage au Cap De Bonne-Espérance, fait par ordre du Gouvernement; lu à l’Académie Royale des Sciences en sa séance du 16 juillet 1821.
 Suivi des Rapports de Mm. les Professeurs Administrateurs du Jardin du Roi, et à l’Académie Royale des Sciences. Paris: Imprimerie de A. Belin.

-Fernandes de Mello, Tancredo. 1879. Vocabulário das Palavras Guaranis usadas pelo Traductor da «Conquista Espiritual» do Padre A. Ruiz de Montoya. En Annaes da Bibliothéca Nacional  do Rio de Janero. Volume VII. Rio de Janeiro, Typographia Nacional.

-https://www.biodiversitylibrary.org/

-Krieg, Hans. 1959. Tierpsychologische Beobachtungen in Sudamerika. Veröffentlichungen der Zoologischen Staatssammlung München, 1:1959.

-Jardine, William. 1838. The naturalist's library. Vol. 13. Edinburgh, W. H. Lizars.

-Lamy, Denis; Pignal, Marc; Sarthou, v & Romaniuc-Neto, Sergio. 2016. Auguste De Saint-Hilaire (1779-1853) (Un botaniste français au Brésil (Auguste de Saint-Hilaire (1779-1853): um botânico francês no Brasil). Publications scientifiques du Muséum, Muséum National d'Histoire Naturelle, Paris.

-Laprovitta, Fernando. 2016. Guyra: Reminiscencias míticas desde la fauna guaraní. Primera Edición. Corrientes: El Argos.

-Lesson, René-Primevère. 1832. Les trochilidées ou, Les colibris et les oiseaux-mouches. Paris, A. Bertrand.

-McCleland,  Dean. 2024.   Port Elizabeth of Yore: Delalande – the Naturalist versus Hudson, the Diarist. https://thecasualobserver.co.za/port-elizabeth-of-yore-delalande-the-naturalist-versus-hudson-the-diarist/

-Oliveira Pinto, Olivério Mário de. 1979. A ornitologia do Brasil através das idades (século XVI a século XIX). Brasiliensia Docuemnta XIII. Sao Paulo.

-Papavero, Nelson. 1971. Essays on the History of Neotropical Dipterology. Vo. I. Museu de Zoologia. Universidade de Sao Paulo,  Sao Paulo.

-Prevost, M. & Balteau, J. 1933. Dictionnaire de Biographie Française.  Paris : Letouzey et Ané.

-Saint-Hilaire, Auguste de. 1824. Histoire des Plantes les plus remarquables du Brésil et du Paraguay comprenant leur description, et des dissertations sur leurs rapports, leurs usages, etc. Tome premier. Paris, A. Belin.

-Saint-Hilaire, Auguste de. 1830. Voyage dans les provinces de Rio de Janeiro et de Minas Geraes. Première Partie. Tome Premier. Paris: Grimhert et Dorez.

-Scavone Yegros, Sebastián. 2022. Jiperu. Editorial AZETA S.A. https://www.abc.com.py/ciencia/2022/09/15/jiperu/

-Spix, J.B. 1824-1825.  Avium species novae, quas in itinere per Brasiliam annis MDCCCXVII-MDCCCXX jussu et auspiciis Maximiliani Josephi I Bavariae Regis suscepto collegit et descripsit.. Monachii :Typis Francisci Seraphi Hübschmanni.

-Straube, Fernando C. 2012. Ruínas e urubus: história da ornitologia no Paraná. Período de Natterer, 1 (1820 a 1834). Curitiba, Pr: Hori Consultoria Ambiental.

-Such, George. 1825-1826. Descriptions of some hitherto uncharacterized Brazilian Birds. The Zoological journal, 2(5-8)

-Varley, D. H. 1956. Pierre-Antoine Delalande, naturalist, and his Cape visit, 1818-1820. Quarterly Bulletin of the South African Library,  Vol. 11(1): 6-10.

-Vieillot,L. P. 1818. Nouveau dictionnaire d'histoire naturelle, appliquée aux arts, à l'agriculture, à l'économie rurale et domestique, à la médecine, etc. Tome 21. Paris, Chez Deterville.

-Vieillot,L. P. 1818b. Nouveau dictionnaire d'histoire naturelle, appliquée aux arts, à l'agriculture, à l'économie rurale et domestique, à la médecine, etc. Tome 23. Paris, Chez Deterville.

-Vieillot,L. P. 1819. Nouveau dictionnaire d'histoire naturelle, appliquée aux arts, à l'agriculture, à l'économie rurale et domestique, à la médecine, etc. Tome 35. Paris, Chez Deterville.

-Wetmore, A. 1926. Observations on the Birds of Argentina, Paraguay, Uruguay,  and Chile. Bulletin 133. Smithsonian Institution. Washington,

-White, E. W. 1882. Notes on Birds collected in the Argentine Republic. Proceedings of the Zoological Society of London, 1882.

-Wood, John George. 1885. Animate creation; popular edition of "Our living world" a natural history. Vol II. New York, S. Hess.


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