"Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger en una única forma del saber todo lo que ha sido visto y oído, todo lo que ha sido relatado por la naturaleza o por los hombres, por el lenguaje del mundo, de las tradiciones o de los poetas".

Michel Foucault-Las palabras y las cosas


viernes, 3 de julio de 2026

EL RARO Y MELANCÓLICO GAVILAN DE LAS PATAS LARGAS (Geranospiza caerulescens)


                           

Alex Mouchard

                            

Con el silencio violento
de tu penacho azulejo
hincas y ejerces un viejo
embate oblicuo en el viento
un choque, un destello hambriento
bastan: la sangre despena
tu sed, el aire refrena
su ardor o su sobresalto,
y un vago plumón en alto
declara la muerte ajena.



                                                 Acometida del taguato'i

                                                 Carlos Villagra Marsal

 


Autour à doigt court (Azor de dedo corto) – Falco hemidactylus (= Geranospiza caerulescens caerulescens). Dibujo de Nicolas Huet (Temminck, 1838)

 


El arroyo Pindó, un curso de agua del ancho de un río, atraviesa una zona de islas y bañados del valle del Paraná en los alrededores de Villa Ocampo (provincia de Santa Fe). Es la región de humedales conocida como Jaaukanigás, sitio Ramsar, de gran valor por su biodiversidad.

Yo estaba a punto de ingresar a la Reserva Municipal El Pindó, mientras observaba el enorme puente,  recién terminado de construir, que cruza el arroyo. De pronto apareció volando a baja altura una rapaz que no conocía. El vuelo, dubitativo y leve, como flotando en el aire. Las alas, largas y anchas con una línea blanca atravesando  las remeras primarias negras y separándolas del resto del ala, barrada de gris y negro. La larga cola, con franjas negras y blancas, se destacaba en vuelo. Cruzó volando el arroyo y se posó en lo alto de un árbol seco donde estuvo un buen rato inmóvil observando el entorno, quizás tratando de avistar alguna presa.

“Aleteos profundos que recuerdan a los de una garza grande, intercalados con planeos cortos con las alas ligeramente arqueadas, llevan letárgicamente al gavilán patas largas por encima de la penumbra húmeda del bosque” (Sutter, 2000).

En esa actividad de observar su entorno parece que pasa bastante tiempo:  “Normalmente vuela poco, permanece posado, esperando a su presa; y, si despega, sólo se posa a poca distancia; su vuelo es fácil y bastante rápido” (d’Orbigny, 1835-1847).

 

Se trata de un ave poco frecuente, de curioso aspecto por sus largas patas anaranjadas, su cuerpo estilizado y su cabeza chica. Averigüé que esta especie se reparte en seis subespecies que viven desde el NO de México hasta el centro de Argentina y que por el momento no se ha establecido que se puedan definir como especies distintas, pese a la amplitud de su área de distribución.

  Félix de Azara [1802] trató de mantener en cautiverio un ejemplar, al que denominó Gavilán Mixto Aplomado, “pero murió a los quatro dias, en que comió sin repugnancia carne cruda y paxarillos”.  Agregaba que los ha “visto posados hacia lo alto de los mayores árboles” y sospechaba que pertenecía “ a un género singular muy diverso de todos” por su cabeza pequeña, su tarso “vestido por solas dos escamas de alto abaxo, una delante y otra detrás”, las uñas muy cortas, “y porque todo su vestido tiene una suavidad, de que carecen todos los Gavilanes” (Azara, 1802).

Además, su plumaje laxo y esponjado puede darle una apariencia robusta, cuando en realidad es de cuerpo delgado y alargado.

 Tal como yo  lo observara parece preferir la cercanía del agua. Alcide D’Orbigny señalaba que vive “los lugares más pantanosos y remotos; porque solo lo vimos en las marismas o en el borde de estas inmensas llanuras de juncos inundados, que ocupan el lecho de ríos cuyo curso no es muy definido, o en los grandes esteros que caracterizan a todas las llanuras del centro de América del Sur. Siempre se posó en las palmeras o en los grandes árboles en el borde de estos lugares húmedos, a lo largo de las riberas del río Batel [Corrientes, Argentina], y más tarde en los esteros de San José de Chiquitos [Bolivia], estaba en parejas, incluso en junio, que en este país como se sabe es invierno, lo que sugiere que permanece en pareja durante todo el año. Normalmente vuela poco, permanece posado, esperando a su presa; y, si despega, es solo para aterrizar a corta distancia; su vuelo es fácil y bastante rápido” (d’Orbigny, 1835-1847).

 

Es un ave de bordes de bosques, sobre todo los que tienen un dosel irregular con muchos árboles y palmeras emergentes y un sotobosque denso. Es de suponer que esa irregularidad aumenta la posibilidad de encontrar refugios donde buscar a sus presas, y los emergentes le sirven para colocar sus nidos, a más de 25 m  de altura, bien arriba en la copa, siempre escondiéndolo bien en masas de enredaderas. Se entiende, entonces, cuánto afecta a esta especie la deforestación que conlleva la pérdida de su hábitat.

“Nunca abandona el bosque, donde, deslizándose con rapidez entre los matorrales de enredaderas, persigue a los pequeños lagartos, ranas arborícolas, insectos, etc.” (Francis Sumichrast, en Lawrence, 1876).


 En Guyana, Richard Schomburgk lo vio “por primera vez en las plantaciones de café, en las ramas del arbol Erythrina” pero, a diferencia de los autores anteriores, afirmaba que “el hábito de posarse en las puntas de las ramas, como la mayoría de las especies de halcones, no parece ser característico de esta especie” (Schomburgk, 1847-1848).

En la misma región el naturalista inglés John Joseph Quelch señalaba que “esta ave no se encuentra comúnmente en la costa, sino a lo largo de los arroyos boscosos, donde se la puede encontrar posada en las ramas protegidas en los lugares más abiertos” (Quelch, 1982).

En Surinam, los hermanos Frederik Paul y Arthur Philip Penard, hijos de colonos holandeses, se vieron afectados de lepra desde su niñez,  a fines del siglo XIX. Por ese motivo estuvieron confinados en su casa de Paramaribo y durante ese largo período se dedicaron de manera autodidacta al estudio de la ornitología local.  Sobre el gavilán azul, como denominaron a esta especie, escribieron que allí “son conocidos como Langa-foetoe-Akka, es decir, “aves rapaces de patas largas”, y entre los arawak como Hiahiabalielie, es decir, “jefe de los loros del sol (Deropterus acciptrinus)”. También se encuentran entre los mayores depredadores de serpientes. Especialmente en zonas pantanosas, se los observa con frecuencia, volando rápidamente sobre el bosque, aunque rara vez durante largos periodos. Al posarse en una rama, se mantienen haciendo equilibrio durante unos segundos antes de recuperarlo. Su alimentación consiste principalmente en serpientes, además de aves” (Penard & Penard, 1908).


Blauwe Haviken (Gavilán azul) (Geranospiza caerulescens caerulescens)
(Penard & Penard, 1908).


 

En 1925-1926 Adriaan Joseph Van Rossem recorrió la zona de la  laguna Olomega, en el este de El Salvador. Encontró que este gavilán “habita principalmente en bosques pantanosos y lagunas de manglares, y rara vez se la encuentra lejos de las inmediaciones del agua. En la laguna Olomega, a veces se observaban aves con plumaje juvenil en las colinas que lo rodean, pero sus hábitats preferidos solían ser los arroyos pantanosos que atraviesan el bosque, los pastizales fangosos y los manglares. El gavilán grulla negro es un ave más activa que Hypomorphnus [el águila negra Buteogallus urubitinga] o Buteogallus [anthracinus, gavilán cangrejero negro], con las que se le puede encontrar frecuentemente, y a menudo sobrevuela los prados de un lado a otro como un gavilán de bañado [Circus hudsonius]. Un pastizal en llamas es una atracción segura para él, y a menudo caza entre el humo justo detrás de la línea de fuego” (Dickey & Van Rossem, 1938).

 


Ischnosceles niger (= Geranospiza caerulescens nigra).
Litografía de Guillaume Albert Charles Severeyns (Du Bus, 1848)


 

LA VOZ

“Tienen un grito fuerte, guáoo, guáoo, guáoo, guáoo, que en la época de los amores lo emiten durante bastante tiempo por la noche” (Pereyra, 1950). 

Esta parece ser una voz de identificación y  es de una frecuencia más bien baja lo que facilita su propagación en ambientes boscosos.

“. . .también hacen ese mismo grito cuando se asustan” (Pereyra, 1950). Pero en este caso es más agudo, nasal y prolongado.

“En el crepúsculo emite un extraño waao.  Atrapa cucarachas, ratas, lagartijas, murciélagos, etc. (…) Puede presentar un fuerte olor en el plumaje del cuello, tal vez relacionado a su hábito de comer ciertas ranas arborícolas que producen tal olor. Vuela sobre la selva. Habita las selvas salpicadas de campos, a veces en lo alto de los árboles, orillas de pantanos, manglares” (Sick, 2001).

 

 

TÉCNICAS DE CAZA Y ALIMENTACIÓN

“Generalmente se posa en la rama gruesa de un árbol grande y frondoso y se lanza con la velocidad de una flecha tras su presa. Al aterrizar, se le puede ver, como a nuestro azor europeo, sacudiendo la cola” (Wied, 1830).  Incluso puede correr por el piso o entre las ramas para alcanzar la presa.

Más allá de lo señalado por Wied, su sistema de caza principal es buscar sus presas  en los huecos donde se esconden. Para ello cuenta con una notable adaptación que es la capacidad de  doblar sus largas patas hacia adelante y atrás a nivel del tarso, debido a la gran flexibilidad de la articulación intertarsal, lo cual le permite extraer pequeños animales de huecos y grietas. Incluso llegan a colgarse de una rama aleteando para mantener el equilibrio mientras hurgan en esos escondites. Además los tarsos cubiertos de grandes placas lisas en vez de escamas, como observara Azara, facilitarían el meterlos y sacarlos de los agujeros.

 

 

PATA REVERSIBLE

A diferencia de los mamíferos donde el tarso se compone de varios huesos articulados entre sí y con la tibia y los metatarsianos, en las aves parte de esos huesecillos se fusionan con la tibia formando el hueso tibiotarso, y otra parte con el metatarso, dando el tarsometatarso. Ambos se articulan entre sí mediante la articulación intertarsal.

En el gavilán patas largas esta  articulación es más simple y más angosta que en otros accipitridae y permite una mayor movilidad, incluyendo la extensión de la articulación intertarsal hacia atrás en un ángulo de hasta  unos 75º.  Lo cual, junto con la reducción del cuarto dedo (externo), permite al ave maniobrar con facilidad dentro de grietas muy angostas (Burton,  1978).

 

Rasgos anatómicos de Geranospiza caerulescens nigra (Ridgway, 1901).





  

 

“Se ha visto a G. caerulescens buscando alimento en los agujeros de los nudos de las ramas bajas y gruesas. (….) Las bromelias son otro sitio de alimentación favorito, y probablemente le brinden anfibios. Las largas patas pueden quedar completamente ocultas mientras camina entre las hojas verticiladas y puntiagudas, usando las alas y la cola extendidas para mantener el equilibrio. (…) G. caerulescens también explora los agujeros entre las rocas en busca de lagartos y serpientes, saltando y metiendo las patas en las grietas. Atrapa  lagartos de hasta treinta centímetros de largo” (Burton,  1978).

Joseph R. Jehl, pudo ver cómo el gavilán se adapta a las condiciones del sustrato: “Cuando la corteza estaba lo suficientemente desprendida del tronco, el gavilán se posaba, observaba la grieta entre la corteza y el tronco y extraía su presa, un gran ortóptero, con el pico. Al buscar alimento donde la corteza estaba más adherida al tronco, el halcón volaba tangencialmente hacia el árbol, se sujetaba al borde libre de la corteza con las patas e introducía la pata interior en la cavidad, manteniendo el equilibrio batiendo las alas o apoyándose con el ala exterior extendida hacia abajo, a lo largo del tronco”.

“El gavilán grulla también se acercó directamente al árbol, sujetaba la corteza con ambas patas y se mantenía suspendido verticalmente a lo largo del tronco, manteniendo la posición mediante un vigoroso aleteo, golpeando las alas contra el tronco en cada movimiento descendente. Luego liberaba una pata, que extendía hacia la grieta girando el tarsometatarso hacia atrás. En otro intento, el halcón se mantuvo colgado boca abajo mientras extraía un insecto de una grieta que se extendía hacia arriba a lo largo del tronco” (Jehl, 1968.).


Gavilán patas largas (Geranospiza caerulescens nigra) buscando presas.
Dibujo de Anne Acevedo (Jehl, 1968).


En Tamaulipas (México) la ornitóloga norteamericana Lovie M. Whitaker observó un gavilán adulto posado en una rama horizontal a solo 2.5-3 m del suelo cerca del tronco de un ciprés calvo (Taxodium distichum) a orillas del río Corona, a unos 30 metros de distancia. “Cuando emitimos un «chillido», el pájaro giró la cabeza y nos miró fijamente, pero su actitud apática no cambió. A veces, alzaba las plumas de la coronilla y la nuca formando una cresta suelta y delgada. Luego, bajaba el plumaje central de la coronilla, dejando algunas plumas a cada lado erguidas como un pequeño mechón ligeramente curvado sobre la parte posterior de cada ojo. Esto le daba una apariencia algo parecida a «cuernos»”.

“ ... Saltó ligeramente hacia arriba, sesenta centímetros, hasta una abertura en el tronco, donde batió las alas, luchando por mantenerse en pie. Al poco rato, se posó con el ala izquierda extendida sobre una rama pequeña y los dedos agarrados a la corteza justo debajo de la abertura. Entonces metió la cabeza bien adentro de la cavidad. Cuando la retiró, notamos que los músculos de la garganta se contraían como si estuviera tragando. El pájaro volvió a su posición original en la rama de abajo, mirándonos de nuevo. Este procedimiento de alimentación se repitió cuatro o cinco veces. Entre las tomas, el pájaro emitió varias veces un kaah nasal, bajo y quejumbroso” (Sutton, 1954).

 


Autour grêle (Azor grácil) – Falco gracilis (= Geranospiza caerulescens gracilis). Dibujo de Nicolas Huet (Temminck, 1838)



El Coronel Andrew Jackson Grayson que vivió en Mazatlán, México, hacia 1859-1869, consideró a este gavilán como el más delicado y débilmente conformado así como el más raro. Lo encontró en lagunas de tierras bajas alimentándose de anfibios y culebras acuáticas  (Lawrence. 1871-1878). La afición por los anfibios le ganó el nombre en inglés de Frog Hawk (= gavilán ranero).

“Tienen la costumbre de posarse a la mañana y al atardecer en lo alto de árboles elevados; se alimentan de ratones y de ardillas jóvenes que saca de sus nidos. Los habitantes del país creen que come también serpientes y le dan el nombre de culebrero. Es un ave bastante estúpida y se deja aproximar fácilmente” (Jean Stanislaus Stolzmann, en Taczanowski, 1884-1886).

Confirmando estas observaciones, Alejandro Di Giacomo (2005) lo vió comiendo una culebra verde arborícola o  ñuasó (Leptophis ahaetulla), en Formosa (Argentina).

 

“Su dieta consiste en aves y otros animales pequeños, pero he encontrado habitualmente los estómagos de estas aves rapaces llenos de caracoles e insectos” (Wied, 1830). William Blackstone Lee le encontró “el estómago lleno de trozos de pichones no voladores de algunos pájaros” (Lee, 1873). Seguramente por ello es perseguido por alguno de ellos como el suirirí real (Tyrannus melancholicus) y  por el tuquito gris (Griseotyrannus aurantioatrocristatus) (Di Giacomo, 2005).

 

Estudios más recientes confirmaron que come roedores, lagartos y anfibios de tamaño mediano, con peso menor de 50 g. En menor proporción caza murciélagos, aves y ofidios, y algunos insectos y arácnidos grandes. La mayoría de las presas viven en los árboles y una buena proporción son animales nocturnos capturados de día cuando se encontraban ocultos en huecos.

 

En lugares abiertos como el Pantanal de Mato Grosso (Brasil) el gavilán utiliza otro método, similar a los gavilanes del género Circus. Fabio Olmos observó que “el gavilán se suspendía inmóvil a alrededor de 3 m del suelo, mirando directamente hacia abajo, de cara al fuerte viento predominante. De repente, cayó con las alas medio plegadas, descendiendo en espiral 360° antes de aterrizar y agarrar un objeto pequeño (probablemente un insecto) con su pie izquierdo, lo mordió con el pico y se lo tragó. Luego de mirar a su alrededor por unos momentos el halcón caminó 2 pasos y saltó abriendo sus alas y ganando altura de cara al viento, sin batir sus alas” (Olmos, 1990). En el noroeste de México este comportamiento se ha observado sólo en invierno, cuando supuestamente hay menos disponibilidad de presas (Sutton, 1954).

 

 

REPRODUCCIÓN

El cortejo fue descripto por Henri Ouellet (1991) en Venezuela. Primeramente el macho vuela en círculos alrededor del árbol donde posa la hembra. Durante estos vuelos vocaliza con frecuencia y a veces ella le responde. Luego captura alguna presa y la deposita junto a la hembra; enseguida levanta vuelo sobre ella, dejándose caer sobre su dorso para copular.

Suele anidar muy cerca de los esparveros variados (Accipiter bicolor), del águila negra (Buteogallus urubitinga) y del taguató (Rostrhamus sociabilis). Probablemente sea una forma de protegerse contra los depredadores del nido como monos, águila viuda (Spizaetus melanoleucus), águila crestuda real (Spizaetus ornatus) y hurón mayor (Eira barbara).

La hembra pone 1-2 huevos, en un nido chato de ramitas, generalmente durante la estación seca, de modo que las crías nacen a principio de la época de las lluvias, tras 39 días de incubación. Los jóvenes son alimentados hasta los 60 días por los padres y se independizan a los 4 meses, y entonces se dispersan.

 

TAXONOMÍA

El primero en describir a esta especie para la ciencia fue Louis Pierre Vieillot en 1817, quien al parecer conoció a la especie a partir de algún ejemplar de museo o de alguna ilustración. La ubicó en el género Sparvius, que creó para separarla de los halcones verdaderos (género Falco) y lo denominó esparvero apizarrado, probablemente porque el ejemplar era de alguna de las subespecies de color oscuro, probablemente G. c. balzarensis, porque mencionó  que vive en Sudamérica y esa subespecie es la única forma oscura que vive en el oeste de Colombia y Ecuador y noroeste de Perú.

El mismo Vieillot le dio el nombre específico de coerulescens (caerulescens) que deriva del latín caeruleus que significa azul negruzco, pues dice: “Tiene la cabeza y el cuerpo del color de la pizarra”.

En 1847 Johann Jakob Kaup creó un género exclusivo para este gavilán, Geranospiza (= gavilancito grulla),  basándose en algunas característica particulares como  la longitud de los tarsos,  los cortos dedos externos, el plumaje suave y suelto, y la cabeza pequeña.

 

Detalle de la pata de Geranospiza caerulescens,
mostrando el dedo externo (IV) reducido (Sharpe, 1874).



 

            EN LA CUÑA BOSCOSA SANTAFESINA

 

“Vimos descender suavemente a un Gavilán Patas Largas a treinta pasos del lugar en el cual nosotros quedamos suspensos (…) El plumaje gris despedía una iridiscencia perlada. Las anchas alas cortas, abiertas para el lento descenso, parecieron a la distancia revestidas por un raso al que la luz daba ligera ondulación. Las bandas negras de la cola alongada contrastaban con el claro plumaje en esas definiciones netas sólo vistas en la pintura de las aves imaginarias, en tanto que las patas color salmón no sugerían fragilidad en su largura, sino que se imponían como los miembros exactos para una forma anatómica modelada por el donaire del movimiento”.

Luis Mario Lozzia

 

 

 

EL GAVILÁN Y LOS PUEBLOS

Suele ocurrir con los nombres comunes de aves que no distinguen entre especies que tienen alguna similitud entre sí.  Al gavilán patas largas los qom le aplican el nombre waGa'to  pero la falta de precisión en los relatos que se refieren a ese nombre, especialmente en los colores, “hace creer que el nombre y concepto que tienen sobre el waGa'to puede comprender o aplicarse a más de un taxón” (Arenas & Porini, 2009).

De la misma forma el nombre guaran taguató-hovy (gavilán azul) se aplica a la presente especie pero también al aguilucho gris (Buteo nitidus) y al esparvero variado (Accipiter bicolor), en este caso como  taguato'i hovy, con el agregado del diminutivo ‘i por su menor tamaño. Es difícil creer que los pueblos originarios no pudieran distinguir entre estas especies ya que conocían bien su comportamiento y hábitats diferentes. Pero su impronta cultural en relatos, mitos  y leyendas se da de tal forma que es difícil identificar bien a qué especies se refieren. De todas formas como señalaba William Lee (1873) “es un ave de aspecto tan remarcable que aún un nativo la hubiera tenido en cuenta”.

 Arena comprobó que los qom conocen bien la voz de este gavilán. Cuentan que “es grande, parecido a 'miyo (…)  [el aguilucho pampa, Busarellus nigricollis) y vive en el monte o bosque (…) que caza y se alimenta de pájaros y pescado”. Otros cuentan que anda por el campo donde se alimenta de aves, por ejemplo de charatas (Ortalis canicollis) o palomas (Zenaida auriculata, Leptotila verreauxi).  En ocasiones capturan sus pichones y los crían como mascota. Si bien actualmente no lo comen, parece ser que antiguamente lo consumían hervido (Arenas & Porini, 2009).

Algunos pobladores del Chaco afirman que se acerca a las casas a robar pollos (Lynch Arribálzaga, 1920), ocasión en que le disparan cuando lo ven.  Igualmente, los kayabis,  que habitan entre los estados de Pará y Mato Grosso (Brasil), lo consideran muy hábil cazando gallinas, lo cual obviamente produce un conflicto con el gavilán que termina con su caza (Dario, 2018).

 


Cabeza de Geranospiza caerulescens nigra

Dibujo de George Miksch Sutton (Sutton, 1954).


 


LOS MITOS

Con las salvedades ya consignadas, se pueden rastrear los mitos relativos a las aves que conocemos genéricamente como gavilanes. Así el taguató es  una especie que surge de la difícil situación del Taguá , es decir el chancho quimilero (Catagonus wagneri) del Gran Chaco. Acosado por los cazadores, su próxima extinción hizo que el héroe Kilikiná pidiera al dios supremo Tupá que lo salvara. Viendo que solo en el cielo podría estar seguro, fue transformado en taguató y los pecaríes del Chaco siguen bajo esta forma recorriendo lo que queda del bosque.

En los mitos de los mbya, los jekupe son seres feroces que que cuidan al Ñande Ru Mirî (Nuestro Padre Menor). Uno de estos jekupe es un taguató grandísimo, un taguató jagua (feroz) que vigila  el camino que lleva a yvy ju mirî (la pequeña tierra dorada). Cuando un mbya muere viaja hacia ese paraíso y Ñande Ru Mirî mira su corazón,  y si lo considera valiente, ordena a los jekupe que lo dejen pasar al lugar sagrado, la Ñande Ru Amba (la morada de Nuestro Padre). Pero si alguno no logra el favor de los dioses, los jekupe seguramente lo matarán (Cebolla Badie, 2012-2013).

Para el pueblo cuiva (Venezuela), su canto anuncia muerte o enfermedad y para evitarlas hay que matar al gavilán o wajóuto (Verea et al., 2018)

 

 

LOS NOMBRES

 

Argentina: Gavilán patas largas

Argentina/Chaco: Gavilán chohuí

Argentina/La Rioja: Halcón lagunero

Colombia: Águila zancona, aguililla zancona
Costa Rica: Gavilán ranero
Honduras: Gavilán grulla

Mexico: gavilán zancón, gavilán zancudo, gavilán vaquero
Nicaragua: Gavilán ranero
Panama: Gavilán zancón
Peru: Gavilán zancón
Paraguay: Gavilán patas largas
Uruguay: Gavilán aplomado, Gavilán patas largas

Surinam: Langa-foetoe-Akk (= ave rapaz de patas largas)
Venezuela: Gavilán zancón, gavilán azul, gavilán azulado, gavilán aplomado.gavilán pichonero, zancón

 (Brasil: Gavião-mateiro, gavião-pernilongo

Brasil/ Bahia: Gavião-pé-de-morro, gavilán de pedemonte

(Brasil/ Mato Grosso do Sul/ Pantanal: gavião-caçador

Nivaklé: Tsimaja t'oot

Chorote: Wona wumkina

Guaraní: Taguato hovy, taguató-í

Wichi: Wun’a wemek     

Qom: waGa'to

 

 



 *Arenas, Pastor & Porini, Gustavo. 2009. Las aves en la vida de los tobas del oeste de la provincia de Formosa (Argentina). 1a ed. Asunción : Tiempo de Historia, 300 p.

*Azara, F. de. [1802] 1992.  Apuntamientos para la Historia Natural de los Páxaros del Paraguay y del Río de la Plata. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología. España.

*Burton, P. J. K.. 1978. The Intertarsal Joint of the Harrier-Hawks Polyboroides Spp. And the Crane Hawk Geranospiza Caerulescens. Ibis 120(2):171-177.

*Cebolla Badie, Marilyn. 2012-2013. Cosmología y Naturaleza Mbyaguaraní. Tesis de Doctorado. Programa de Doctorado en Antropología Social y Cultural. Departamento de Antropología Cultural e Historia de América y África. Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Barcelona, Barcelona.

*Dario, Fabio Rossano.  2018. Conhecimento tradicional da Avifauna pelos Indígenas Kayabi, Amazônia Meridional, Brasil. GEOTemas 8(3).

*Di Giacomo, A. G. 2005. Aves de la Reserva El Bagual. En Di Giacomo, A. G y Krapovickas, S. F. Historia Natural y paisaje de la Reserva El Bagual, Provincia de Formosa, Argentina. Temas de naturaleza y conservación. Monografía Nº4:1-592. Aves Argentinas, Buenos Aires.

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*d’Orbigny, Alcide -1835-1847 - Voyage dans l'Amérique méridionale (le Brésil, la République orientale de l'Uruguay, la République argentine, la Patagonie, la République du Chili, la République de Bolivia, la République du Pérou) : exécuté pendant les années 1826, 1827, 1828, 1829, 1830, 1831, 1832 et 1833. Pitois-Levrault: Paris.

*Du Bus de Gisignies, Bernard. 1848 Esquisses ornithologiques : descriptions et figures d'oiseaux nouveaux ou peu connus, Livraison IV. Bruxelles.

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*Temminck Coenraad Jacob. 1838. Nouveau recueil de planches coloriées d'oiseaux : pour servir de suite et de complément aux planches enluminées de Buffon. Tome II. Strasbourgh, Chez Legras Imbert et Comp.

*Vieillot, Louis Pierre 1817. Nouveau dictionnaire d'histoire naturelle, appliquée aux arts, à l'agriculture, à l'économie rurale et domestique, à la médecine, etc. Nouvelle édition presqu' entièrement refondue et considérablement angmentée. Tome 10, p. 318. Paris, Chez Deterville.

*Verea, C., E. J. Calvo y M. A. Pacheco. 2018. Los Nombres de las Aves de Venezuela: Comunes, Científicos, Aborígenes. Primera Parte: No Passeriformes. Instituto de Zoología Agrícola, Facultad de Agronomía, Universidad Central de Venezuela, Maracay, Venezuela.

*Villagra Marsal, Carlos. 1995. El júbilo difícil. Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2001. Edición digital basada en la de Asunción (Paraguay), Editorial Don Bosco.

*White, E. W. 1882. Notes on Birds collected in the Argentine Republic. Proceedings of the Zoological Society of London, 1882.

*Wied, Maximilian Prinzen zu –1830- Beiträge zur Naturgeschichte von Brasilien. III Band. Weimar :Im Verlage des Landes-Industrie-Comptoirs.

 

 

 

 


lunes, 15 de diciembre de 2025

EL YAGUARETÉ SEGÚN ANTONIO SEPP

 

Yaguareté hembra con cachorros

Acuarela de Paul Magne de la Croix

(Parodi R 1937. Fauna Argentina I. Mamíferos. Editorial Casa Jacobo Peuser, Ltda. 255 pp)





Por nuestros campos, o más bien dilatadísimas estancias, cubiertas todo el año con un hermoso pasto, alto y tupido, pobladas con miles de reses, hay bandadas enteras de crueles tigres, los cuales persiguen principalmente los terneros, por ser su carne más tierna y por ser más fácil esta presa. Cuando quiere el tigre cazar un buey, le salta al lomo, le muerde con sus agudos dientes el pescuezo, mete allí sus uñas y despedaza al toro, el cual, herido de muerte, brama lastimosamente. Con los terneros tiene menos trabajo la fiera; se acerca a ellos, cuando descansan en el pasto, cautelosamente, atrapa la cabeza de ellos y la arranca, y chupa la sangre por la herida, lo que le gusta más que todo. Asalta también a los hombres, con predilección a los pobres indios, cuando hacen sus viajes con el Padre. Para defenderse contra la fiera, forman ellos un círculo, tendidos o parados, y colocan al Padre en el medio. Después forman otro círculo más afuera, por medio de trozos de madera y los encienden para detener de este modo la fiera sanguinaria; pues no teme más que el fuego.

Por esto, cuando acontece que por la negligencia de esta buena gente se apaga el fuego, entonces salta el tigre por la ceniza caliente y los despedaza cruelmente; así sucedió a mi pesar a uno de los que me habían acompañado desde Buenos Aires al Yapeyú. Hace poco que el sacristancito del Padre Böhm se había apartado de noche un poco de su choza, cuando le asaltó el tigre y le desgarró lastimosamente, y al parecer de todos, fué milagro que no le mató.

Otro día vino un tigre a la choza de un Indio casualmente ausente con su mujer, allí dentro estaban juntos sus hijitos jugando; entró el tigre y se colocó en medio entre estos angelitos inocentes, tan manso como si hubiera olvidado su crueldad; los niñitos, al verlo, no se espantaron tampoco, como si se tratara de su perro, comenzaron a jugar con él golpeándole la cabeza, lo que gustó tanto a la fiera que meneaba la cola haciendo cariños a los niñitos; después se fué tranquilamente sin hacerles el menor daño, no habiendo vuelto todavía el indio, el cual seguramente hubiera tratado de otro modo a este huésped importuno, pues es notable la prontitud con que esta gente sabe matar aun al tigre más fiero, con tal éste no los asalte de improviso.

Sucedió también un día, que uno de nuestros Hermanos Coadjutores, entrando a la huerta con un bastón en la mano, fue asaltado de un tigre que había brincado sobre la muralla. El Hermano se defendió como pudo; la fiera quiso acercársele ahora por la derecha, ahora por la izquierda para tomarle por la espalda, ahora brincando arriba quiso asaltarle de frente con sus garras; el Hermano, valiente siempre, se defendía hábilmente con su palo en la mano contra todos los ataques de su enemigo, hasta que la fiera, cansada ya, vomitando espuma por la boca, se retiró y dejó victorioso al Hermano.

 

(Leonardt, Carlos. 1924. El padre Antonio Sepp S. J., insigne misionero de las reducciones guaraníticas del Paraguay (1691-1733). Estudios, noviembre 1924. Buenos Aires)

 

 

Joseph Anton Sepp (1655-1733) fue un jesuita tirolés que tuvo una cuidada educación musical, integró el Coro de Niños de la Corte Imperial de Viena y tocaba varios instrumentos como clavicordio, trompeta, órgano y viola. En 1691 llegó a Buenos Aires de paso a su destino en la misión de Yapeyú (Corrientes), donde ejerció y enseñó multitud de oficios y creó un conservatorio musical. Trabajó en otras misiones de Paraguay, Brasil y Argentina y falleció en San José (Argentina).

 

Fue pionero de la metalurgia del hierro y desarrolló la viticultura y el cultivo del algodón, maíz, yerba, y tabaco.

 

 

martes, 23 de septiembre de 2025

VAMPIROS EN GUYANA

Walter G. White *






        Los vampiros y otros murciélagos se instalaron en el techo de palma de nuestra casa y dividían su atención entre los plátanos y las camadas de cachorros, que nacían periódicamente. Las perras criadas por los indios pierden casi todos sus cachorros debido a los ataques de vampiros. Las madres saben cómo darse la vuelta y sacudirse a la horrible criatura; pero son incapaces de liberar a sus cachorros. Nuestra mascota corría de un lado a otro, desde sus cachorros chillones hasta la puerta de nuestro dormitorio, gimiendo para que fuéramos a retirar al horroroso atacante. Las aves deben ser cuidadosamente protegidas, por la noche, en gallineros de malla metálica. Los terneros sufrien mucho. Se demacraron, y algunos sucumbieron, antes de que pudieran crecer lo suficiente como para soportar los continuos lanceteos. Los negros llaman al vampiro "Dr. Blair", en honor a un famoso cirujano general, que era muy dado a usar la lanceta. Con motivo de mi viaje a los yacimientos de diamantes del Alto Massaruni, en 1902, fui atacado por un vampiro mientras dormía. No me enteré al respecto sino hasta la mañana siguiente, cuando me llamó la atención una gran mancha de sangre en mi hamaca. Al examinarme los pies, vi un agujero redondo de unos 10 mm de diámetro y unos 3 mm de profundidad en uno de mis dedos gordos. El borde era regular. No sentí ningún efecto negativo hasta que tuve que vadear arroyos y atravesar pantanos de turba, cuando, al entrarme una sustancia extraña, mi pie se intoxicó. Si un viajero no teme a los mosquitos, en ciertas zonas debería tener una red en su hamaca como protección contra los murciélagos. Los indios se envuelven en sus hamacas”.


Waiter Grainge White, Notes from the Hinterland of Guiana, en: Beebe, William,  G. Inness Hartley & Paul G. Howes.  1917. Tropical Wild Life in British Guiana. Volume I. The New York Zoological Society, New York City

*) Waiter Grainge White (1878-?) fue un misionero de la Iglesia Episcopal y miembro de  Oxford University Anthropological Society,  Royal Geographic Society y British Empire Naturalists’ Association.   Actuó en Guyana y Malasia. Escribió “At Home with the Makuchis” sobre sus experiencias con esa etnia.

Imagen: Craig, Hugh. 1897. The animal kingdom; based upon the writings of the eminent naturalists, Audubon, Wallace, Brehm, Wood and others. New York, Johnson & Bailey.


miércoles, 6 de agosto de 2025

LAS AVES DEL PARAÍSO DE ELCANO

 Alex Mouchard

 

Toy suy ce couple heureux, toy glorieux Mamuque
Bourgeois de Paradis hoste du clair Moluque,
Oyseau miraculeux, qui vis alegrement
Dans l'air (comme l'on dict) sans aucun aliment :
De qui mille escrivains plus grands que veritables
Ont laissé par escript plusieurs gentiles fables (,,,)

Les Œuvres / Paul Contant, 1628

[Tú eres esta feliz pareja, tú, glorioso Mamuco,/ habitante del Paraíso, anfitrión de las claras Molucas,/ pájaro milagroso, que vive alegremente/ en el aire (como se dice) sin alimento;/ de quien mil escritores, más sublimes que veraces, /han dejado escritas muchas amables fábulas...]

 

Paradisea minor

Lámina de John Gould y William Hart

(Sharpe, 1891-98)




El 6 de septiembre de 1522 arribaron al puerto de Sanlúcar de Barrameda (España) en la nave Victoria 18 hombres completamente exhaustos que acababan de realizar una de las mayores hazañas de la humanidad: por primera vez habían circunvalado la Tierra, no sólo demostrando su redondez, sino también abriendo nuevas rutas para el conocimiento y el comercio.  Eran los sobrevivientes de una tripulación original de 245 hombres que partieron en el viaje de descubrimiento de Fernando de Magallanes quien había logrado encontrar el famoso estrecho que comunicaba los océanos Atlántico y Pacífico.  

Poco después, probablemente a fines de ese mismo mes de septiembre, Juan Sebastián Elcano, que había quedado a cargo de la expedición tras la muerte de Magallanes, se reunió en Valladolid con el rey Carlos I de España, quien gobernaba ese vasto «imperio en el que “nunca se pone el sol”.  En sucesivas reuniones, Elcano y sus compañeros relataron la increíble aventura al emperador y a importantes personajes de su corte (Aguinagalde, 2019a, 2019b).

Entre los que escucharon el fascinante relato se encontraba el asistente personal del emperador, Maximiliano van Zevenbergen, más conocido como Maximilianus Transylvanus quien sería el autor del primer informe editado del viaje, escrito en latín. En formato de carta, destinada a su anterior empleador, el arzobispo de Salzburgo, Mateo Lang de Wellenburg, quizás su padre biológico, Maximiliano relataba que, llegados los expedicionarios a las islas Molucas, encontraron allí reyes que les entregaron diversos objetos como obsequio.

“Los regalos eran espadas y otros artículos de ese tipo. Pero lo principal era la Mamuco Diata, es decir, la avecita con la que se protegen aquellos que se creen seguros e invencibles en la batalla. Se enviaron cinco de éstas, una la obtuve del capitán del barco [Juan Sebastián Elcano], y la envío a Vuestra Reverendísima Señoría. No porque piense que estará a salvo de trampas y espadas, como afirman, sino para que se deleite con su rareza y belleza” (Transylvanus, 1523).


Ave del Paraíso

Detalle de  “La Tentación en el Jardín del Edén”

Jan Brueghel el Viejo, 1600

Victoria and Albert Museum, Londres.

https://collections.vam.ac.uk/item/O17809/the-temptation-in-the-garden-oil-painting-brueghel-jan-the/#:~:text=This%20painting%20is%20a%20good, produced%20many% 20versions% 20of% 




Aguinagalde (2019b) da por seguro que Transylvanus se informó directamente de Elcano, quien le habría regalado una de las aves, la que junto con especias y otros artículos, habría enviado a Matteus Lang, quien a la sazón estaba a cargo del obispado de Cartagena (España)  (Moroni, 1846). No sería de extrañar que este ejemplar finalmente haya ido a parar a la Cámara de Arte y Maravillas (Kunst und Wunderkammer) del archiduque Fernando II de Austria, sobrino de Carlos I,  en el Castillo de Ambras en Innsbruck (Austria).

Explicaba Transylvanus que esos reyes “hace unos pocos años, (…) comenzaron a creer que las almas eran inmortales” y fue porque “les dieron este argumento: que cierta ave, la más hermosa de todas, nunca se atrevía a posarse en el suelo ni en ninguna otra cosa que estuviera en el suelo. Pero a veces desde los cielos más altos caía sin vida al suelo. Y cuando los mahometanos, que llegaron a ellos con fines comerciales, vieron este pequeño pájaro nacido en el paraíso, siendo el paraíso un lugar para las almas y que estaba imbuido de tal vida, este lugar prometía maravillas de para las almas. Al pajarito lo llamaron Mamuco Diata” (Transylvanus, 1523).

El nombre correcto sería burung dewata o, según Alfred Wallace, manuk dewata (aves de dios). Los portugueses las bautizaron como passaros do sol, y los navegantes holandeses como Avis paradiseus. (Wallace, 1869).


Paradisea minor, en la fase final del despliegue

Dibujo de G.E. Lodge.

(Ogilvie-Grant, 1905)




Fernández de Navarrete dio una traducción no literal de la carta de Transylvanus,  donde le hace decir que los dichos reyes tienen a esas aves “por cosa celestial, y aunque están muertas jamás se corrompen ni huelen mal , y son en el plumaje de diversos colores y muy hermosas, y de tamaño de tortolillas, y tienen la cola larga harto, y si les pelan una pluma les nace otra aunque estén muertas; las cuales llevan los Reyes cuando van a pelear con sus contrarios, y tienen por cierto que teniéndolas consigo están seguros en la batalla , y que no pueden ser vencidos de sus enemigos. Una destas aves manucodiatas alcancé del capitán desta nao que las trajo , y la envio á Vtra. Sría. Rma., no para que piense Vtra. Sría, que teniéndola consigo lo ha de hacer libre de las asechanzas y traiciones y peligros de hierro y armas de sus enemigos , como piensan aquellos Reyes bárbaros , sino para que Vtra. Rma. Sría. vea ave que nunca vio, y se huelgue en acatar su hermosura” (Fernández de Navarrete, 1837). 

Según Navarrete las dichas aves “andan volando , sin que jamás las viese persona alguna asentar en tierra , ni en árbol, ni en otra cosa que en la tierra sea , y ansi andan volando siempre por el aire sin posar en parte alguna , hasta que cansadas desfalleciendo caen en tierra muertas, y no las toman vivas”. Y refiere el nombre como mamucho o manucodiata “que quiere en su lengua decir Ave de Dios”, agregando que “los castellanos juzgaron que se mantenían del roció y flor de las especias” (Fernández de Navarrete, 1837). 


Ave del Paraíso

Detalle de  “El Paraíso terrestre y la Caída de Adán y Eva”

Jan Brueghel el Viejo,  1617.

Royal Picture Gallery Mauritshuis - The Hague




En aquel histórico viaje se encontraba también Antonio Pigafetta, un noble italiano que actuó como cronista de la expedición de Magallanes, que publicó su versión del viaje en Relazione del primo viaggio intorno al mondo (1536). Veamos que dijo de las famosas aves, haciendo referencia al rey de la isla Bachian o Bacan: “También nos regaló dos hermosos pájaros muertos para el Rey de España. Estas aves son grandes como los tordos: tienen la cabeza pequeña, el pico largo, las patas delgadas como una pluma de escribir y un palmo de largo; no tienen alas, pero en su lugar hay largas plumas de varios colores similares a grandes penachos; su cola se parece a la del tordo; todas las demás plumas, excepto las de las alas, son de color oscuro; y nunca vuelan, excepto cuando sopla el viento. Nos dijeron que estas aves vienen del paraíso terrenal, y las llamaron bolondinata, es decir, aves de Dios” (Pigafetta, 1800).


Bolondinata

(Pigafetta, 1800)

                                                              


Por lo visto en la isla Bacan les entregaron dos aves “empajadas”, es decir pieles rellenas con paja, con lo cual en otro momento del viaje se supone que recibieron otras tres para completar las cinco que mencionó Transylvanus. Algunos autores (Casetti et al., 2021; Stresseman, 1954) opinan que  las aves en cuestión serían de la especie ave del paraíso esmeralda chica (Paradisaea minor), si bien los relatos publicados no dan una descripción detallada como para poder identificarla con precisión. Pero se trata de un ave común en su zona de distribución (Frith & Frith, 2020), que vive en el norte de Nueva Guinea  y en islas cercanas como  Yapen y Misool, y esta última se encuentra a 240 km en línea recta de la isla de Bacan. Por otro lado Fernández de Navarrete (1837) afirmaba haber “visto en Madrid en 1831 tres de estos pájaros traídos de Manila adonde los habían llevado de la isla de Terrenate [Ternate]” y su descripción coincide en un todo con Paradisaea minor. Otros creen que las dos aves obsequiadas por el rey de Bachian podrían ser aves del paraíso de Wallace (Semioptera wallacii), que precisamente son endémicas de las islas Bachian y Halmahera (Mužinić et al., 2009).


Paradisea minor

Dibujo de Joseph Wolf, litografiado por John Smit.

(Elliot, 1873)




Es posible que estas dos aves las conservara el rey Carlos I (Mužinić et al., 2009). La tercer ave sería la que Elcano obsequió a Transylvanus y éste a Matteus Lang. Un cuarto espécimen habría sido adquirido por la archiduquesa Margaret de Austria en la ciudad flamenca de Mechelen en 1523, y siendo tía abuela del cardenal Alessandro Farnese, dicha ave serviría de modelo al miniaturista Juraj Julije Klovic Croat (Iulius Clovius ) para la primera imagen de un ave del paraíso en colores que se haya publicado, y que aparece  en El Libro de horas, un libro de oraciones realizado entre 1537 y 1546, por orden de dicho cardenal.  Como se ve en dicha ilustración se trata de un ave del paraíso grande (Paradisaea apoda) (Mužinić et al., 2009). Es probable que Antonio Pigafetta cuando visitó al Papa Clemente VII en Roma hacia 1523 , llevara la quinta piel obtenida en el viaje (Bogdan et al., 2009) y que esta piel quedara en el gabinete de curiosidades del papa.


Ave del paraíso grande

Detalle de Las Horas Farnese o Las Horas de la Bendita Virgen María

The Morgan Library & Museum, New York.

http://ica.themorgan.org/manuscript/page/4/77250




Así llegaron las que para muchos autores fueron las primeras aves del paraíso llevadas a Europa para admiración de los sabios de ese entonces.  Sin embargo Teixeira muestra que el mercader florentino Giovanni da Empoli había desembarcado en Lisboa en agosto de 1514, antes del viaje de Magallanes-Elcano, trayendo una piel:  “Un pájaro muerto muy hermoso que traje de Malaca, y hasta allí viene de un país más remoto (…) donde crece el clavo de olor. El pájaro no tiene patas; siempre está en el aire, sin tocar el suelo, y se alimenta del aire, y en el aire cría a sus hijos sobre su grupa, según lo que he aprendido de los habitantes de esa tierra” (Teixeira, 2021). Dicha ave la obsequió al también florentino papa León X, un apasionado de la caza y de los animales exóticos.

En efecto, las aves del paraíso formaban parte de un comercio establecido hacía más de 4000 años entre los papúas de Nueva Guinea y los nativos de las Molucas (Mužinić et al., 2009).  Y las plumas de dichas aves integraban un tráfico comercial que se desarrollaba en el sultanato de Tidore (Molucas Septentrionales) con destino a China y a Portugal. Estas plumas eran un símbolo de status elevado y eran muy apreciadas por nobles árabes, turcos, papúes y europeos (Andaya, 2017).


Manucodiata

Conrad Peutinger envió a Conrad Gessner un dibujo

 del especímen en su colección, el cual sirvió de base

 para la xilografía publicada por éste (Gesneri, 1555)



La noticia que aportó Transylvanus de que las aves del Paraíso nunca se posaban se sumó al hecho de que los nativos preparaban las pieles quitando las patas, las alas, el cráneo y  las vísceras, y ahumando las pieles para conservarlas. Así se generó el mito en Europa de que dichas aves carecían de patas, mito que persistió más de un siglo y medio (Bogdan et al., 2009) enriquecido con fantásticas especulaciones de los primeros naturalistas como Gerolamo Cardano, Conrad Gessner y Pierre Belon. Esto llevó a Linneo, en 1760,  con su peculiar sentido del humor, a denominar a la especie mayor Paradisaea apoda, es decir ave “del paraíso sin patas”.

Todo ello a pesar de que el cronista Francisco López de Gómara en 1552, habiendo examinado las pieles que llegaron en la nave de Elcano, había aclarado que “tienen las piernas largas un palmo (...) no tienen alas; y así, no vuelan sino con aire. Jamás tocan en tierra sino muertas, y nunca se corrompen ni pudren. No saben donde crían ni qué comen; y algunos piensan que anidan en el paraíso (...) Piensan los nuestros que se mantienen del rocío y flor de las especias” (García Arranz, 1996). Evidentemente a la cultura religiosa cristiana le convenía ignorar la existencia de las patas para utilizar a las aves del paraíso como prueba palpable de la existencia del paraíso terrenal.

El marino inglés William Funnel, que participó del viaje de circunnavegación del corsario William Dampier en 1703-1705, dio un indicio de por qué las aves del Paraíso caían del cielo. Tuvo oportunidad de verlas en la isla de Ambon (Molucas) aunque aclaro que nunca se las veía vivas y por eso los mercaderes malayos las llamaban Burong mati (“aves muertas”).

“Se cuenta de estas aves que cuando las nueces moscadas están maduras, lo que ocurre en los meses de febrero y marzo, acuden en grandes números a los sitios donde ellas crecen, p. ej. a [la isla] Banda y este lugar [Ambon], y comen la cáscara externa de la nuez. Tras lo cual caen al suelo muy totalmente borrachas, y un innumerable regimiento de hormigas se alimentan de ellas y las matan”  (Funnell, 1707).

Podría haber algo de cierto en esto ya que son conocidas la propiedades neurotóxicas de dicho fruto.

 


Aguinagalde, F. Borja. 2019a. El capitán Juan Sebastián, o Elcano en su entorno. Guetaria, la circunnavegación y la corte del emperador. En: V Centenario de la primera vuelta al mundo de Magallanes Y Elcano.

Aguinagalde, F. Borja. 2019b. Habent sua fata libelli. Elcano y la construcción del relato de la primera circunnavegación, una historia apasionante de errores e imprecisiones. Anais de História de Além-Mar 20: 173-214.

Andaya, Leonard Y. 2017. Flights of fancy: The bird of paradise and its cultural impact. Journal of Southeast Asian Studies, 48(3): 372–389.

Bogdan, Jasenka Ferber & Mužinić, Jasmina. 2009. Bird of Paradise Motive by Julije Klovic in the Farnese Hours. Ikon, 2:297-304.

Casetti, Lapo; Graziani, Michela & Vuelta García, Salomé. 2021. Nel segno di Magellano tra terra e cielo : Il viaggio nelle arti umanistiche e scientifiche di lingua portoghese e di altre culture europee in un’ottica interculturale. Firenze : Firenze University Press.

Contant, Jacques & Paul. 1628. Les oeuvres de Jacques et Paul Contant pere et fils maistres apoticaires de la ville de Poictiers. Julian Thoreau et la veuve d'Antoine Mesnier, Poitiers.

Elliot, Daniel Giraud. 1873. A monograph of the Paradiseidae or birds of paradise. London.

Gonzalo Fernández de Oviedo. 1852. Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tierra-firme del Mar Océano. Vol. 2. José Amador de los Ríos (ed.), Madrid, Imprenta de la Real Academia de la Historia.

Fernandez de Navarrete, Martin. 1837. Colección de los Viages y Descubrimientos, que hicieron por mar los Españoles desde fines del Siglo XV. Tomo IV. Expediciones al Maluco . Viage de  Magallanes y de Elcano. Madrid, en la Imprenta Nacional.

Frith, C. & D. Frith. 2020. Lesser Bird-of-Paradise (Paradisaea minor), version 1.0. In Birds of the World (J. del Hoyo, A. Elliott, J. Sargatal, D. A. Christie, and E. de Juana, Editors). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA. https://doi.org/10.2173/bow.lbopar1.01

Funnell, William. 1707. A Voyage round the World containing an account of Captain Dampier's Expedition into the Years 1703 and 1704. James Knapton, London.

García Arranz, José Julio. 1996. Paradisea Avis: La imagen de la Naturaleza exótica al servicio de la enseñanza didácticoreligiosa en la Edad Moderna. Norba-Arte 16: 131-152.

Gesneri, Conradi. 1555. Historiae animalium liber III qui est de Avium natura. Froschauer.

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Moroni, Gaetano. 1846. Dizionario di erudizione storico-ecclesiastica da S. Pietro sino ai nostri giorni. Tipografia Emiliana.

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Pigafetta, Antonio. 1800. Primo Viaggio intorno al Globo Terracqueo ossia Ragguaglio della Navigazione alle Indie Orientali per la Via d'Occidente … sulla Squadra del Capit. Magaglianes negli anni 1519-1522. Milano: Stamperia di Giuseppe Galeazzi.

Sharpe, Richard Bowdler. 1891-98. , 1847-1909. Monograph of the Paradiseidae, or birds of paradise and Ptilonorhynchidae, or bower-birds. London, H. Sotheran & Co.

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Transylvanus, Maximilanus. 1523. De Moluccis insulis, itemque alijs pluribus mirandis, quæ nouissima Castellanorum nauigatio sereniss. Imperatoris Caroli V auspicio suscepta, nuper inuenit: Maximiliani Transyluani ad Reuerendis. Cardinalem Saltzburgensem epistola lectu per quam iucunda. Colonia.

Wallace, Alfred Russel. 1869. The Birds of Paradise. Harper's New Monthly Magazine 230. New York.

EL RARO Y MELANCÓLICO GAVILAN DE LAS PATAS LARGAS (Geranospiza caerulescens)

                            Alex Mouchard                              Con el silencio violento de tu penacho azulejo hincas y ejerces un ...