"Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger en una única forma del saber todo lo que ha sido visto y oído, todo lo que ha sido relatado por la naturaleza o por los hombres, por el lenguaje del mundo, de las tradiciones o de los poetas". >Michel Foucault-Las palabras y las cosas

viernes, 25 de abril de 2014

LA HISTORIA DEL AGUARÁ GUAZÚ – Chrysocyon brachyurus




“Un zorro grande,
algo de hiena, algo de perro,
crin en el lomo:
aguará guazú...”

Aguará guazú - Germán Machado


Una temprana referencia es la del jesuita Fernao Cardim quien lo clasificó dentro de los “lobos de agua”  del Brasil con el nombre de jaguaruçu y asegura que “es mayor que cualquier buey, tiene dientes de un palmo de grandes, anda dentro y fuera del agua y mata gente.”

Luego como hemos visto en nuestra entrada anterior tenemos las observaciones hechas por Paucke y especialmente por Félix de Azara, fuente durante muchos años de información sobre este cánido. Es muy interesante para la historia de la veterinaria  la observación del padre Noseda acerca del parasitismo que sufría esta especie por parte del “gusano del riñón” (Dioctophyma renale). Este nematodo afecta actualmente a los perros de las zonas ribereñas que se alimentan de peces de río a través de los cuales se transmite. Realmente son parásitos impresionantes que llegan a 40 cm de largo y parecen pequeñas culebras rojizas.

Así relata Azara lo que le contó Noseda:  “También me participó que habiendo oído a muchos, que esta fiera tenía víboras en los riñones y en el corazón quiso averiguarlo; para lo cual disecó a su hembra, y le encontró que el riñón derecho, aunque en la apariencia no difería del otro, era una bolsa que contenía seis lombrices vivas que se movían, la mayor de 15 pulgadas, y las demás iban a menos en progresión, alimentándose de mucha sangre aguada en que nadaban”. Azara consideraab que estos gusanos provenían de “una generación espontánea irregular”.

Pocos años después (hacia 1815) el príncipe de Wied andando por Brasil   tuvo noticias de la guara o lobo en la zona de Campos Geraes (Minas Gerais), al que por ese motivo designó como Canis campestris.  El guara vivía en áreas abiertas del interior del estado, donde los pobladores aseguraban que no cazaba presas vivas.


En 1820 Anselm Gaëtan Desmarest lo clasificó como Canis jubatus (jubatus = con crin), nombre que persistió bastante tiempo en la nomenclatura, hasta que se retomó el nombre de Illiger (ver entrada anterior del blog).  Desmarest parece basarse mayormente en Azara,  sin embargo aporta alguna nueva información: “No sale de su retiro más que durante la noche; nada fácilmente, y se alimenta de pequeños animales. Caza al rastro y es muy corajudo.”


Le Loup Rouge
Dictionnaire des sciences naturelles,Cuvier, Frédéric - Strasbourg. 1816-30.


El naturalista  suizo Johann Rudolf Rengger estudió los mamíferos del Paraguay en la tormentosa época del dictador Francia. Dice del aguará guazú que “no es muy raro, pero tan tímido y fugaz, que yo nunca pude obtener uno, aunque en mis viajes he visto a varios a la distancia, y por la noche los oí”·

               Por este motivo su información proviene mayormente de su amigo, el malogrado médico inglés Parlet que tuvo un guará en cautiverio durante más de un año.

Veamos el informe de Parlet:
               "Yo tengo un individuo de aproximadamente tres meses de edad, que un campesino había criado con leche durante unas semanas. Aunque el animal era lo suficientemente grande como para poder comer carne, sin embargo continué dandole la misma comida, porque me había asegurado, que el aguará guazú no digiere la carne de vacuno ni de ovino, y la vomita. Más tarde le di caña de azúcar y naranjas, ambas cuales parecía gustarle mucho.”

               Comprendiendo que el animal era esencialmente carnívoro: “Así que le cacé algún Aperea, que le lancé sin que, una vez consumida, hubiera notado el menor efecto nocivo en él. Luego también le di un conejo, ratas y ratones, así como todo tipo de aves, alimentos con los que creció rápido y vigoroso. Después de seis años, hice un intento de hacerle comer carne de res con el fin de convencerme de la verdad o no de la afirmación de su antiguo propietario. Pero vomitó la carne cruda de una hora después de haber la ingerido, sin digerirla, sin embargo toleraba en su estómago pequeñas cantidades bastante bien.”

               “Su forma de comer era la del perro doméstico; también tomaba los líquidos de la misma manera. Como era bien tratado y con frecuencia lo acariciaba, probablemente se amansó, pero nunca se domesticó. Cuando uno se acercaba, se ponía tímido y se agachaba hasta que se le mostraba, mediante algunas caricias, intenciones pacíficas. Mi voz, por cierto, la diferenciaba de la de los demás, y también conocía el nombre que le había dado; incluso si un extraño le llamaba por el mismo, levantaba la cabeza. Nunca lo vi jugar y correr, ya sea con un hombre o con un animal, o incluso con cualquier objeto inanimado. En general, nunca me di cuenta de una expresión de placer en él, ni aunque, estando prisionero y encerrado, lo dejara correr libremente por mi parque. Más tarde rodó por la hierba y comenzó grandes juegos por todo el jardín; pero ni bien uno se acercaba a él, de inmediato trataba de ocultarse. Con el fin de capturarlo, había que sacarlo por medio de un collar de un rincón o debajo de los arbustos, donde se había retirado al acercarse la gente, porque nunca venía por sí mismo ni a mi, que me conocía bien,”

                “Cuando se le hacía cualquier ofensa, o entraban perros extraños en la casa, empezaba a gruñir, erizaba su melena y finalmente estallaba en una especie de ladrido. Con los animales que eran de su casa, fueran perros, gatos, gallinas o patos, era un buen compañero y no les hacía ningún daño.”

               “Al avanzar la jornada, desde las diez de la mañana hasta las cinco en punto de la tarde, en general dormía, al igual que un par de horas después de la medianoche. El resto del tiempo pasaba caminando a grandes zancadas alrededor del poste al que estaba atado, o sentado, como un perro encadenado, erguido y observando atento lo que estaba pasando a su alrededor.”

               “De sus sentidos parecía que el oído y el olfato eran muy finos. En la luz del sol su vista era débil, agudo contraste con el crepúsculo; en las noches oscuras a veces sus ojos brillaban.”

                “Los habitantes de Paraguay matan al aguará guazú, aunque no les causa ningún daño, y todavía utilizan su piel, pero no su carne, sólo cuando lo encuentran de forma aleatoria durante las cacerías. Acaso eso sucede por cierto, no muy a menudo, porque él siente y oye a la gente y los perros desde una gran distancia y los elude escapando rápidamente de su persecución, sin embargo puede suceder que sea sorprendido y rodeado por los perros, y debe defenderse de ellos con sus débiles dientes. “


. . . . . . . . . . .

           El coronel William Henry Sykes, militar y entomólogo británico presentó en 1838 una “hermosa piel” de este animal ante sus pares de la Zoological Society de Londres (Proc.  Zool. Soc., p. 111. – 1838 ). La piel la había adquirido en Cádiz a donde  había llegado desde Buenos Aires.  Curiosamente dice que por su tamaño es un  “zorro de Brobdignag”,  la tierra de los gigantes de los cuentos de Gulliver.  Era una de las pocas pieles existentes en Europa, ya que sólo había dos más: una Paris y otra en Cádiz, lo que lo hacía un animal muy poco conocido.  Sykes pensaba que  “no siendo zorro, perro ni lobo” había que buscar entre los géneros próximos para ubicarlo, y así terminó concluyendo erróneamente que era una especie de hiena.



Le Loup Rouge
The animal kingdom : arranged in conformity with its organization / by the Baron Cuvier.
New York :G. & C. & H. Carvill, 1833.




             En cambio el zoólogo Charles Hamilton Smith, dándose cuenta de que era algo bien distinto,  creó para él un nuevo género:  Chyrsocyon.

              Hermann Burmeister supo de esta especie en Brasil y Argentina hacia mediados del s. XIX. En esa época llegaba hasta el norte de la provincia de Santa Fé (Argentina) donde existía el “Monte del Aguará”, ubicado en la comuna de Aguará Grande del departamento San Cristóbal. El lugar se denominaba así “por la cantidad de animales de esta especie, que poco a poco han sido eliminados”. El sabio alemán confirmaba que “El Aguará-guazú es un animal tímido que no ataca jamás al hombre ni a los animales domésticos. . . se lo caza por el valor de su piel, que sirve de tapiz y sobre todo para poner sobre el colchón de la cama”.




El aguará guazú, según un curioso dibujo de Hermann Burmeister.
Erläuterung zur Fauna brasiliens... Berlin, G. Reimer, 1856.

                En 1872 el botánico francés Emmanuel Liais realizó una expedición científica a Brasil donde escuchó al aguará guazú: “El grito del Guara se oye a una enorme distancia; y en las lindas noches de luna llena, cuando el animal vaga por las praderas, no es raro escuchar los tres fuertes tonos de su ladrido. Es más raro ver a los animales mismos, ya que evitan al hombre cuidadosamente, y se ocultan en los matorrales; ni siquiera atacan a los niños; el perro más pequeño los pone en fuga con apenas un ladrido . . . El Guara caza pequeños mamíferos y gallináceas de las praderas, pero prefiere insectos grandes, y a veces hasta serpientes. Se alimenta especialmente de corteza de árboles y frutos, y particularmente gusta del fruto del Solanum lycocarpum, llamada por los nativos “fruta de lobo”. Este árbol es muy abundante en las extensas praderas abiertas, y a menudo alcanza el tamaño de un gran manzano.” Es conocido en Brasil como lobeira y se dice que forma parte muy importante de la dieta alimenticia del aguará guazú, que dispersa sus semillas.



              Según el zoólogo inglés Philip Lutley Sclater (Proc. Zool. Soc. 1877, p. 806, pl. 81) recién en 1877 llegó un aguará guazú vivo a Europa, adquirido por la Zoological Society a un tal John Thomson Petty, práctico del puerto de Buenos Aires, quien le comunicó que en los muchos años de interesarse por la fauna era el único ejemplar que había visto en cautiverio, Un grabado tomado de este ejemplar en vida puede verse aquí abajo.




The Illustrated London News – 12/ene/1878 p45


             George Mivart cita una intersante observación sobre su cruza con el perro: “Cría con el perro doméstico y el mestizo producido, según el Dr. [Peter Wilhelm] Lund, es un animal excelente para la caza.“  Esta cruza parece algo improbable dado que el aguará guazú tiene 76 cromosomas y el perro, 78, existiendo por lo tanto una incompatibilidad genética.  Sin embargo, hay referencias de que en 1974, al director del zoológico de Buenos Aires,  Dr. Gilberto Lerena Sáenz Peña, le fue donada una hembra híbrida de aguará guazú y galgo criollo, proveniente de Misiones, que al poco tiempo murió envenenada.



Alex Mouchard


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REFERENCIAS

-Azara, F. de – 1802 - Apuntamientos para la historia natural de los quadrúpedos del Paragüay y Río de la Plata. Imprenta de la Viuda de Ibarra, Madrid.

- Burmeister, Hermann; Daireaux, Emile; & Maupas, E. – 1876 - Description physique de la République Argentine.

-Cardim, F –(1580) 1925 - Tratados da Terra e Gente do Brasil. Rio do Janeiro.

- Desmarest, Anselm Gaëtan -1820 - Mammalogie ou description des espèces des Mammifères. Paris :Veuve Agasse.

http://www.voraus.com/adiestramientocanino/modules/smartfaq/faq.php?faqid=251

- Liais,  Emmanuel  - 1872 - Climats, géologie, faune et géographie botanique du Brésil. Paris: Garnier Frères.

- Mivart , George J. – 1890 - Dogs, jackals, wolves, and foxes : a monograph of the Canidae .         

- Smith, Charles Hamilton, & Jardine, W – 1839 - Dogs.  v.1      





2 comentarios:

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