"Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger en una única forma del saber todo lo que ha sido visto y oído, todo lo que ha sido relatado por la naturaleza o por los hombres, por el lenguaje del mundo, de las tradiciones o de los poetas". >Michel Foucault-Las palabras y las cosas

viernes, 6 de enero de 2012

EL PADRE DAVID: La selva asiática le cambió los hábitos





"Es realmente una pena que la educación del ser humano no se haya desarrollado a tiempo para salvar la irremediable destrucción de tantas especies que el Creador colocó en nuestra Tierra para vivir junto al hombre."

Jean Pierre Armand David - Fox, Abbé David’s Diary.


Hubo un hombre que fue sacerdote, naturalista nato con amplios conocimientos sobre zoología, botánica y  geología, con gran espíritu de explorador, algo temerario y protagonista de una vida no desprovista de algunas excentricidades. El destino lo llevó a recalar en Pekín, ya de por sí un destino no de los más habituales para un sacerdote católico y francoparlante. A poco de llegar deja su actividad sacerdotal de lado y se dedica por muchos años y con gran ahínco  al estudio de la extrañas especies de la fauna y flora que encuentra en China y otros destinos dentro de Asia.









De China Sparks reproducida en PÈRE JEAN PIERRE ARMAND DAVID CM por
Bernard Scott CM

Jean Pièrre Armand David fue su nombre y nació en el extremo sur de Francia, en el poblado de Espelette, en los Pirineos franceses, durante el mes de septiembre del año 1826. A la usanza de la época como mejor alternativa para una vida “digna” los padres lo inducen a ser sacerdote e ingresa a la Congregación de las Misiones, fundada por San Vicente de Paul, por los que sus miembros se los llama paúles o vicentinos.

Según testimonios, Jean Pierre manifestó desde la niñez cierta curiosidad por la naturaleza, pero esto no influyó en la decisión de sus padres de orientarlo hacia la teología. Estos pertenecían a una familia acomodada, el padre era magistrado y médico y por lo que se narra también tenía afición por la biología y sus criaturas, lo que probablemente trasmitió a su hijo Jean Pierre.


En 1848 ingresa al seminario de la nombrada congregación y fue ordenado sacerdote en 1862 (se menciona también el año 1850). Inmediatamente parte hacia su primer destino evangelizador, que como dijimos fue Pekín.


Según algunos testimonios ya era conocida la capacidad del sacerdote para investigar las ciencias naturales y ni bien se lo envía a misionar al gran país asiático él, apoyado con mucho entusiasmo por parte de científicos eminentes, solicitó que le permitan dedicarse a colectar especimenes vegetales, animales y minerales para ser remitidos, en principio, al  Musée d'Histoire Naturelle en París, lo que le fue concedido sin demasiadas objeciones, como si fuera prácticamente una actividad muy similar al sacerdocio.

Ayudado por una personalidad apacible y carismática fue bienvenido por los orientales, cosa que no siempre ocurría, pero los dotes del Padre David como se lo comenzará a llamar hicieron posible esta aceptación. Según testimonios sus obras inspiradoras habrían sido las de Marco Polo (1254-1324), las del zoólogo Robert Swinhoe (1836-1877)  y la monumental obra Description géographique, historique, chronologique, politique et physique de l'Empire de la Chine et de la Tartarie chinoise” (Paris, 1735, 4 vols.) del jesuita también vasco Jean-Baptiste Duhalde (1674-1743).

La zoología tal ver haya sido la rama de las ciencias naturales que más dominó, pero era erudito también en botánica, mineralogía y geología. Esto es también una característica de la época dado que las ramas de las ciencias no tenían tanto contenido como para dedicarse a una sola de ellas.
De los viajes realizados durante su primera época se destaca el  de Pekín y sus amplios alrededores, donde obtendrá colecciones zoológicas y botánicas muy interesantes y las enviará a París. Así empieza su actividad de hábil captor de  información relacionada con las rarezas naturales de la región. En ese terreno Jean Pierre actuó como un verdadero agente de información no solo  de sus investigados sino que se las ingeniaba para enviar también los cuerpos de animales, piedras y hasta pequeños árboles. Los envíos de padre David fueron famosos por su cantidad y calidad. Ya en Europa no sólo le demandaban cosas del museo de París sino que comenzó a recibir pedidos de otros museos del mundo.
En  marzo de 1866 parte en la que se supone su segunda gran expedición a Mongolia, cargado de tantos elementos para su trabajo como naturalista, su ropa  para frío, su elementos para la liturgia sacerdotal, que no abandonaba casi nunca, y demás enseres que le hicieron muy difícil avanzar en su camino y de esta tierra sólo colecta especimenes vegetales y casi ningún animal. Narra en sus memorias  que cargaba con "todo lo indispensable para capturar y asegurar objetos de historia natural, todo lo necesario para la taxidermia y los especimenes de herbario, cajas de todos los tamaños, botellas vacías, etc... y no hay que decir que no he olvidado mis pertenencias eclesiásticas"… O sea viajaba mayormente sólo, cosa que también es llamativa, dado que casi todos los naturalistas llevaban baqueanos y porteadores que le llevaban sus equipajes, incrementados día a día por los múltiples hallazgos. La tercera larga expedición la encara hacia el Tíbet, cruzando China de norte a sur, donde tolerará el agotamiento, la sed  y el  hambre.

Pero, tanto hacer mención de las recolecciones del sacerdote vicentino, el lector puede ya experimentar curiosidad por saber que tipo de animales y plantas descubría y  remitía a su Francia natal.
Hay que ir despacio. Descubrió y describió para la ciencia- aunque no se lo consideró su autor-  en 1869 nada más y nada menos que al oso panda (Ailuropoda melanoleuca), casi el emblema mundial de la fauna, animal que despierta tanta ternura entre la gente que los científicos siempre encontraron múltiples apoyos de todo el mundo para sus ensayos de reproducción en cautiverio, inseminación artificial y todo las posibilidades que la ciencia disponía para salvar a la especie que llegó a estar en peligro de extinción extremo. Aún se duda si al panda ha de incluírselo definitivamente en la familia Ursidae del orden Carnivora, aunque los últimos estudios cladísticos aseveran esta última postura emparentándolo cercanamente el oso de anteojos sudamericano (Tremarctos ornatos), por el contrario a su pariente este es un ignoto oso que vive en las selvas de montaña de Sudamérica. El ejemplar que vio el padre David le fue acercado por un cazador que podría habr sido parte de su equipo, o bien un circunstancial  extraño que encuentra  dos rarezas  juntas: el oso panda y un naturalista que había escuchado hablar de este animal y quería encontrarlo.



Brehm, A.E. - Life of animals : Volume 1, Mammalia / Marquis & Co –Chicago 1895



Otro curioso descubrimiento fue el  milú o ciervo chino (Elaphurus davidianus ) – hoy conocido como ciervo del padre David- que estaba ya  extinguido en estado silvestre y  su descubrimiento por parte de David hizo que se conociera la especie y abandonara la situación de semicautiverio en la que se encontraba. Resulta que este sacerdote naturalista descubre en los jardines imperiales amurallados por doquier, en las afueras de Beijing, una especie de ciervo que llamó su atención y decidió enviar un ejemplar a Europa más precisamente al Musée d'Histoire Naturelle de París (supuestamente este primer ejemplar lo obtuvo de forma “non sancta”).


Mas tarde, el Padre David y otros lograron que el emperador enviara unos pocos ejemplares a zoológicos europeos y en 1869 llegaron dos a la Royal Zoological Society de Londres, que en 1883, compró dos más. Por otra parte, el duque de Bedford, entusiasta zoólogo, creyó que los ciervos se encontrarían bien en su propiedad de Woburn Abbey, a unos 70 km al noroeste de Londres y logró de a poco comprar dieciocho ejemplares para instalarlos en unas 1.500 ha, donde se reprodujeron con éxito y llegaron a constituir una importante manada. 

Actualmente se han reintroducido planteles en su supuesto lugar de origen al este de China, dado que cuando fueron encontrados en el Parque Imperial ya no existían en estado silvestre. Actualmente hay manadas en diversasas partes del mundo. Fue el naturalista Milne Edwards quien describió a este ciervo en 1865, poniéndole el nombre científico que perduró hasta hoy y que recuerda en su epíteto específico al inquieto padre David.



Milne Edwards, A – CR Acad Sci Paris 62:1091,1866

Luego el padre David siguió dando sorpresas a los zoólogos descubriendo la ardilla voladora (Pteromys alborufus), el mono tibetano (Macacus thibetanus,  al que también se lo ubica en el género Macaca) y el vistoso mono de color amarillento con el  rostro  verde-azulado, llamado mono dorado o rinopiteco (Rhinopithecus roxellanae). Las huellas de esta última especie según algunos especialistas, incluido el propio padre David, podrían ser las que se interpretan como del mítico “yeti o abominable hombre de las nieves”.

En total se registran como sus descubrimientos unas 65 especies de pájaros y otras 63 especies entre mamíferos, reptiles, batracios y peces. Por supuesto que no faltaron varias decenas de plantas, insectos y otros invertebrados.

También presentó muchos de sus hallazgos en el Congreso Internacional de Científicos Católicos de París, realizado en 1888, un acontecimiento que pareciera atemperar la conocida "antipatía" de la Iglesia con la ciencia.

Hacia 1870 el padre David estaba nuevamente en Europa recuperándose de una enfermedad. Y el destino quiso que el la casa de su amigo el marqués Giacomo Doria, en Italia, tuviera la ocasión de leer el libro “Sobre el origen de las especies” de Charles  Darwin publicado en 1859. En 1872 , de vuelta a China, halló 40 especies de faisanes, endémicas en su mayoría. Siguiendo a Darwin, también el padre David escribió que probablemente el faisán común, una vez establecido en la zona, se había adaptado dando lugar a nuevas especies y géneros. Sus ideas evolucionistas, sorprendentemente, no le causarían ningún problema con la Iglesia según afirman algunos biógrafos ultra católicos y por lo tanto no demasiado imparciales.

Los hallazgos del Padre David no sólo aportaron muchísimo a la taxonomía sino que también a la biogeografía. Varias especies llevan su nombre en la nomenclatura científica, en el caso de los vegetales uno de los más conocidos en oriente es el árbol de las palomas (Davidia involucrata) y también, entre otras muchas plantas, Buddleja davidii  y Davidia involucrata, nombradas en su honor.

Después de haberse instalado de vuelta en Europa, realizó sus últimos dos viajes exploratorios, uno a Túnez, en 1881,  y el otro a Estambul, en 1883. Murió el 10 de noviembre de 1900 en París.

En 1875 publicó la Editorial Hachette en dos grandes volúmenes, el "Diario de su tercer viaje de exploración en el imperio chino." Dos años más tarde, publicó una obra maestra de la avifauna china "Los pájaros de China."
Jean Pièrre Armand David, el sacerdote de Ezpeleta del siglo XIX y padre del panda gigante, fue uno de los más grandes científicos que ha dado la tierra vasca y un precursor en la aceptación inmediata del evolucionismo, que los propios franceses no aprobaron hasta muchos años después.

Dejó una copiosa bibliografía. Además de los mencionados textos que publicó Hachette mencionamos las indicadas en el sitio de Internet

 http://www.euskomedia.org/aunamendi/27735/133965:

“Publicó trabajos sobre observaciones naturales en los Nouvelles Archives du Muséum (1867-74) y los Comptes Rendus des Séances de l'Académie des Sciences de Paris (1872). A continuación anotaremos sus libros más importantes: (1875) Journal de mon troisième voyage dans l'empire chinois. Paris: Librairie Hachette et Cie; (1877) Les oiseaux de la Chine, en colaboración con M. E. Oustalet ; (1888) Notice sur quelques services rendus aux sciences naturelles par les missionnaires de l'Extrême-Orient. Lyon: Imp. Mougin-Rusand; Altonaga, 2001: 235, ofrece una relación de su obras impresas”.

Bibliografía sobre vida y sus aportes a la ciencia



                                          Gabriel Omar  Rodríguez

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