"Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger en una única forma del saber todo lo que ha sido visto y oído, todo lo que ha sido relatado por la naturaleza o por los hombres, por el lenguaje del mundo, de las tradiciones o de los poetas".

Michel Foucault-Las palabras y las cosas

sábado, 30 de julio de 2011

ANHINGA - EL DEMONIO DE LA SELVA

In the forests of the night;
    What immortal hand or eye,
    Could frame thy fearful symmetry?

En las selvas de la noche
¿qué ojo o mano inmortal
podría delinear tu atemorizante simetría?

William Blake 'Songs of Experience' (1794)


Brisson creó el género Anhinga y lo hizo en base a la descripción de Marcgrave de su Anhinga brasiliensibus Tupinambis, y no dió datos sobre sus costumbres sino sólo sobre su coloración, medidas o alguna referencia anatómica.
Marcgrave describe el ave minuciosamente y agrega “Muy hábil en atrapar peces: porque, como una serpiente, primero contrae el cuello antes de lanzar el pico contra los peces, y los agarra con sus uñas. Comí su carne, pero no es mucho mejor que la de la querida gaviota”. Pero como bien dice Félix de Azara, se equivoca en decir que agarra los peces con sus uñas. Marcgrave además incluye una estilizada figura del ave.



                        Marcgrave, G.- 1648- (...) historiæ rervm natvarlivm Brasiliæ.




La descripción de este autor señala el posible origen de otros de sus nombres: el guaraní mbiguá-mboí , acriollado como biguá víbora, y el inglés  snakebird, o sea, ave serpiente.

Según Bartram “Antiguamente la anhinga era considerada por los viajeros como un animal anómalo, un monstruo que compartía las características de la víbora y del pato. . . En ocasiones cuando nos aproximamos a ellos, se dejan caer al agua como muertos, y por un minuto o dos no se los ve; entonces, de pronto, a una gran distancia, su cabeza y cuello largos y delgados aparecen, como una serpiente elevándose erguida sobre el agua. . . No dudo que si esta ave hubiera habitado el Tíber en tiempos de Ovidio, le habría dado argumento para alguna bella y entretenida metamorfosis”.  ¿ Será uno de los orígenes del mito náhuatl de la serpiente emplumada: Quetzalcóatl ?

Como vimos, Marcgrave la denominó Anhinga Brasiliensibus Tupinambis, o sea “Anhinga de los brasileños tupinambis”. Se refería a los tupinambá (nombre  que significa "el más antiguo" o "el primero"), nación indígena del Brasil integrada por un grupo de tribus que formaban la Confederación de los Tamoios, cuyo objetivo era luchar contra los portugueses. Habitaban el sureste de Brasil, sobre el litoral marino entre el Cabo de São Tomé (Río de Janeiro) y la isla de São Sebastião (São Paulo), y especialmente en las inmediaciones de la bahía de Guanabara. El nombre de esta tribu también fue utilizado por Daudin en 1802 para crear el género al que pertenece nuestro conocido lagarto overo, Tupinambis merianae (ahora Salvator merianae, ver nuestra entrada sobre el tema). La lengua tupinambá llamada por los portugueses língua geral ("idioma común" ) dio origen a muchos términos en la nomenclatura de la flora y la fauna amazónicas, como tapioca, jaguar, mandioca, tucán, tapir y otros. Al parecer la palabra tupinambá anhangá o anhgá significaría espíritu o demonio selvático. Quizás el aspecto hierático del ave y su conducta huidiza, desapareciendo en instantes de la vista del observador,  indujo a los nativos a creer que era alguna clase de espíritu.

No sólo a los nativos atemorizaba esta ave. Alexander Wilson dice al respecto: “En aquellos países donde abundan los animales peligrosos, podemos de inmediato concebir  que el aspecto de esta ave, extendiendo su delgado cuello a través del follaje, habría de asustar al viajero desconfiado, cuya imaginación creaba seres peligrosos a cada paso, acechando en la espesura”.


Buffon, por su parte, aclara que anhinga “es el nombre brasileño tapinambú de esta ave; los franceses de Guyana la llaman plongeon [zambullidor]”. Al tratar sobre esta especie, la aprovecha para hacer una disquisicion sobre las formas que nos ofrece la Naturaleza y que en su enorme variedad incluye algunas que no entran dentro de nuestro canon de belleza. Asi la anhinga según Barrère  “nos ofrece la imagen de un reptil injertado en el cuerpo de un ave . . . recordando la figura y aún el movimiento de una culebra, ya sea por la forma en que extiende brucamente su cuello lanzándose desde los árboles, sea por la forma en que lo repliega y lo lanza bajo el agua para ensartar los peces”. Este plegamiento llamó tanto la atención de Moehring, que cambió el nombre génerico Anhinga por el más clásico Ptynx, que significa “que se pliega”.

Linné (1766) se limitó a copiar de Marcgrave pero incluyendo a la especie en el género Plotus, un término que en latin clásico se refiere a “pies chatos y grandes”, y que se usaba como sobrenombre para humanos con esa característica, tal como el célebre comediante Titus Maccius Plautus o Plauto. Como señaló en su diagnóstico tiene los “pies palmados, todos los dedos conectados [por una membrana]”.

Por su parte Mauduit indicó que “aunque palmipeda, se para sobre los árboles, hace en ellos su nido, y desde sus ramas se arroja contra los peces de que se alimenta. . . Nada, se sumerge y obra con libertad en medio de las aguas lo mismo que en el aire, pero rara vez se para en tierra: es de un natural silvestre y timido: huye de lejos, y procura esconderse de la vista sumergiéndose en el agua”.


Esta conducta de arrojarse sobre los peces desde su percha es negada por Audubon,  que explica que el anhinga nunca se zambulle desde una eminencia para procurarse la presa, aunuqe por su costumbre de dejarse caer en silencio desde su percha al agua, para despues nadar y zambullirse como el coromorán, ha llevado a algunos autores a creerlo así.

El principe de Wied explicó las dificultades que tenía para obtener ejemplares para las colecciones:  “Quien quiera dispararle debe andar con gran cautela. Para ello el cazador se recuesta en la parte delantera de la canoa, que se deja resbalar mansamente río abajo. Se dispara de improviso contra el ave posada en una rama apenas comienza a abrir las alas: si no muere en el acto se tira al agua, bucea profundamente, a veces por debajo de la canoa, apenas mostrando su pico fino y delgado, verticalmente. Entonces, es preciso pegarle otro tiro. De esta manera desperdiciamos mucha pólvora y mucho plomo antes de cazar al diestro zambullidor”.  La encontró en todos los ríos que atraviesan las grandes selvas y también en las lagunas saladas costeras donde se posa en árboles o roquedales al acecho de los peces, retirándose a la selva para ocultarse. Al asustarse se tira como una piedra al agua, o se lanza en vuelo rápido y suave con el cuello extendido y lanzando un sonido gutural corto y áspero. A veces lo vió nadando en los ríos.




 Dibujo de Ernesto Lohse, en Goeldi, E. 1900-1906. Album de Aves Amazonicas.

Goeldi registra el nombre brasileño de bigua tinga, es decir biguá blanco, por las plumas blancas del dorso y alas. Estas plumas blancas le dan un toque de distinción y eran usadas como signo de realeza entre los khasias de Bangladesh, que se valían de las plumas de la similar especie asiática, Anhinga melanogaster. Por esas plumas, como salpicaduras de pintura blanca, Azara lo bautizó “el chorreado”.  En la costa norte de Brasil le dicen myuá, y carará en el Amazonas, en la zona del río Xingú, según Edwards. Kiawik es el nombre en idioma pemón de la zona caribe de Venezuela y Guayana, y pato aguja el que le dan en Centroamérica. Audubon registra otros nombres curiosos que le daban en Norteamérica: los criollos de Louisiana, le llamaban bec à lancette (pico de lanceta); en el delta del Mississippi es water crow (cuervo de agua), water turkey  (pavo de agua) y en el sur de Florida, recibía el nombre de grecian Lady, es decir, dama griega, sin que sepamos el origen de tan curioso nombre.  ¿Habrá sido por su elegancia?



Dibujo de Tickell en la Biblioteca de la Zoological Society. En Newton, A. 1893-1896. A dictionary of Birds.London.

Azara cuenta también un curioso episodio surgido del impulso del ave por esconderse. Navegando por el río Paraguay a la altura de Ñeembucú “un páxaro de esta especie, que estaba en lo alto de un árbol, se dexó caer volando, y metiéndose dentro, se escondió entre la carga. Diez días después llegó el barco a la Asunción, y salió el páxaro vivo de entre los fardos.”

La asociación del anhinga con los ofidios aparece también en la poesía, como en el poema El biguá,  de Pablo Miquet:

“Sobre un poste, ritual, revive un mito:
La serpiente emplumada.
Hasta su agreste voz parece un grito


De deidad desterrada.”



                Vieillot, L. P. 1834. La Galerie des Oiseaux. Paris






Alex Mouchard


REFERENCIAS

Audubon, John James – 1840 – The Birds of America. 7 vol. New York


Azara, F. de -1802- Apuntamientos para la Historia Natural de los Páxaros del Paraguay y del Río de la Plata. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología. España. 1992.

Barrère, Pierre -1745-  Ornithologiae Specimen Novum, sive Series Avium in Ruscinone, Pyrenaeis Montibus, atque in Galliâ Aequinoctiali Observatarum, in Classes, genera & species, novâ methodo, digesta


Bartram 1791 Travels through North and South Carolina, Georgia, East and West Florida, the Cherokee Country

Brisson, Mathurin Jacques-1760-1763- Ornithologie
Buffon, G.L.L. conde de -1770 - 1785-  Histoire naturelle des oiseaux.
Daubenton, Mauduit y otros. 1788. Encyclopedia Metodica-Historia Natural de los Animales.Madrid

Edwards, W.H. 1861. A Voyage  Up The River Amazon, Including A Residence At Para. London.

Goeldi, E. 1894. Aves do Brasil. Rio de Janeiro.

Linné Caroli. -1766-Systema Naturae per Regna Tria Naturae, secundum Classes, Ordines, Genera, Species cum characteribus, differentiis, synonymis, locis. 12ª ed.
Marcgrave, G.- 1648- (...) historiæ rervm natvarlivm Brasiliæ.
Moehring, P. H. G. 1752. Avium Genera. Bremen.

Wied-Neuwied ,Alexander Philipp Maximilian von -1825-1833- Beiträge zur Naturgeschichte von Brasilien.

Wilson, A. 1871 . American Ornithology. 3 volúmenes. Philadelphia.



miércoles, 20 de julio de 2011

JEANNE BARET - EL MISTERIOSO AYUDANTE DE COMMERSON


    On ne nait pas femme: on le devient.
                             No se nace mujer: se hace

Simone de Beauvoir - 'Le deuxieme sexe' (1949) vol. 2, pt. 1, ch. 1


      Buscando el comienzo de esta historia, al fin una historia de amor que se relaciona un poco con nuestras islas Malvinas,  tenemos que  remontarnos a la Edad Media. Hacia la segunda mitad del siglo VI un joven religioso bretón oriundo de Raux, Francia, llamado Maló o Maclovio se encontraba paseando por la playa y se recostó a descansar. Como no regresara a su monasterio, fue buscado infructuosamente por sus cofrades, pero recién lo hallaron al día siguiente, dormido sobre las algas que flotaban sobre el mar, notando con sorpresa que pese a ello su ropa permanecía seca. Dice la leyenda que más tarde, en ese lugar se se formó un islote que fue bautizado con el nombre de Saint Maló, ya que el monje, había llegado a ser  el primer obispo de Aletè (Aletum) y había sido canonizado como Saint Maló. Años después, los habitantes de Aletè, hostigados por los piratas, se trasladaron a dicho islote, donde podían defenderse mejor y llevaron consigo las reliquias de su santo patrono. Este puerto y ciudad que aún existe en el departamento Ille et Vilaine, está ubicado sobre la ría del río Rance, y se vincula con tierra mediante un delgado istmo.

                Los habitantes de Saint Maló o malouines se destacaron por su espíritu marinero y aventurero, fueron activos  corsarios y participaron de los viajes de descubrimiento al Nuevo Mundo,  organizados por la Compañía Francesa de Indias. Cincuenta y tres colonos malouines viajaron en 1763 con el capitán Louis Antoine de Bougainville y fundaron el puerto de Saint Louis (actual Puerto Soledad) en las islas llamadas desde entonces por ese motivo Malouinas o Malvinas.

                Más tarde por motivos diplomáticos y para evitar enemistarse con España el rey Louis XV ordenó a Bougainville desmantelar la colonia que ya contaba con 150 habitantes y  vender las islas a los españoles en 603.000 libras. Para cumplir con esta orden  Bougainville recibió del rey el  permiso para realizar un viaje alrededor del mundo, haciéndose cargo de los gastos la Compañía de Saint-Malo. Una parte del grupo partiò de Brest el 15 de diciembre de 1766 a bordo de la fragata Boudeuse, y otra parte, en la urca (buque de carga) L'Étoile, partió de Rochefort el 1º de febrero de 1767, reuniéndose ambos buques en Río de Janeiro.

                La expedición contaba con un equipo de científicos:  el astrónomo Véron, el naturalista y botánico Philibert Commerson y un artista, que  a falta de fotografías en esa época, era el encargado de documentar el andar de la expedición.  Commerson (o Commerçon), había estudiado en la famosa facultad de medicina  de Montpellier. Tenía un carácter muy apasionado, de manera que solía discutir con sus profesores y especialmente con los jardineros a los que les sacaba plantas para sus herbarios,  por lo cual le prohibieron el ingreso al jardin botánico de la facultad. Sin embargo Philibert no se resignó sino que por el contrario solía escalar los muros del jardín por la noche, a riesgo de ser expulsado si era descubierto.  Uno de sus profesores, Antoine Gouan lo presentó a Linneo, quien le pidió clasificar los peces del Mediterráneo que se encontraban en el museo de Estocolmo y su trabajo allí fue tan bueno que le valió las felicitaciones de la reina de Suecia y sirvió de base para la obra Histoire des Poissons (Historia de los Peces) de Bernard  de Lacépède.

                En 1756 Commerson volvió a su ciudad natal, Châtillon-sur-Chalaronne, donde  creó su propio jardin botánico, siendo responsable de la introducción de las hortensias (Hydrangea) en Francia.  Mientras tanto realizaba viajes cada vez más arriesgados para herborizar, generalmente solo, casi sin dinero ni provisiones. A menudo regresaba de sus salidas enfermo, herido, golpeado por las frecuentes caídas, y extenuado por lo duro de las marchas. Una vez, en Dauphiné, fue mordido en la pierna por un perro que en un primer momento se pensó que estaba rabioso, debiendo guardar cama durante tres meses.

                En 1760 Commerson se casó con la hija del notario real, pero dos años después su esposa lamentablemente falleció de parto y como veremos esta desgracia tuvo importancia decisiva en la historia que estamos contando. En efecto, tras la muerte de su esposa, se trasladó a Paris donde fue muy bien recibido por los botánicos de la ciudad que apreciaron mucho sus conocimientos.  El abate Lachapelle lo presentó al duque de Praslin, el ministro de marina, quien estaba organizando la expedición a los mares australes junto con Bougainville. Commerson preparó y presentó al ministro un proyecto de investigación de ciencias naturales para ese viaje. Pero a causa de una pleuresía, tuvo que partir en el segundo barco, L’Etoile.

                Estando la expedición reunida, como vimos,  en Brasil fue asesinado el capellán de la nave y aporovechando ese suceso, el virrey portugués, temeroso de la escuadra francesa anclada en el puerto de Rio de Janeiro,  estuvo a punto de encarcelar a Bougainville, por lo que tuvieron que partir apresuradamente.  En dicha ciudad, Commerson descubrió la planta que bautizó en honor del capitán, Bouganvillea, nuestra conocida “santa rita”, cuya flor envió como obsequio a la primera esposa de Napoleón, Josefina. Finalmente llegaron a Buenos Aires donde tuvieron que detenerse en Barragán para reparar a L'Etoile. Commerson estuvo coleccionando aves allí entre el 10 de septiembre y el 31 de octubre de 1767.  La expedición pasó luego al Pacífico, llegó a Tahiti, atravesando el océano Indico exploraron las islas Mauricio y  Madagascar, donde Commerson permaneció , falleciendo en Mauricio el 13 de marzo de 1773. El resto de los viajeros había regresado a Francia en 1769.

Commerson hizo durante el viaje numerosas observaciones, dibujos y colecciones, especialmente botánicas, que no pudo terminar de ordenar debido a su muerte, perdiéndose parte de sus trabajos. Para asistirlo durante el viaje, Commerson había contratado en Brest como valet a un joven llamado Baret. La tripulación se burlaba de este muchacho por su voz afeminada, su falta de barba, y porque no quería bañarse a la vista de los demás ni se desvestía delante de otros, usando siempre ropas muy amplias. 

Cuando llegaron a Tahití en abril de 1768, estando reunida la tripulación en el salón mayor del buque, un nativo llamado Aotourou, empezó agritar “¡ ayene !” , es decir “muchacha”. Todo el mundo miró hacia donde estaba el armero Labarre, que era afeminado, pero Aotourou señaló sin dudar al ayudante de Commerson, que turbado abandonó el lugar. Al día siguiente, el botánico y su ayudante  desembarcaron para herborizar. Un grupo de nativos se les acercó acosando a Baret y uno de ellos al grito de “¡ayene!”, la tomó en sus brazos, intentando llevársela. Entonces tuvo que intervenir el oficial, Bournand, quien  a punta de espada logra liberar a la muchacha. Commerson, para calmar a los indígenas, les dio regalos y les dijo que la “ayene” era su esposa. Al parecer ellos habían percibido mediante su agudo olfato que Baret era una mujer.

Según relata Bougainville “Con lágrimas en sus ojos Baret confesó que era una muchacha, que había engañado a su patrón (Commerson) vistiendo ropas de hombre, que era una huérfana de Burgundy, que un juicio la había reducido a la pobreza, y que al enterarse de un viaje alrededor del mundo  había despertado su curiosidad. Consideré que su caso era único y admiré su coraje e inteligencia. Tomé medidas para que nada desagradable le sucediera. Pedí que la Corte Real perdonara su transgresión de las normas. No era ni fea ni linda y apenas tenía 25 años.” Al quedar descubierta  su verdadera condición fue trasladada a la Boudeuse.

Jeanne Baret o Baré, que tal era su verdadero nombre, había mentido delante del capitán para proteger a Commerson ya que, tras enviudar, éste la había contratado para cuidar de su hijo de dos años por lo cual obviamente conocía su verdadero sexo.  Al parecer eran amantes, y sus familiares y vecinos desaprobaban esa relación, ya que nunca se casaron, por eso cuando Jeanne quedó encinta, en 1764, ambos se mudaron a París para escapar de las habladurías. El hijo de ambos, Jean-Pierre, falleció al poco tiempo, y quizás eso decidió a Jeanne a embarcarse con Philibert, disfrazada de muchacho y con el nombre de Jean Baret de Bonnefoy. Seducido por la inteligencia y la buena disposición de la muchacha, Philibert, le enseñó botánica y la transformó en una hábil preparadora de herbarios.  






Una ordenanza real, del 15 de abril de 1689 prohibía a las mujeres embarcarse en los navíos de la Marina Real. De modo que para evitar ser descubierta durante el viaje y ser castigada, Jeanne, como vimos, permanecía siempre vestida, con el pecho fajado. Para mostrar su “virilidad”  acompañaba a Commerson en sus herborizaciones, acarreando durante penosas marchas, las provisiones, las armas y las carpetas del herbario, con un coraje y una fuerza que le valían el sobrenombre de “bestia de carga”.

Vivès, el cirujano mayor de a bordo, celoso de Commerson, escribió en su diario: “El cuidado particular que daba a su amo no parecía propio de un hombre. Después del primer mes, la tranquilidad que disfrutaban fue interrumpida por un rumor, que corrió entre la tripulación, de que, según decían, había a bordo una chica disfrazada. Sin dudar, se puso la mirada sobre nuestro hombrecito. Todo indicaba en él una mujer: talla pequeña, baja y gruesa, caderas anchas y pecho saliente, cabeza pequeña y redondeada, cara teñida de cierto rubor, voz suave y clara, hábil destreza y delicadeza ... era el retrato de una muchacha bastante fea y contrahecha”.

El capitán no prestó atención estos rumores, pero cuando los mismos se generalizaron, mandó a Jeanne a servir con el personal auxiliar, dentro del castillo de la nave, bajo la amenaza de ser engrillada. Ante el acoso de sus camaradas  ella afirmaba no ser mujer sino un eunuco, y por las dudas llevaba siempre un par de pistolas para defenderse. Sin embargo, Commerson, quizás para escapar de las críticas,  afirmaba no conocer de antemano el verdadero sexo de su ayudante, y la describió como  “Una valiente joven que, adoptando la vestimenta y el carácter de un hombre, tuvo la curiosidad y la audacia de viajar por todo el mundo por tierra y mar acompañándonos sin que supiéramos nada”.

Lo cierto es que ambos desembarcaron en la colonia francesa de Mauricio, evitando una sanción judicial en Francia. Allí Commerson le dedicó un arbusto de la familia del paraíso, Baretia bonnafidia, al parecer por tener caracteres sexuales ambiguos.  Posteriormente dicha denominación cambió por Turraea heterophylla.  Tras la muerte de  Commerson, a quien asisitió fielmente hasta sus últimos momentos, Jeanne sobrevivió abriendo un cabaret y billar en Port-Louis, la capital de la isla Mauricio. Un día fue condenada a pagar una multa porque sirvió alcohol un domingo y sus clientes llegaron ebrios a misa. El 17 de mayo de 1774 se casó con el oficial francés  Jean Duberna o Dubernat  y, gracias a este matrimonio, obtuvo el permiso para volver a Francia con su esposo.

Poco antes de partir de viaje Commerson había redactado su testamento, en el que legaba sus colecciones botánicas al  Gabinete de Estampas del Rey y 600 libras a “su gobernanta Jeanne Baret, de Bonnefoi”. Cumpliendo con esa voluntad Jeanne entregó las colecciones formadas por unos 5000 ejemplares al Jardin du Roi. Recibió su parte de la herencia y se radicaron en Sainte-Aulaye, cerca de Périgueux, viviendo en la  tranquilidad del campo borgoñés.  En 1785, al enviudar, Madame Dubernat, recibió una pensión real de 200 libras, presumiblemente por mediación de Bougainville, en reconocimiento a su tarea como botánica durante la expedición. Jeanne falleció el 5 de agosto de 1807, dejando todos sus bienes a Archambaud, el hijo legítimo de Commerson.

Jeanne Baret fue la primer mujer en circunnavegar el globo, por ello
 su caso fue tomado como arquetipo por el movimiento feminista.  Su historia fue novelada por Fanny Deschamps en el libro “La Bougainvillée” (Albin Michel, Paris, 1982).  En 2008, la municipalidad de Sainte-Aulaye la homenajeó dando su nombre al salón de actos municipal.

Alex Mouchard

REFERENCIAS

-                Bougainville, L.A. de -1771 - Description d'un voyage autour du monde par la frégate
                  La Boudeuse et la flûte L'Étoile.
-                Cap, P.A.-1860- Philibert Commerson, naturaliste voyageur. Journal de Pharmacie et de Chimie, 3ª ser, vol 38, parte II.
-                http://fr.wikipedia.org/wiki/Jeanne_Barret
-                Jeanne Baré : aventurière et travestie. LUNES; nº 20 (juillet 2002), p. 41-49.
-                Jeanne Barret, botaniste, aventurière et navigatrice - Cahiers du Feminisme. Volume 17 nº 67/68 (pri 1994), p. 48-49

viernes, 1 de julio de 2011

LOS ALBATROS (Diomedea exulans), ERRANTES AVES DE DIOMEDES

Wandering Albatross-Diomedea exulans


“El poeta es como el príncipe de las nubes, que cabalga sobre la tempestad y se ríe del arquero. Pero cuando es desterrado a la tierra, en medio del clamor, sus gigantescas alas le impiden caminar”.
Charles Baudelaire - 'Les fleurs du mal' - 'L'Albatross'

         Historia del ave que los fueguinos llamaban “karapou” y los ingleses “ganso de mar”.

    Fue Plinio el primero en hablarnos de las aves de Diomedes:  No pasemos por alto a las aves Diomedeas. La melena como una cascada, los picos y ojos color de fuego y el resto blanco. Siempre tienen dos líderes: uno guía al grupo, el otro lo congrega. Con el pico excavan cuevas donde ponen, y si les molestan se alarman y las tapan con tierra. Las cuevas tienen dos salidas: por la que mira al oriente salen a comer, por la que mira a occidente regresan. Siempre vacían el vientre y los gases perjudiciales al levantar vuelo. Similares a las gallaretas, se las ve en un solo lugar del mundo: en la isla junto a la costa de Apulia, en que se encuentra el sepulcro y el santuario del noble Diomedes. Al llegar los extranjeros los ensordecen con sus gritos, en tanto adulan a los griegos con admirable discernimiento, reconociéndolos como compatriotas de Diomedes,y a su templo acuden diariamente con los buches llenos y se bañan, goteando las plumas, y  se purifican, de ahí el origen de la fábula que dice que los compañeros de Diomedes fueron transformados en estas aves.

          Para Eliano  eran las pardelas o petreles las que viven y se reproducen en abundancia en la isla Diomedea., y que según la tradición fueron los compañeros que lucharon junto a Diomedes en Troya y que transformados en aves conservaban su amor por los helenos. Diomedes (nombre que significa “aconsejado por los dioses”),  siendo uno de los pretendientes de la bella Helena, participó activamente en dicha guerra junto a Aquiles y Odiseo.  Era tan buen guerrero que hasta hirió en combate a dioses como Afrodita y Ares, por lo cual la diosa enfurecida convirtió a sus amigos en aves que desterradas (“exulans”),  vagando por los mares, vinieron a refugiarse a las islas conocidas por ello como islas Diomedeas, las actuales Tremiti.

          Quizás este épico relato dio lugar a que Linneo bautizara a los albatros con el nombre genérico de Diomedea. Se basaba en la descripción de  Edwards del  “Albatross”,  ave que solo conocía por dos ejemplares embalsamados que le fueron facilitados por George Holmes,  el cuidador de las colecciones de la Torre de Londres, y por el cirujano Benjamin Cowell. Edwards menciona que estas aves provenìan del cabo de Buena Esperanza donde parecían vivir en cantidades considerables y que no se conocía que habitaran en ninguna otra parte del mundo.
          Pero Linneo se basó ademas en Albin (History of Birds, III, p 76) quien confundió al albatros con el ave fragata, y por ello el sueco cometió el error de afirmar que los albatros viven en la zona pelágica intertropical, que ascienden muy alto en el aire y que “se alimentan del  Triglis volador y  acosan a muerte a la Coryphaena”.  El Triglis es probablemente un pez del género Trigla llamado en francés muge o  rouget, y en español mújol o rubio, mientras que la Coryphaena, sería el dorado o pez-delfín del mismo género. La realidad es que los albatros prefieren los mares del sur, vuelan más bien a baja altura sobre las olas aprovechando el rizar de los vientos sobre las mismas y no capturan peces voladores.  Bien señala Edwards que los relatos de los viajeros son en su mayor parte generales y sòlo pueden obtenerse de ellos ideas imperfectas sobre las cosas de la naturaleza.
Dibujo de J.  del Bosc


          Buffon, con más información disponible,  acotó la distribución del albatros a los mares australes y señaló que  viajeros como  los holandeses Jacob Le Maire y  Willem Schouten le daban el nombre de “carnero del Cabo” a causa de su color blanco y gran corpulencia que empareja la de un carnero. Nos dice que su fortaleza y el arma de su pico harían pensar que se trata de un ave guerrera, pero que no hay reportes de que ataque a otras aves y más bien parece estar a la defensiva de las gaviotas (¿skuas?)  que siempre agresivas y voraces la molestan y hostigan.


          Para Gould, en cambio, “por su gran fuerza y carácter feroz, produce terror en toda ave que le rodea. En realidad es tan sanguinaria, que se dice que llega a atacar y destrozar los jos de un hombre  que se esté ahogando,  un logro que, por lo que pude ver, imagino que puede intentar facilmente, si un ser humano fuera tan desafortunado de quedar en tal situacion y no pudiera defenderse”.

          El capitán James Cook (Second Voyage, tome I, page 150) en su segundo viaje se divertía viendo varias gaviotas grandes y grisáceas persiguiendo a un albatros que pese a sus grandes alas fue alcanzado. Las gaviotas intentaban atacarlo por el vientre por donde parece tener menos defensa, de modo que el albatros solo pudo escapar lanzandose al agua y alejandolas con su formidable pico. Los marineros de Cook “pescaban”  los albatros que rodeaban el barco en los alrededores del Cabo de Buena Esperanza, valiéndose de anzuelos encarnados con un trozo de cuero de carnero.

          Contrariamente a lo señalado por Buffon hay sospechas de que el albatros pudiera alimentarse de otras aves y aún de congéneres, pues Forster (el zoólogo del viaje de Cook)   ocasionalmente halló plumas y huesos de ellas en su estómago.  Pero no parece ni siquiera atacar los grandes peces y según Forster no vive más que de pequeños animales marinos como “peces blandos” (es decir, moluscos) y sobre todo de zoófitos gelatinosos (medusas) que flotan en grandes cantidades en los mares australes. Sir Joseph Banks, que acompañó a Cook en su primer viaje, observó que un albatros al que le habían disparado vomitó una gran cantidad de medusas de las llamadas “carabela portuguesa” que al parecer ingieren habitualmente pese a sus tentáculos urticantes. Tambien vió que consumían los desoves de los peces arrastrados por las corrientes.

          Según el mismo Banks,  los albatros son buenos para comer: se los desolla,  se dejan una noche en agua salada  y luego se hierven, sirviéndolos con  salsa picante. Asi preparado es un manjar comparable al cerdo.

          El vizconde de Querhoent, habitual colaborador de Buffon, le aseguró que estas aves no remontan vuelo alto  salvo durante las tormentas cuando son impulsadas por la fuerza del viento,  que los lleva a gran distancia de tierra firme, siendo que descansan y hasta duermen sobre el mar. Incluso, según Le Maire hasta venían a posarse sobre los mástiles de su buque donde se dejaban capturar fácilmente por los marineros. Esto fue observado en el estrecho que él descubriera y que lleva su nombre, siendo quizás una de las primeras menciones en aguas jurisdicciones argentinas de esta ave que Le Maire consideraba “jean-de-genten”, es decir gaviotas,  de tamaño extraordinario.
          La majestuosidad del vuelo del  albatros ha cautivado a los viajeros y naturalistas. Murphy dice que la mayoría de las cosas de la naturaleza de las que se habla con mucha expectativa,  producen un poco de desencanto cuando finalmente se las encuentra. Unas pocas de esas cosas, sin embargo, parecen estar más alla de cualquier anticipación exagerada:   “Muy cercana, bajo el sol de la mañana, volaba el ave tanto tiempo esperada, aun más majestuosa, más suprema en su elemento, que lo que mi imaginacion habia dibujado. “

 

          Una leyenda indicaba que eran capaces de dormir en vuelo con la cabeza oculta bajo un ala mientras que con la otra seguían volando (Abraham de Wicquefort, 1656. Relation du Voyage de Tartarie d’Oléarius, Paris).


Modelos en cartapesta de Tini Depoiné


          
               Gould se explayó sobre sus hazañas aéreas: “ El poder de vuelo del Albatros Errante es mucho mayor que el de cualquier otra ave que haya observado. Aunque en tiempo calmo o moderado a veces descansa sobre el agua, esta casi continuamente en vuelo, y con igual facilidad se desliza sobre la superficie espejada del mar tranquilo como se lanza con la velocidad de un meteroro por delante del más furioso vendaval; y el modo en que pasa por encima de las enfurecidas olas para deslizarse en las depresiones entre ellas, ha atraído centenares de veces mi admiración”.

          Con respecto al cortejo de los albatros, Weddell que pudo observarlo en Georgias del Sur en 1825 dijo que tiene algo de gracioso en la manera que se aproximan ceremoniosamenrte uno al otro tocandose los picos y sacudiendo las cabezas de un lado al otro. Todo este proceso le hacía acordara la pantomima del cortejo humano.
          El capitan Fanning  en su viaje de circumnavegación en 1797-99 ,  llegó a las islas Malvinas y describió el nido del albatros como un montículo de piedras, barro, ramas secas, pasto y plumas que de algun modo estas aves logran mantener unido y sobre el cual se sientan con noble actitud, orgullo y grandeza defendiéndolo a costa de su vida.        Agrega que el huevo bien cocido es un buen plato para comer. Pero para Murphy es a la vez un desengaño y una sorpresa: se lo hierve, se abre por su extremo agudo, se sala y se extrae con la cuchara. Es delicioso al principio pero al llegar a la mitad ya se desea que esta ave hubiera puesto huevos más pequeños  y si uno tiene estómago suficientemente  fuerte como para vaciarlo, seguro que no se desea ver nunca más otro de estos huevos. Pero sin embargo el recuerdo de su buen sabor termina haciéndole reincidir.
          En 1594 Sir Richard Hawkins,  navegante y corsario inglés,  se encontraba en medio de una tormenta en las costas de Patagonia cuando “ciertos grandes pollos, tan grandes como cisnes, planeaban sobre nosotros, y calmándose el viento, se posaban sobre el mar y se alimentaban con los deshechos del barco;  al verlos y deseoso de examinarlos, porque parecían más grandes de lo que en realidad eran, pedí que me trajeran un anzuelo y una línea y con un trozo de sardina encarné el anzuelo y a 30 cm del mismo até un trozo de corcho para que no se hundiera demasiado, y lo arroje al mar;  con el andar del buque pronto se alejó, y uno de los pollos, estando hambriento, lo atrapó y se enganchó el maxilar superior. El pico es como el de los halcones pero más encorvado y de ningun modo podía liberarse a menos que se rompiera la linea o que se enderezara el anzuelo. De esta forma atrapamos tantos de ellos que mi gente se entretuvo todo el día. Sus cuerpos eran grandes pero con poca carne y blandos, y de sabor aceptable.”
          Weddell coincide en señalar este  aspecto engañoso del tamaño del albatros: “Estas aves están tan abundantemente cubiertas de plumas que una vez desplumadas no alcanzan ni siquiera la mitad de su tamaño original y nuestra sorpresa por su aparente magnitud inmediatamente se desvanece. Ponen un solo huevo, sobre el suelo, donde hacen una especie de nido escarbando alrededor de él. Al aproximarnos castañeteaban rápidamente el pico, produciendo mucho ruido.  Esto y lanzar el contendio de su estómago, son los únicos medios de defensa y ataque que parecen tener. Estas aves son muy indefensas en tierra ya que la gran longitud de sus alas les impide elevarse en el aire a menos que dispongan de un declive pronunciado”.

          En 1824, el artista Augustus Earle se quedó en la isla Tristán da Cunha cuando su buque, el Duke of Gloucester, inexplicablemente zarpó olvidándolo allí. Realizó un díficil ascenso hasta una extensa planicie de lava gris oscura y describió los sombríos teritorios del albatros:  “ Había una quietud mortal en medio de un aire muy frío.  El paisaje era sublime y llenaba la mente de temor. De un lado, en el interminable horizonte, se amontonaban nubes de brillo plateado, contrastando con otras de tono oscuro que nos envolvían con sus vapores, pasando rápidamente,  y permitiéndonos sólo breves atisbos del paisaje; y por otro lado el estéril pico ceniciento, con su venerable testa parcialmente cubierta de nubes, revelaba grandes parches de rojas cenizas, o lava, mezclados con rocas negras, produciendo un efecto extraordinario y deprimente. Parecía como si aún estuviera ardiendo, aumentando la majestuosidad de la escena. Los gigantescos albatros paracen no temer aquí ningún intruso o enemigo, porque sus hijos estaban sobre el suelo totalmente descubiertos, mientras los padres caminaban rigidamente alrededor”.




Hombre matando albatros enTristan D'Acunha (1824). Pintura de Augustus Earle http://www.nla.gov.au/exhibitions/earle/tristan.html

 

          La relación de los albatros con los marineros es motivo de numerosas leyendas. El poeta inglés Coleridge, a instancias de Wordsworth,  compuso las “Rimas del antiguo marinero” donde relata la aparicion de un albatros siguiendo un buque. Cuando un marinero lo mata, es acusado por sus compañeros de haber cometido el sacrilegio de acabar con el ave que hace soplar el viento. De alguna manera los marinos asociaban las excelentes condiciones de vuelo de estas aves con la velocidad de navegación de sus barcos y el compañerismo y afecto por el albatros los llevaba a condenar su matanza como causa de desgracias.


          El nombre “albatros” parece provenir de “alcatraz” o “alcaduz”, designación que los antiguos navegantes portugueses daban a los pelícanos y a las aves marinas de la familia Sulidae.  Esta voz proviene del árabe “al-câdous”, a su vez del griego “kádos”, recipiente o balde, que especialmente designaba los baldes de cuero de las norias usadas para regar, y por ello se aplicaba al pelícano en referencia a la gran bolsa de su pico con la que se pensaba que acarreaba agua para sus pichones.


              Alex Mouchard



REFERENCIAS

-Buffon, G.L.L. conde de - 1770 - 1785- Histoire naturelle des oiseaux.

-Dalrymple, W.- 1754-An Historical collection of the several
voyages in the South Pacific Ocean. Dutch Voyages. The Voyage
of James Le Mair and William Schoute, 1616.
-Earle, A. -1832- A Narrative of a nine Months' Residence in New Zealand, in 1827;  together with a Journal of a Residence in Tristan d'Acunha,  an Island situated between South America and the Cape of Good Hope.
-Edwards,G.  -1743- A natural history of uncommon birds. London
-Eliano - s.II-III-De Natura animalium.
-Fanning, E. -1833- Voyages to the South Seas. N York.
-Forster, G. – 1777-  A Voyage around the World .
-Gould, J.-1865 – Handbook of the Birds of australia. 2 vol.   
London
-Hooker, J. -1896-Journal of the Right Hon. Sir Joseph Banks.  
London
-Linnæus, C. -1758- Systema naturæ per regna tria naturæ, secundum classes, ordines, genera, species, cum characteribus, differentiis, synonymis, locis. Ed. 10, p.
-Murphy, R. C. - 1936- Oceanic Birds of South America. 2 vol.
-Plinio el Viejo. -77- Naturalis Historia. Tomo X
-Weddell,J, -1825- A Voyage to the south Pole. London

EL CHINGOLO (Zonotrichia capensis) Y DÁMASO ANTONIO LARRAÑAGA

Detrás de un monte lejano se hunde el sol, desfallecido,  y lo despide un chingolo con su nostálgico trino. La Tardecita - Serafín J...