Alex Mouchard
de tu penacho azulejo
hincas y ejerces un viejo
embate oblicuo en el viento
un choque, un destello hambriento
bastan: la sangre despena
tu sed, el aire refrena
su ardor o su sobresalto,
y un vago plumón en alto
declara la muerte ajena.
Acometida del taguato'i
Carlos Villagra Marsal
Autour
à doigt court (Azor de dedo corto) – Falco
hemidactylus (= Geranospiza
caerulescens caerulescens). Dibujo de Nicolas Huet (Temminck, 1838)
El arroyo
Pindó, un curso de agua del ancho de un río, atraviesa una zona de islas y
bañados del valle del Paraná en los alrededores de Villa Ocampo (provincia de
Santa Fe). Es la región de humedales conocida como Jaaukanigás, sitio Ramsar, de
gran valor por su biodiversidad.
Yo estaba a
punto de ingresar a la Reserva Municipal El Pindó, mientras observaba el enorme
puente, recién terminado de construir, que
cruza el arroyo. De pronto apareció volando a baja altura una rapaz que no
conocía. El vuelo, dubitativo y leve, como flotando en el aire. Las alas, largas
y anchas con una línea blanca atravesando
las remeras primarias negras y separándolas del resto del ala, barrada
de gris y negro. La larga cola, con franjas negras y blancas, se destacaba en
vuelo. Cruzó volando el arroyo y se posó en lo alto de un árbol seco donde
estuvo un buen rato inmóvil observando el entorno, quizás tratando de avistar
alguna presa.
“Aleteos profundos que recuerdan a los de una garza grande, intercalados con planeos cortos con las alas ligeramente arqueadas, llevan letárgicamente al gavilán patas largas por encima de la penumbra húmeda del bosque” (Sutter, 2000).
En esa
actividad de observar su entorno parece que pasa bastante tiempo: “Normalmente vuela poco, permanece posado,
esperando a su presa; y, si despega, sólo se posa a poca distancia; su vuelo es
fácil y bastante rápido” (d’Orbigny, 1835-1847).
Se trata de
un ave poco frecuente, de curioso aspecto por sus largas patas anaranjadas, su
cuerpo estilizado y su cabeza chica. Averigüé que esta especie se reparte en
seis subespecies que viven desde el NO de México hasta el centro de Argentina y
que por el momento no se ha establecido que se puedan definir como especies
distintas, pese a la amplitud de su área de distribución.
Félix de Azara [1802] trató de mantener en cautiverio un ejemplar, al que denominó Gavilán Mixto Aplomado, “pero murió a los quatro dias, en que comió sin repugnancia carne cruda y paxarillos”. Agregaba que los ha “visto posados hacia lo alto de los mayores árboles” y sospechaba que pertenecía “ a un género singular muy diverso de todos” por su cabeza pequeña, su tarso “vestido por solas dos escamas de alto abaxo, una delante y otra detrás”, las uñas muy cortas, “y porque todo su vestido tiene una suavidad, de que carecen todos los Gavilanes” (Azara, 1802).
Además, su
plumaje laxo y esponjado puede darle una apariencia robusta, cuando en realidad
es de cuerpo delgado y alargado.
Tal como yo lo observara parece preferir la cercanía del agua. Alcide D’Orbigny señalaba que vive “los lugares más pantanosos y remotos; porque solo lo vimos en las marismas o en el borde de estas inmensas llanuras de juncos inundados, que ocupan el lecho de ríos cuyo curso no es muy definido, o en los grandes esteros que caracterizan a todas las llanuras del centro de América del Sur. Siempre se posó en las palmeras o en los grandes árboles en el borde de estos lugares húmedos, a lo largo de las riberas del río Batel [Corrientes, Argentina], y más tarde en los esteros de San José de Chiquitos [Bolivia], estaba en parejas, incluso en junio, que en este país como se sabe es invierno, lo que sugiere que permanece en pareja durante todo el año. Normalmente vuela poco, permanece posado, esperando a su presa; y, si despega, es solo para aterrizar a corta distancia; su vuelo es fácil y bastante rápido” (d’Orbigny, 1835-1847).
Es un ave
de bordes de bosques, sobre todo los que tienen un dosel irregular con muchos
árboles y palmeras emergentes y un sotobosque denso. Es de suponer que esa
irregularidad aumenta la posibilidad de encontrar refugios donde buscar a sus
presas, y los emergentes le sirven para colocar sus nidos, a más de 25 m de altura, bien arriba en la copa, siempre escondiéndolo bien en masas de enredaderas. Se
entiende, entonces, cuánto afecta a esta especie la deforestación que conlleva
la pérdida de su hábitat.
“Nunca
abandona el bosque, donde, deslizándose con rapidez entre los matorrales de
enredaderas, persigue a los pequeños lagartos, ranas arborícolas, insectos,
etc.” (Francis Sumichrast, en Lawrence, 1876).
En Guyana, Richard Schomburgk lo vio “por primera vez en las plantaciones de café, en las ramas del arbol Erythrina” pero, a diferencia de los autores anteriores, afirmaba que “el hábito de posarse en las puntas de las ramas, como la mayoría de las especies de halcones, no parece ser característico de esta especie” (Schomburgk, 1847-1848).
En la misma
región el naturalista inglés John Joseph Quelch señalaba que “esta ave no se
encuentra comúnmente en la costa, sino a lo largo de los arroyos boscosos,
donde se la puede encontrar posada en las ramas protegidas en los lugares más
abiertos” (Quelch, 1982).
En Surinam,
los hermanos Frederik Paul y Arthur Philip Penard, hijos de colonos holandeses,
se vieron afectados de lepra desde su niñez,
a fines del siglo XIX. Por ese motivo estuvieron confinados en su casa
de Paramaribo y durante ese largo período se dedicaron de manera autodidacta al
estudio de la ornitología local. Sobre
el gavilán azul, como denominaron a esta especie, escribieron que allí “son
conocidos como Langa-foetoe-Akka, es
decir, “aves rapaces de patas largas”, y entre los arawak como Hiahiabalielie, es decir, “jefe de los
loros del sol (Deropterus acciptrinus)”.
También se encuentran entre los mayores depredadores de serpientes.
Especialmente en zonas pantanosas, se los observa con frecuencia, volando
rápidamente sobre el bosque, aunque rara vez durante largos periodos. Al
posarse en una rama, se mantienen haciendo equilibrio durante unos segundos
antes de recuperarlo. Su alimentación consiste principalmente en serpientes,
además de aves” (Penard & Penard, 1908).
Blauwe
Haviken (Gavilán azul) (Geranospiza
caerulescens caerulescens)
(Penard & Penard, 1908).
En
1925-1926 Adriaan Joseph Van Rossem recorrió la zona de la laguna Olomega, en el este de El Salvador.
Encontró que este gavilán “habita principalmente en bosques pantanosos y
lagunas de manglares, y rara vez se la encuentra lejos de las inmediaciones del
agua. En la laguna Olomega, a veces se observaban aves con plumaje juvenil en
las colinas que lo rodean, pero sus hábitats preferidos solían ser los arroyos
pantanosos que atraviesan el bosque, los pastizales fangosos y los manglares.
El gavilán grulla negro es un ave más activa que Hypomorphnus [el águila negra Buteogallus
urubitinga] o Buteogallus [anthracinus, gavilán cangrejero negro],
con las que se le puede encontrar frecuentemente, y a menudo sobrevuela los
prados de un lado a otro como un gavilán de bañado [Circus hudsonius]. Un pastizal en llamas es una atracción segura
para él, y a menudo caza entre el humo justo detrás de la línea de fuego” (Dickey
& Van Rossem, 1938).
Ischnosceles
niger (=
Geranospiza caerulescens nigra).
Litografía de Guillaume Albert Charles Severeyns (Du Bus, 1848)
LA VOZ
“Tienen un
grito fuerte, guáoo, guáoo, guáoo, guáoo,
que en la época de los amores lo emiten durante bastante tiempo por la noche”
(Pereyra, 1950).
Esta parece
ser una voz de identificación y es de
una frecuencia más bien baja lo que facilita su propagación en ambientes
boscosos.
“. .
.también hacen ese mismo grito cuando se asustan” (Pereyra, 1950). Pero en este
caso es más agudo, nasal y prolongado.
“En el
crepúsculo emite un extraño waao. Atrapa cucarachas, ratas, lagartijas, murciélagos,
etc. (…) Puede presentar un fuerte olor en el plumaje del cuello, tal vez
relacionado a su hábito de comer ciertas ranas arborícolas que producen tal
olor. Vuela sobre la selva. Habita las selvas salpicadas de campos, a veces en
lo alto de los árboles, orillas de pantanos, manglares” (Sick, 2001).
TÉCNICAS DE CAZA Y ALIMENTACIÓN
“Generalmente
se posa en la rama gruesa de un árbol grande y frondoso y se lanza con la
velocidad de una flecha tras su presa. Al aterrizar, se le puede ver, como a
nuestro azor europeo, sacudiendo la cola” (Wied, 1830). Incluso puede correr por el piso o entre las
ramas para alcanzar la presa.
Más allá de
lo señalado por Wied, su sistema de caza principal es buscar sus presas en los huecos donde se esconden. Para ello
cuenta con una notable adaptación que es la capacidad de doblar sus largas patas hacia adelante y
atrás a nivel del tarso, debido a la gran flexibilidad de la articulación intertarsal,
lo cual le permite extraer pequeños animales de huecos y grietas. Incluso
llegan a colgarse de una rama aleteando para mantener el equilibrio mientras
hurgan en esos escondites. Además los tarsos cubiertos de grandes placas lisas en
vez de escamas, como observara Azara, facilitarían el meterlos y sacarlos de
los agujeros.
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PATA REVERSIBLE A diferencia
de los mamíferos donde el tarso se compone de varios huesos articulados entre
sí y con la tibia y los metatarsianos, en las aves parte de esos huesecillos
se fusionan con la tibia formando el hueso tibiotarso, y otra parte con el
metatarso, dando el tarsometatarso. Ambos se articulan entre sí mediante la
articulación intertarsal. En el
gavilán patas largas esta articulación
es más simple y más angosta que en otros accipitridae y permite una mayor
movilidad, incluyendo la extensión de la articulación intertarsal hacia atrás
en un ángulo de hasta unos 75º. Lo cual, junto
con la reducción del cuarto dedo (externo), permite al ave maniobrar con facilidad
dentro de grietas muy angostas (Burton,
1978).∞
Rasgos anatómicos
de Geranospiza caerulescens nigra (Ridgway,
1901). |
“Se ha
visto a G. caerulescens buscando
alimento en los agujeros de los nudos de las ramas bajas y gruesas. (….) Las
bromelias son otro sitio de alimentación favorito, y probablemente le brinden
anfibios. Las largas patas pueden quedar completamente ocultas mientras camina
entre las hojas verticiladas y puntiagudas, usando las alas y la cola extendidas
para mantener el equilibrio. (…) G. caerulescens
también explora los agujeros entre las rocas en busca de lagartos y serpientes,
saltando y metiendo las patas en las grietas. Atrapa lagartos de hasta treinta centímetros de largo”
(Burton, 1978).
Joseph R.
Jehl, pudo ver cómo el gavilán se adapta a las condiciones del sustrato:
“Cuando la corteza estaba lo suficientemente desprendida del tronco, el gavilán
se posaba, observaba la grieta entre la corteza y el tronco y extraía su presa,
un gran ortóptero, con el pico. Al buscar alimento donde la corteza estaba más
adherida al tronco, el halcón volaba tangencialmente hacia el árbol, se
sujetaba al borde libre de la corteza con las patas e introducía la pata
interior en la cavidad, manteniendo el equilibrio batiendo las alas o apoyándose
con el ala exterior extendida hacia abajo, a lo largo del tronco”.
“El gavilán
grulla también se acercó directamente al árbol, sujetaba la corteza con ambas
patas y se mantenía suspendido verticalmente a lo largo del tronco, manteniendo
la posición mediante un vigoroso aleteo, golpeando las alas contra el tronco en
cada movimiento descendente. Luego liberaba una pata, que extendía hacia la
grieta girando el tarsometatarso hacia atrás. En otro intento, el halcón se
mantuvo colgado boca abajo mientras extraía un insecto de una grieta que se
extendía hacia arriba a lo largo del tronco” (Jehl, 1968.).
Gavilán
patas largas (Geranospiza caerulescens
nigra) buscando presas.
Dibujo de Anne Acevedo (Jehl, 1968).
En Tamaulipas
(México) la ornitóloga norteamericana Lovie M. Whitaker observó un gavilán
adulto posado en una rama horizontal a solo 2.5-3 m del suelo cerca del tronco
de un ciprés calvo (Taxodium distichum)
a orillas del río Corona, a unos 30 metros de distancia. “Cuando emitimos un
«chillido», el pájaro giró la cabeza y nos miró fijamente, pero su actitud
apática no cambió. A veces, alzaba las plumas de la coronilla y la nuca
formando una cresta suelta y delgada. Luego, bajaba el plumaje central de la
coronilla, dejando algunas plumas a cada lado erguidas como un pequeño mechón
ligeramente curvado sobre la parte posterior de cada ojo. Esto le daba una
apariencia algo parecida a «cuernos»”.
“ ... Saltó
ligeramente hacia arriba, sesenta centímetros, hasta una abertura en el tronco,
donde batió las alas, luchando por mantenerse en pie. Al poco rato, se posó con
el ala izquierda extendida sobre una rama pequeña y los dedos agarrados a la
corteza justo debajo de la abertura. Entonces metió la cabeza bien adentro de
la cavidad. Cuando la retiró, notamos que los músculos de la garganta se
contraían como si estuviera tragando. El pájaro volvió a su posición original
en la rama de abajo, mirándonos de nuevo. Este procedimiento de alimentación se
repitió cuatro o cinco veces. Entre las tomas, el pájaro emitió varias veces un kaah nasal, bajo y quejumbroso” (Sutton, 1954).
Autour grêle
(Azor grácil) – Falco gracilis (= Geranospiza caerulescens gracilis). Dibujo
de Nicolas Huet (Temminck, 1838) |
El Coronel
Andrew Jackson Grayson que vivió en Mazatlán, México, hacia 1859-1869,
consideró a este gavilán como el más delicado y débilmente conformado así como
el más raro. Lo encontró en lagunas de tierras bajas alimentándose de anfibios
y culebras acuáticas (Lawrence.
1871-1878). La afición por los anfibios le ganó el nombre en inglés de Frog Hawk (= gavilán ranero).
“Tienen la
costumbre de posarse a la mañana y al atardecer en lo alto de árboles elevados;
se alimentan de ratones y de ardillas jóvenes que saca de sus nidos. Los
habitantes del país creen que come también serpientes y le dan el nombre de culebrero. Es un ave bastante estúpida
y se deja aproximar fácilmente” (Jean Stanislaus Stolzmann, en Taczanowski,
1884-1886).
Confirmando
estas observaciones, Alejandro Di Giacomo (2005) lo vió comiendo una culebra verde
arborícola o ñuasó (Leptophis ahaetulla), en Formosa (Argentina).
“Su dieta consiste en aves y otros animales pequeños, pero he encontrado habitualmente los estómagos de estas aves rapaces llenos de caracoles e insectos” (Wied, 1830). William Blackstone Lee le encontró “el estómago lleno de trozos de pichones no voladores de algunos pájaros” (Lee, 1873). Seguramente por ello es perseguido por alguno de ellos como el suirirí real (Tyrannus melancholicus) y por el tuquito gris (Griseotyrannus aurantioatrocristatus) (Di Giacomo, 2005).
Estudios
más recientes confirmaron que come roedores, lagartos y anfibios de tamaño
mediano, con peso menor de 50 g. En menor proporción caza murciélagos, aves y
ofidios, y algunos insectos y arácnidos grandes. La mayoría de las presas viven
en los árboles y una buena proporción son animales nocturnos capturados de día
cuando se encontraban ocultos en huecos.
En lugares
abiertos como el Pantanal de Mato Grosso (Brasil) el gavilán utiliza otro método, similar a los gavilanes del género Circus.
Fabio Olmos observó que “el gavilán se suspendía inmóvil a alrededor de 3 m del
suelo, mirando directamente hacia abajo, de cara al fuerte viento predominante.
De repente, cayó con las alas medio plegadas, descendiendo en espiral 360°
antes de aterrizar y agarrar un objeto pequeño (probablemente un insecto) con
su pie izquierdo, lo mordió con el pico y se lo tragó. Luego de mirar a su
alrededor por unos momentos el halcón caminó 2 pasos y saltó abriendo sus alas
y ganando altura de cara al viento, sin batir sus alas” (Olmos, 1990). En el
noroeste de México este comportamiento se ha observado sólo en invierno, cuando
supuestamente hay menos disponibilidad de presas (Sutton, 1954).
REPRODUCCIÓN
El cortejo
fue descripto por Henri Ouellet (1991) en Venezuela. Primeramente el macho vuela
en círculos alrededor del árbol donde posa la hembra. Durante estos vuelos
vocaliza con frecuencia y a veces ella le responde. Luego captura alguna presa
y la deposita junto a la hembra; enseguida levanta vuelo sobre ella,
dejándose caer sobre su dorso para copular.
Suele
anidar muy cerca de los esparveros variados (Accipiter bicolor), del águila negra (Buteogallus urubitinga) y del taguató (Rostrhamus sociabilis). Probablemente sea una forma de protegerse contra
los depredadores del nido como monos, águila viuda (Spizaetus melanoleucus), águila crestuda real (Spizaetus ornatus) y hurón mayor (Eira barbara).
La hembra
pone 1-2 huevos, en un nido chato de ramitas, generalmente durante la estación
seca, de modo que las crías nacen a principio de la época de las lluvias, tras
39 días de incubación. Los jóvenes son alimentados hasta los 60 días por los
padres y se independizan a los 4 meses, y entonces se dispersan.
TAXONOMÍA
El primero
en describir a esta especie para la ciencia fue Louis Pierre Vieillot en 1817,
quien al parecer conoció a la especie a partir de algún ejemplar de museo o de
alguna ilustración. La ubicó en el género Sparvius,
que creó para separarla de los halcones verdaderos (género Falco) y lo denominó esparvero
apizarrado, probablemente porque el ejemplar era de alguna de las subespecies
de color oscuro, probablemente G. c.
balzarensis, porque mencionó que
vive en Sudamérica y esa subespecie es la única forma oscura que vive en el
oeste de Colombia y Ecuador y noroeste de Perú.
El mismo
Vieillot le dio el nombre específico de coerulescens
(caerulescens) que deriva del latín caeruleus que significa azul negruzco,
pues dice: “Tiene la cabeza y el cuerpo del color de la pizarra”.
En 1847
Johann Jakob Kaup creó un género exclusivo para este gavilán, Geranospiza (= gavilancito grulla), basándose en algunas característica
particulares como la longitud de los
tarsos, los cortos dedos externos, el
plumaje suave y suelto, y la cabeza pequeña.
Detalle
de la pata de Geranospiza caerulescens,
mostrando el dedo externo (IV) reducido (Sharpe, 1874).
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EN LA CUÑA BOSCOSA SANTAFESINA
“Vimos
descender suavemente a un Gavilán Patas Largas a treinta pasos del lugar en
el cual nosotros quedamos suspensos (…) El plumaje gris despedía una
iridiscencia perlada. Las anchas alas cortas, abiertas para el lento
descenso, parecieron a la distancia revestidas por un raso al que la luz daba
ligera ondulación. Las bandas negras de la cola alongada contrastaban con el
claro plumaje en esas definiciones netas sólo vistas en la pintura de las
aves imaginarias, en tanto que las patas color salmón no sugerían fragilidad
en su largura, sino que se imponían como los miembros exactos para una forma
anatómica modelada por el donaire del movimiento”. Luis Mario Lozzia
|
EL GAVILÁN Y LOS PUEBLOS
Suele
ocurrir con los nombres comunes de aves que no distinguen entre especies que
tienen alguna similitud entre sí. Al
gavilán patas largas los qom le aplican el nombre waGa'to pero la falta de precisión
en los relatos que se refieren a ese nombre, especialmente en los colores,
“hace creer que el nombre y concepto que tienen sobre el waGa'to puede comprender o aplicarse a más de un taxón” (Arenas &
Porini, 2009).
De la misma
forma el nombre guaran taguató-hovy
(gavilán azul) se aplica a la presente especie pero también al aguilucho gris (Buteo nitidus) y al esparvero variado (Accipiter bicolor), en este caso
como taguato'i hovy, con el agregado del diminutivo ‘i por su menor tamaño. Es difícil creer que los pueblos
originarios no pudieran distinguir entre estas especies ya que conocían bien su
comportamiento y hábitats diferentes. Pero su impronta cultural en relatos,
mitos y leyendas se da de tal forma que es difícil identificar bien a qué
especies se refieren. De todas formas como señalaba William Lee (1873) “es un
ave de aspecto tan remarcable que aún un nativo la hubiera tenido en cuenta”.
Arena comprobó que los qom conocen bien la voz de este gavilán. Cuentan que “es grande, parecido a 'miyo (…) [el aguilucho pampa, Busarellus nigricollis) y vive en el monte o bosque (…) que caza y se alimenta de pájaros y pescado”. Otros cuentan que anda por el campo donde se alimenta de aves, por ejemplo de charatas (Ortalis canicollis) o palomas (Zenaida auriculata, Leptotila verreauxi). En ocasiones capturan sus pichones y los crían como mascota. Si bien actualmente no lo comen, parece ser que antiguamente lo consumían hervido (Arenas & Porini, 2009).
Algunos
pobladores del Chaco afirman que se acerca a las casas a robar pollos (Lynch
Arribálzaga, 1920), ocasión en que le disparan cuando lo ven. Igualmente, los kayabis, que habitan entre los estados de Pará y Mato
Grosso (Brasil), lo consideran muy hábil cazando gallinas, lo cual obviamente
produce un conflicto con el gavilán que termina con su caza (Dario, 2018).
Cabeza de Geranospiza caerulescens nigra. Dibujo
de George Miksch Sutton (Sutton, 1954). |
LOS MITOS
Con las
salvedades ya consignadas, se pueden rastrear los mitos relativos a las aves
que conocemos genéricamente como gavilanes. Así el taguató es una especie que surge de la difícil situación
del Taguá , es decir el chancho quimilero (Catagonus
wagneri) del Gran Chaco. Acosado por los cazadores, su próxima extinción
hizo que el héroe Kilikiná pidiera al dios supremo Tupá que lo salvara. Viendo que
solo en el cielo podría estar seguro, fue transformado en taguató y los
pecaríes del Chaco siguen bajo esta forma recorriendo lo que queda del bosque.
En los
mitos de los mbya, los jekupe son
seres feroces que que cuidan al Ñande Ru Mirî (Nuestro Padre Menor). Uno de
estos jekupe es un taguató grandísimo, un taguató
jagua (feroz) que vigila el camino
que lleva a yvy ju mirî (la pequeña
tierra dorada). Cuando un mbya muere viaja hacia ese paraíso y Ñande Ru Mirî
mira su corazón, y si lo considera valiente,
ordena a los jekupe que lo dejen pasar al lugar sagrado, la Ñande Ru Amba
(la morada de Nuestro Padre). Pero si alguno no logra el favor de los dioses, los
jekupe seguramente lo matarán (Cebolla Badie, 2012-2013).
Para el
pueblo cuiva (Venezuela), su canto anuncia muerte o enfermedad y para evitarlas
hay que matar al gavilán o wajóuto
(Verea et al., 2018)
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LOS NOMBRES
Argentina: Gavilán patas largas Argentina/Chaco:
Gavilán chohuí Argentina/La
Rioja: Halcón lagunero Colombia:
Águila zancona, aguililla zancona Mexico:
gavilán zancón, gavilán zancudo, gavilán vaquero Surinam:
Langa-foetoe-Akk (= ave rapaz de patas largas) (Brasil: Gavião-mateiro, gavião-pernilongo Brasil/
Bahia: Gavião-pé-de-morro, gavilán de pedemonte (Brasil/
Mato Grosso do Sul/ Pantanal: gavião-caçador Nivaklé:
Tsimaja t'oot Chorote:
Wona wumkina Guaraní:
Taguato hovy, taguató-í Wichi: Wun’a
wemek Qom: waGa'to
|
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