"Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger en una única forma del saber todo lo que ha sido visto y oído, todo lo que ha sido relatado por la naturaleza o por los hombres, por el lenguaje del mundo, de las tradiciones o de los poetas". >Michel Foucault-Las palabras y las cosas

jueves, 2 de enero de 2014

EL LAGARTO OVERO O MARIA Y EL SALVADOR

María Sibylla Merian y el lagarto overo 

(Salvator merianae)



El lagarto está llorando. 
La lagarta está llorando. 
El lagarto y la lagarta 
con delantalitos blancos. 

Han perdido sin querer 
su anillo de desposados. 
¡Ay, su anillito de plomo, 
ay, su anillito plomado! 

      El lagarto está llorando
            Federico García Lorca





Lagarto overo
Foto de Alex Mouchard



Admiro mucho a las mujeres que sobreponiéndose a las restricciones y discriminaciones de su época han logrado sobresalir en el campo de la cultura. Por eso cuando me enteré que nuestro lagarto overo (Salvator merianae) llevaba su nombre científico en honor de una de las pocas mujeres que incursionó en el estudio de las ciencias naturales en el siglo XVII, decidí escribir esta entrada para dar a conocer su vida.


MARIA

María Sibylla Merian (1647-1717) creció en Frankfurt am Main, en medio de una familia de artistas de origen suizo. Su padre era un conocido grabador y autor de numerosos mapas de Europa, Matthäus Merian el Viejo. Una de sus abuelas estaba casada con Johann Theodor de Bry, un orfebre, grabador, autor,  y editor de libros ocultistas y de viajes a América. Cuando Matthäus, en su lecho de muerte, le auguraba un gran talento a su pequeña hija de sólo tres años de edad, no se equivocaba.

Este bagaje familiar de alguna manera le marcó un rumbo a María y gracias a que su madre, Johanna Catharina Hein, se casó con un pintor de flores Jakob Marell, logró bajo la dirección de éste una gran destreza en las técnicas de dibujo, pintura al óleo, acuarela y grabado.  Lo cierto es que a los 13 años María, devenida en precoz entomóloga, documentó en su cuaderno escolar la metamorfosis de los gusanos de seda que observaba en el jardín de su casa.


 Desde mi juventud estuve interesada en el estudio de los insectos. Comencé con los gusanos de seda en mi ciudad natal, Frankfurt am Main; luego observé las mucho más hermosas mariposas y polillas que se desarrollaban de otros tipos de orugas. Esto me llevó a coleccionar todas las orugas que encontraba para estudiar sus metamorfosis. Debido a esto me sustraje de toda compañía humana y me concentré en esas investigaciones. Al mismo tiempo, quise ejercitarme en las pintura para dibujar todas estas transformaciones del natural y trabajando en el atelier de mi maestro, dibujarlas en vivo y representarlas en sus colores originales.


Ya era muy llamativo para aquellos años que se interesara en los insectos. En efecto, la Iglesia Católica consideraba a estos animales bestias del diablo  y aplicaba exorcismos contra ellos. Para los anglosajones las mariposas eran brujas que robaban pan y manteca (de allí el nombre inglés butterfly: mosca de la manteca). Pero María era muy observadora y al contrario de las teorías dominantes en la época sobre la generación espontánea de los insectos, ella había observado que las orugas nacían de huevos depositados por las mariposas y luego se transformaban en crisálidas y éstas, en mariposas, y estas transformaciones habrían de convertirse en la pasión de su vida.


María Merian. Grabado de Johann Rudolf Schellenberg, en  Füssli,Johann Caspar - «Geschichte der besten Künstler in der Schweitz», Zürich 1769–1779
.http://commons.wikimedia.org/wiki/File:MS_Merian_by_JR_Schellenberg.jpg



A  los 18 años se casó con Johann Andreas Graff, otro alumno de Marrel, con el que tuvo dos hijas Johanna Marie Helène y Dorothée Marie Henriette. Parece que su marido tenía conductas impropias que los obligaron a mudarse a Nuremburg donde María trabajó como profesora de dibujo y eximia bordadora. Justamente esta artesanía la llevó a publicar entre 1675 y 1677 un Libro de las Flores, Blumenbuch , una colección de dibujos sin texto para ser usados como patrones de boradado. Pero además ella seguía reuniendo material para su tema predilecto: la metamorfosis de las orugas. Así fue que en 1679 y 1683 publicó en latín Erucarum ortus, alimenta, et paradoxa metamorphosis  La maravillosa transformación de las orugas, su jardín y su alimento, un completo estudio de los lepidópteros de su región. A María no le interesaba coleccionar mariposas sino en estudiar la generación, reproducción y transformación de los animales, y cómo uno emerge de otro, y las propiedades de su comida. La traducción de la obra al alemán, holandés y  francés contribuyó mucho para su difusión y éxito. Esta obra fue una innovación comparada con las ediciones zoológicas del momento; los insectos estaban representados no como mera decoración sino con  una gran fidelidad así como las plantas sobre las que viven y se alimentan. Hay un concepto ecológico al componer los animales en su medio ambiente y aunque no usó nomenclatura científica, las ilustraciones y textos eran tan precisos que permitieron identificarlos a los zoólogos como Linneo.


En 1681, su padrastro murió y María regresó a Frankfurt con sus hijas y esposo para hacerse cargo de sus propiedades. De familia calvinista ella creía en el destino divino que le era comunicado a través de la palabra o las acciones de otros, pero luego ingresó a la secta de John Labadie, un protestante nativo de Guyana, y entonces comprendió que podía comunicarse directamente de Dios, sin intermediarios. Los labadistas propugnaban un trato igualitario para hombres y mujeres, con lo cual seguramente María adquirió más independencia para tomar sus propias decisiones.  La colonia labadista, donde ya vivía su hermano Caspar, tenía sede en el castillo del gobernador de Surinam (Guayana Holandesa), Cornelis van Aerssen van Sommelsdijck. Su gabinete de mariposas exóticas y quizás el interés por conocer la patria de Labadie debe haber estimulado en ella la idea de viajar a los trópicos.


Comenzando una nueva vida, María obtuvo el divorcio de su esposo que la había denunciado como esposa escapada con los labadistas, y retomó el apellido familiar Merian. No obstante la colonia le presentaba un problema: no se le permitía hacer trabajos artísticos, que eran considerados como una actividad superflua y destinada al placer, de modo que María inició una nueva mudanza con sus hijas, esta vez a Amsterdam. Esta ciudad tenía entonces un gran movimiento cultural y científico. En esa época vivían allí Anton van Leewuenhoek, Jan Swammerdam, Rubens y Rembrandt. Se relacionó con el botánico Caspar Commelin, director del Jardín Botánico y en su casa, transformada en laboratorio y atelier, recibía la visita de naturalistas y coleccionistas, como su yerno Jacob Hendrik Herolt, quien como comerciaba con firmas de Surinam y había adquirido una interesante colección de mariposas tropicales.


«En Holanda, constaté con mucha sorpresa que se importaban bellos animales del las Indias Orientales y Occidentales, haciéndome el honor de permitirme consultar particularmente la preciosa colección del eximio doctor Nicolaas Witsen, burgomaestre de Amsterdam y director de la Sociedad de las Indias Orientales, además la del noble señor Jonas Witsen, secretario de la misma ciudad. Incluso, pude observar la colección del señor Frederik Ruysch, doctor en medicina y profesor de anatomía y botánica, y la del señor Livinus Vincent y de muchas otras personas. ( . . .)  En estas colecciones encontré innumerables insectos, pero al final, siendo su origen y reproducción desconocidos, surge la pregunta de cómo se transforman, a partir de las orugas y crisálidas. Todo lo cual, al mismo tiempo, me llevó a emprender un largamente soñado viaje a Surinam.

El famoso físico y entomólogo René Antoine Ferchault de Réaumur opinaba que era un notable fenómeno ver a una dama imbuida de una afición por los insectos verdaderamente heroica, como para inducirla a atravesar los mares con el propósito de pintarlos y describirlos.


María continuó pintando mariposas, hormigas y arañas, para obtener fondos para su viaje, que era un proyecto insólito para una época en que los viajes científicos eran sumamente raros y más aun a cargo de una mujer. Finalmente en 1699, a los 52 años, una edad que en ese entonces se consideraba avanzada, María con un préstamo de la ciudad de Amsterdam inició su viaje a Sudamérica, acompañada por su hija menor Dorothée, con destino a la colonia holandesa de Surinam. Fueron tres meses de navegación llenos de incomodidades hasta llegar a la costa de Guayana, donde remontaron el río Surinam y se establecieron en la capital, Paramaribo.  Durante dos años estudiaron allí la flora y fauna tropicales, dibujando y tomando notas de la vida y comportamiento de los insectos, de las plantas que los alimentaban, de su medio ambiente y sus nombres locales.
Surinam era originariamente una colonia inglesa que le fue cambiada a los holandeses por la isla de Manhattan y cuya actividad básica era el cultivo de la caña de azúcar, por lo cual el 90% de su población eran esclavos negros traídos con ese fin. Además había algunos indígenas (caribes y arawaks)  y europeos, incluyendo piratas y aventureros que llegaban en busca de la fabulosa región de El Dorado.


Durante sus investigaciones, María no recibió  ninguna  ayuda de parte de los residentes europeos que, según apuntó, sólo estaban interesados en la caña de azúcar. Para obtener ejemplares colaboraron con ella  los indígenas y esclavos, que subían a los árboles para traerle las ramas más altas con una nutrida población de insectos. Además ellos le transmitían sus conocimientos sobre las plantas, sus flores y frutos, las aves, serpientes y moluscos. Así logró describir y pintar una cantidad de animales y plantas del interior de Surinam desconocidos hasta entonces en Europa, como es el caso de nuestro lagarto overo. Además le informaron que las semillas de la flor del pavo, malinche, o  framboyán (Flos pavonis, hoy Delonix regia) eran usadas como abortivo por las indígenas y esclavas para evitar tener hijos que resultaran esclavizados por los europeos. 
En la primavera de 1700, durante la temporada de lluvias, remontó en canoa el río Surinam unas cuarenta millas hasta Providence en busca de orugas, huevos  de cocodrilos y serpientes, que conservó en alcohol o desecados.


Escribiría más tarde En ese país reina un calor tórrido y cada tarea representa un enorme esfuerzo; arriesgue mi propia vida en ello, y no sin razón, porque afectada de malaria, al año siguiente tuvo que regresar a Europa llevando numerosos dibujos, acuarelas, cajas con insectos desecados, frascos con cocodrilos y serpientes en alcohol y huevos de lagartos. En Amsterdam, preparó 60 láminas en color para su libro sobre Surinam, Metamorphosis Insectorum Surinamensium, publicado en 1705. Estas láminas fueron consideradas muy superiores a cualquier otra que se hubiera visto antes. Su presentación era muy novedosa respecto de las frías láminas de disecciones de Hooke, Swamerdam o Malpighi.


Frontispicio de Metamorphosis Insectorum Surinamensium. 1705.
Se observa a la izquierda a María  con su libro al pie y a una cantidad de niños revisando los materiales. Al fondo un paisaje de Guyana



Al realizar esta obra, dense cuenta que no me fijé en cuánto podía ganar, no apunté a ganar, contentándome sólo en recuperar los gastos incurridos. No escatimé en gastos para hacer este trabajo. Hice grabar las planchas por un famoso maestro y me he procurado el mejor papel para dar satisfacción y placer no sólo a los amantes del arte, sino también a los aficionados a los insectos y me siento feliz por haber alcanzado mi meta y por haber proporcionado esta alegría.


La gran precisión de las láminas junto con los motivos de nuevas plantas e insectos y su estilo exquisito le dieron gran fama pero sin embargo no se vendieron lo suficientemente bien como para permitirle pagar sus deudas y por eso tuvo que vender las colecciones obtenidas en Surinam. Finalmente murió pobre,  en 1717, tras haber sufrido, unos años antes, un ataque cerebral que la había dejado con una parálisis parcial.


María dejó dos testamentos, una demanda, algunas acuarelas, 4 libros sobre insectos y uno sobre flores, otro libro con pinturas varias, muchas notas y 17 cartas, que intercambiaba con familiares, con el naturalista James Petiver,  y con su alumna Clara Imhoff.  En general tratan de cuestiones familiares y de detalles técnicos como la preparación de barnices.


Muchos hombres ilustres admiraron a María Merian, entre ellos Goethe, Leibniz y el emperador de Rusia, Pedro el Grande, quien adquirió muchas de sus pinturas para los museos de San Petersburgo. El agente que organizó la venta fue el marido de Dorothée, el grabador suizo Georg Gsell, quien nos dejó un retrato de María hacia 1710. Otra cantidad de dibujos fue adquirida por Sir Hans Sloane para el British Museum.




María Sibylla Merian (c. 1710)

Grabado en cobre por Jacobus Houbraken sobre un retrato de Georg Gsell



María tenía una personalidad reservada y esquiva pero era decidida y sobre todo carecía de cualquier preconcepto o censura intelectual. Según James Duncan  no mostraba un alto nivel científico, ni gran poder de observación ni mucha capacidad intelectual, pero mostró una gran dedicación para el estudio de los insectos, soportando grandes sacrificios e inconvenientes. Asimismo se destacó por sus excelentes dibujos y por la profusión del material que dejó para sucesivas investigaciones.

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EL SALVADOR



Le Sauvegard

Merian, María Sibylla
1719 - Dissertatio de generatione et metamorphosibus insectorum surinamensium. Amstelædami: J. Oosterwijk.


En 1719, dos años después de morir María se publicó la segunda edición de su obra llamada Dissertatio de generatione et metamorphosibus insectorum surinamensium con 12 nuevas láminas agregadas por su hija Johanna que aparentemente había vuelto a América para conseguir más materiales. Entre estas láminas aparece la de un lagarto desconocido en Europa dibujado con reminiscencia de dragón chino, con el curioso nombre de Le Sauvegard . En realidad no sabemos si se trata de un dibujo de María o de su hija, lo cierto es que al aparecer en su obra pasó a ser conocido como Le Sauvegard de Merian.  Así lo introdujeron en la literatura científica los herpetólogos franceses André Duméril y su ayudante Gabriel Bibron en 1839 con el nombre de Salvator merianae, aunque el zoólogo Henri Blainville, ya lo había designado en 1816 como Monitor meriani.


¿Y a qué se debe este extraño nombre de Salvador?  La razón la explica Albertus Seba La verdadera historia de este lagarto comúnmente llamado salvador es que este anfibio cuando está en el agua (no se compromete en alta mar) e irrumpe ante su vista y oído un cocodrilo, que también anfibio, vive en tierra y mar, con un gran miedo deja oir su llanto para que atrapado por el cocodrilo éste no lo trague, con lo que, advertidos los hombres que nadan o se lavan en el agua, salen lo más rápido que pueden a la orilla donde debido a la brevedad de sus patas la velocidad del cocodrilo no es tan rápida, y así este lagarto Salvador es señalado con este nombre, porque su aullido preserva y protege la vida humana.




Teiuguaçu.
Seba, Albertus. - 1734-1765 - Locupletissimi rerum naturalium 


Durante mucho tiempo nuestro lagarto overo llevó el nombre científico de Tupinambis teguixin, restringido ahora para la especie del norte de Sudamérica, la misma con la que se topó María Merian. Tupinambis surge de una mala interpretación que hizo Lacepede del nombre que aparece en la obra de Marcgrave: Teiuguaçu y Temapara de los Tupinambá. Teiú (lagarto) guaçú (grande) es el nombre tupí que le aplicaban los indígenas tupinambá que habitaban la zona de la bahía de Guanabara, Brasil. El temapara es otra especie llamada falso camaleón (Polychrus marmoratus).



 Le Sauvegard (juvenil)
Merian, María Sibylla -
Metamorphosis Insectorum Surinamensium. 1705



Parece que Marcgrave tuvo un lagarto overo en cautiverio del que dice: Lagarto magnífico (...) No produce ninguna voz; es paciente; se alimenta con mucho gusto de huevos que sorbe crudos. Animal muy resistente al hambre. Lo mantuve atado; pero cuando abria la jaula le permitía correr libremente por la habitación. Y a veces tomaba un sorbo de agua de un vaso, cuando tiene sed camina, otras veces está echado todo el día en un rincón; se pone donde quedan cenizas calientes Alguien le había dañado parte de la cola al pisarlo un día veinte de marzo. Después, sin embargo, le creció de nuevo unos dos dedos. Murió de hambre, convertido en un despojo horrible, el 1º julio.  Pasó un período de siete meses sin comer, a veces tomaba agua lamiéndola. Su carne se come.  



Teiuguaçu 
Marcgrave, George & Willem Piso. 1648. Historia Naturalis Brasiliae. 



Marcgrave vio confirmada con sus observaciones lo que Plinio había escrito  sobre los lagartos y serpientes a los que le vuelve a crecer la cola amputada; y también lo señalado por  Aristóteles sobre que los lagartos no viven un año sino sólo seis meses. Obsérvese que su lagarto no emitía ningún sonido con lo cual queda en duda la explicación de Seba sobre el lagarto salvador.

Con respecto al nombre teguixin es de origen nahuatl (mejicano) y se refiere a un lagarto no identificado con el cuello de color blanco.

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EL LAGARTO Y EL HOMBRE


El lagarto overo tiene una importante presencia en los mitos y en la medicina popular indígena, especialmente del área de influencia guaraní..

La grasa era usada en forma externa para heridas en la piel, reumatismo, dolor de garganta. También para extraer espinas de palma o perdigones de la piel. La grasa bebida con agua cura las picaduras de serpiente y el reumatismo
Se atribuye al cuero e l poder de ahuyentar víboras por lo que se usa como detalle de la vestimenta, p. ej. en el sombrero, también la usan para retobar boleadoras y hacer tiradores.

De la cola  se extraen anillos para evitar las insolaciones (quizás por su afición a permanecer mucho tiempo asoleándose).

Métraux aporta un mito wichi en que las primeras gentes eran animales. Un día descubrieron que alguien robaba su pescado ahumado. Pusieron a la iguana como centinela y cuando esta avisó que había oído a las mujeres, responsables de los robos, peleándose con las cotorras que las habían descubierto, no le creyeron porque la suponían sorda. Al día siguiente las mujeres descubrieron a la iguana vigilando y le arrancaron la lengua que reemplazaron con una semilla del árbol del sapo, con lo cual la iguana ya no pudo denunciarlas. Observen el papel del lagarto como vigía, similar a lo referido por Seba.

En el mundo de los Qom, dividido en cielo, tierra y profundidades, los lagartos pertenecían a éstas. Antiguamente se enfrentaron con los gatos monteses y los aguará-guazú (padre de los perros) a los que antes se asociaban para cazar ratones y langostas. Como el lagarto tiene patas cortas, salía antes que los otros a cazar y un día encontró muchas langostas y se las comió sin guardarle una parte a sus socios. Entonces el gato montés lo reto a pelear y, pese a los intentos del aguará-guazú por disuadirlos,  el gato lo mordía al lagarto y éste le daba coletazos. Al final el lagarto se refugió en una laguna donde logró matar al gato. Desde entonces el reptil anda solo porque es peleador y el aguará-guazú le anunció que los perros lo atacarían constantemente. Mi padre, que pasó su infancia en el Chaco, me contaba como los lagartos que se acercaban al gallinero de su casa a comer huevos enfrentaban a los perros y logran prendérseles del hocico de donde sólo se soltaban arrancando un trozo de piel con gran dolor de los perros. 

Al respecto una de las fábulas más logradas de Leonardo Castellani, Aprieta, relata el combate de un lagarto con una víbora de cascabel. El lagarto la atrapa y a pesar de los movimientos de la serpiente que trata de asfixiarla entre sus anillos o inyectarle su ponzoña, el lagarto siempre apretando sus mandíbulas, sin soltar, logra quebrarle el espinazo y matarla. La moraleja de Castellani pide a Dios enemigos chicos, pero si no es posible, fuerza para apretar y no soltar. Vean que esta rivalidad entre el lagarto y las serpientes se refleja en la creencia en las propiedades protectoras de la piel contra las víboras.

La leyenda misionera del Teyú-Cuaré (cueva que fue del lagarto), recogida por Juan Bautista Ambrosetti, se refiere a unos paredones de piedra sobre el río Paraná, cerca de San Ignacio (Misiones, Argentina). Se cuenta que vivía allí un gran lagarto que amenazaba a los navegantes que pasaban por allí. El monstruo produjo varios naufragios hasta que un día atravesó a nado el Paraná, y se fue a vivir a la costa paraguaya, donde existe un arroyito con su nombre. Se dice bastaba con hacerle una oferta cualquiera, un pedazo de carne, o un objeto echado al agua, para calmar a esa fiera y poder pasar con seguridad. Parece  que el cuento se refería en realidad a una peligrosa piedra semisumergida frente a la costa donde solían chocar los buques.


Berta Vidal recopiló un cuento criollo en San Luis donde la iguana había sido en otro tiempo una joven de gran hermosura con manos sumamente bien formadas y muy hábiles para tejer. Pero era sumamente vanidosa de su físico, sus joyas y trajes, y además muy dura y agria con sus pretendientes, afirmando que sólo se casaría con un hombre hermoso como ella. Un día llegó de lejos un mozo muy rico, pero feo, que también fue rechazado. La madre de la joven pidió ayuda a su confesor quien habló con la muchacha y le destacó la bondad del joven y la posibilidad de recibir un castigo divino en caso de seguir negándose. A la noche la chica sufrió una terrible transformación: su piel se endureció, su cabeza y cuerpo se alargaron, sus anillos y brazaletes formaron una larga cola. Solo sus manos permanecieron delicadas y finas como antes. Loca de vergüenza, huyó hacia la soledad de las cuevas, a vivir como lagarto.




Acilcaic
Paucke, Florian  2010 - Hacia allá y para acá. - 1ª ed. - Min. Innov. y Cultura - Pcia. de Santa Fe.


Cuenta Florián Paucke que  Como los lagartos se cuentan entre los anfibios, se comen en Las Indias en días de ayunos. Cuando yo estuve en una ocasión durante la vacancia  habitual para los estudiantes en la estancia Alta Gracia, en unión del P. Minister me pidieron que fuera a cazar lagartos (era un viernes) y les matara a tiros unos cuantos para la mesa de mediodía, para que toda la comunidad pudiera comerlos. Yo salí antes de las nueve y a eso de las diez ya había muerto diez de ellos y sacado a tiros delante de sus cuevas donde estaban echados al sol. Los tuvimos ya a mediodía sobre la mesa bien aliñados con un buen moje de citrón; todos comieron con apetito pero entonces yo no tenía aún placer alguno en comerlas, que recién adquirí entre mis indios cuando la penuria y el hambre me obligaron a comerlas.

Para comerlos los mocovíes les sacaban los intestinos y los ponían entre la ceniza caliente; una vez asadas se cuereaban y se comían sin pan ni sal. La cola era la parte más estimada. Con las colas fabricaban unas trompetas de guerra y usaban los anillos para ponerse en los dedos como adorno. También fabricaban con la cola una especie de carcaj para las flechas.

A pesar de que algunos dicen que matar un lagarto trae mala suerte, los indios puris, coropos y coroados de Brasil decían, según Johann Spix, que los lagartos no traen ningún bien, ni son divinos, más bien son agentes del mal que adoptan la forma de estos animales.


Alex Mouchard





LOS NOMBRES DEL LAGARTO


En la zona pampeana y chaqueña se lo denomina  lagarto overo, lagarto blanco o iguana overa

Los guaraníes lo conocían por "teyú-guazú", de: teyú=lagartija, guazú=grande, a veces castellanizado como tegú overo.

Los wichis le dicen alu y el nombre mocoví era acilcaic.

En la región amazónica del río Irura, se registra el nombre de jacuaru.

En Guyana los wayapi lo conocen como  "yâkâ-lâwâlu" y los wayana, "hapakala".

En Colombia debido a que suelen atacar gallinas y pollos, le dicen lobo pollero.





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Anda tú jilguero verde
canta en el cielo de aurora
que se comen los lagartos
unos a otros las colas

             Romances del Claroscuro
               César Alonso de Las Heras

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REFERENCIAS


-Ambrosetti, Juan Bautista 1917 - Supersticiones y leyendas - La Cultura argentina, 1917 - 238 p.
-Bates, Henry Walter 1864 -  The Naturalist on the River Amazons. London.
-Berst, A 1951 La iguana overa Col. inmac. Concep. Santa Fe.
-Castellani, Leonardo 1976 Camperas. Bichos y personas.  Biblioteca Dictio. Bs. Aires.
-Duncan, James 1836 Entomology Vol IV British Moths, Sphinxes, etc. W. H. Lizars Edinburgh.
-Hernandez, Francisci. -1648- Rerum medicarum Novae Hispaniae Thesaurus, seu Plantarum, Animalium, Mineralium Mexicanorum Historia cum notis Joannis Terentii Lineæi.
-http://it.wikipedia.org
-http://madamemerian.blogspot.com.ar/ - 2008 - Melissia Grosjean - That Curious Person Madame Merian -
-http://www.biodiversitylibrary.org
-http://www.ilvecchiotarlo.it/ - Le metamorfosi di María Sibylla - María Cristina Giammetta
-http://www.oni.escuelas.edu.ar/
-Larrañaga, D. A. 1923 Escritos Inst. Histórico y Geográfico del Uruguay Montevideo.
-Leguizamon, Martiniano 1923 - Recuerdos de La Tierra.
-Merian, María Sibylla 1719 - Dissertatio de generatione et metamorphosibus insectorum surinamensium. Amstelædami: J. Oosterwijk.
-Métraux, Alfred. -1946-  Myths of the Toba and Pilaga? Indians of the Gran Chaco.  American folklore society. Philadelphia.
-Paucke, Florian 2010 - Hacia allá y para acá. - 1a ed. - Santa Fe: Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe. 168 p. + CD-ROM.
-Rodríguez, Patricia -  2012 - Mujeres de Ciencia. Biografía de María Sibylla Merian. The Journal of Feelsynapsis
-Seba, Albertus. - 1734-1765 - Locupletissimi rerum naturalium thesauri accurata descriptio, et iconibus artificiosissimis expressio, per universam physices historiam.  J. Wetstenium, & Gul. Smith, & Janssonio-Waesbergios, Amstelaedami.
-Simao Seixas, C. 2001 Ethnozoology of fishing communities from Ilha Grande (Atlantic forest coast, brazil) J. Ethnobiology 21(1):107.
-Spix, Johann Baptist von y Carl Friedrich P. von Martius 1824 - Travels in Brazil. London.
-Todd,  K.  2013 - Chrysalis: María Sibylla Merian and the Secrets of Metamorphosis -  Houghton Mifflin Harcourt - 336 pgs.
-Vidal de Battini, Berta Elena 1925 - Mitos Sanluiseños. 131 p.


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