"Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger en una única forma del saber todo lo que ha sido visto y oído, todo lo que ha sido relatado por la naturaleza o por los hombres, por el lenguaje del mundo, de las tradiciones o de los poetas". >Michel Foucault-Las palabras y las cosas

sábado, 13 de diciembre de 2014

EL MACAGUÁ O GUACO (Herpetotheres cachinnans) - UN HALCON QUE RÍE


Acauã vive cantando
Durante o tempo de verão
No silêncio das tardes agourando
Chamando a seca pro sertão
Ai, acauã, teu canto é penoso e faz medo
Te cala, acauã
Que é pra chuva voltar cedo
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Acauá – canción de  Zé Dantas

[Acauã vive cantando / durante el  tiempo de verano/ augurando en el silencio de la tardes/ llamando a la sequía para el sertón/ ¡Ay, acauá!, tu canto es doloroso y causa miedo./ Cállate, acauá, / para que la lluvia vuelva pronto.]


Guaco
Foto de W. Beebe – 1905 - Two Bird-Lovers in Mexico



EL ULTIMO NATURALISTA

De alguna manera la historia del guaco se asocia con uno de los últimos naturalistas del siglo XX: Alexander Frank Skutch, uno de esos raros ejemplos en que el objeto de estudio del científico se transforma en su lugar en el mundo y en un compromiso de vida.


Alexander Frank Skutch
http://wvw.nacion.com/proa/2005/noviembre/06/reportajes1.html


Skutch fue uno de los últimos naturalistas de vieja estirpe que durante el siglo XX fue cediendo espacio a los nuevos científicos de la biología. Él mismo se encargó de señalar la diferencia: el triunfo del científico “es resumir sus observaciones en un claro gráfico o en una fórmula matemática ... Para el verdadero naturalista, la experiencia concreta de vivir las cosas en su ambiente natural es al menos tan valiosa como cualquier generalización o ley que pueda extraer de sus observaciones”.

Su obra cumbre es  “Life Histories of Central American Birds” (1954), en tres volúmenes, la que lo consagró como uno de los más importantes ornitólogos de la avifauna centroamericana. En su muy interesante libro “A Naturalist in Costa Rica” nos cuenta además sus experiencias de vida en ese país que adoptó como nueva patria.

Norteamericano  de nacimiento, estudió botánica en la Johns Hopkins University y sus primeros trabajos de campo en Jamaica, Honduras y  Panamá le hicieron comprender que si bien ya se conocía mucho de la diversidad de aves de Centroamerica, era muy poco lo que se sabía sobre su comportamiento. Y por eso decidió dedicar su vida a llenar ese gran vacío del saber ornitológico.

En medio de la Gran Depresión de los años 1930 se le hacía difícil conseguir fondos para financiar sus viajes de estudio, pero gracias a su formación botánica observó que vendiendo ejemplares para herbarios podía obtener buenos recursos para dedicar a las aves. Tras varios años herborizando, logró dedicarse exclusivamente a la ornitología adquiriendo una pequeña granja en Costa Rica donde residió hasta su muerte.


Los Cusingos
Foto Skutch, Alexander F. – 1971 - A naturalist in Costa Rica.

En esa época Costa Rica aún no estaba mayormente afectada por  problemas ambientales como después ocurrió, especialmente a causa de los desmontes. Después de trabajar en la zona de San Isidro y Rivas, se estableció en el valle de  El General, cerca de la localidad de El Quizarrá, donde inicialmente vivió sólo durante  9 años. En  1950 se casó con Pamela, hija del botánico inglés Charles H. Lankester. No tuvieron hijos pero adoptaron a Edwin, el hijo de uno de sus peones, quien lo ayudo en su trabajo de campo con las aves.

En la selva tropical, la sede principal de la vida terrestre, según Skutch, encontró reflejados los diversos aspectos de la vida humana: la belleza, la paz, la lucha y la violencia, la variedad y también el aburrimiento y la opresión. Un “epítome de la vida humana”.

Cuando se estableció en El General en 1935, el lugar estaba mayormente intacto. Había muy pocos habitantes y grandes extensiones de selva virgen, aunque los grandes mamíferos como el yaguareté, el puma, y el tapir ya se habían retirado de la zona. Pero la población se multiplicó por diez, aumentó el comercio, el tránsito automotor, comenzaron los desmontes masivos para instalar cultivos y pasturas. La selva fue destruida en poco tiempo con el consiguiente lavado de la tierra y la necesidad de aplicar agroquímicos, agravando los problemas.

Sólo permanecía intacta la Cordillera de Talamanca, que Skutch propuso para parque nacional y que afortunadamente hoy constituye el Parque Internacional La Amistad,  Patrimonio de la Humanidad (Unesco) y que abarca casi 200.000 ha conservando valiosas especies de la flora y fauna.

Volvamos a escuchar las vigentes y acertadas palabras de Skutch sobre el tema de la conservación y el control de la población: “Aunque mucho se ha perdido, mucho también se ha salvado, que, de otra forma hubiera desaparecido (...) y de las cosas que se han ido , algunas han sido preservadas, aunque imperfectamente, en la memoria y en los escritos con los que he tratado de inculcar en otros el interés y la belleza (...) Tendremos que considerar la posibilidad de que a través de toda su existencia, este  planeta puede soportar sólo una cantidad limitada de seres humanos, de modo que cuanto mayor sea la cantidad de personas que vivan hoy, consumiendo sus recursos, menor será la cantidad que pueda soportar en el futuro. (...) Una gran dificultad es que las ciudades y las naciones han crecido tanto que sus problemas desafían nuestras pequeñas mentes y nuestros reducidos recursos.”


Skutch a caballo
Foto Skutch, Alexander F. – 1971 - A naturalist in Costa Rica. 


Como muestra de su coherencia intelectual digamos que renunció a vivir con corriente eléctrica  para no tener que cortar un sector de bosque por donde tenían que tender los cables. De la misma forma evitó capturar aves para sus estudios: “Con excepción de uno que otro gavilán que estaba persiguiendo gallinas, no he matado ni un solo pájaro”, criticando a un  colega que había matado cien colibríes para obtener datos estadísticos.  “¿Qué es más importante? ¿Ver la armonía de la naturaleza con otros seres vivos, lo que yo llamo bondad, o tener datos científicos? (...) Como yo lo veo, es tan importante la vida de un animal si es el último de su especie como si es uno entre un millón.”

De carácter introvertido y pacífico,  pese a sus ideas, Skutch no participó activamente de los movimientos conservacionistas, quizás por su rechazo a concurrir a las grandes ciudades. Al respecto decía “el hombre hace un aporte importante a la naturaleza con solamente la apreciación. La conservación y la protección, sin la apreciación, no valen mucho, pero la verdadera apreciación siempre incluye la idea de proteger”. Las ideas filosóficas de Skutch, seguidor del positivista Herbert Spencer, son reconocidas también como parte del patrimonio cultural de Costa Rica. Además debemos mencionar que escribió algunas novelas y un cuento para niños.

Alexander Skutch falleció en 2004, pocos días antes de cumplir los 100 años. Sus restos descansan en su finca llamada Los Cusingos (nombre común del tucán Pteroglossus frantzii) junto  a los de su esposa Pamela.




EL HALCON GUACO

Macaguaes
Storni, J. S. – 1940 – Hortus guaranensis. La Fauna. Tucumán.



Pero nuestro blog trata también de otros animales, y en este caso se trata del Pájaro Guaycurú o Halcón Guaco a quien Skutch dedicó un capítulo: “El cazador de serpientes”.

Asegura que el más renombrado cazador de serpientes es el llamado Halcón Reidor (Laughing Falcon) en los libros, pero al que la gente del pueblo llama  Guaco porque ese nombre representa su inquietante  y obsesivo canto. Skutch lo describe como fuerte, hueco, incansablemente reiterado:  ¡wah-co, wah-co, wah-co!. A diferencia de algunos que lo comparaban con un grito de un hombre agonizando, lo considera de un profundo e inescrutable misterio, sobre todo porque se escucha más a menudo en el crepúsculo nocturno, cuando el pasaje se desvanece en un conjunto de formas sombrías y vagas. A veces va precedido de un grave; ¡ha ha ha!, la risa gutural que le dio su nombre científico (ver más adelante “Los nombres del Guaco”)

El naturalista le pagaba a los chicos del lugar para que le indicaran donde había nidos de ciertas aves que le interesaban. Una tarde con uno de ellos, Lalo, de 12 años, vieron cruzar un guaco con una serpiente en las garras. Lo siguieron a través de un cañaveral, un cultivo de bananas y un arbustal lleno de enredaderas, hasta que se detuvo en la rama de un  burío (Heliocarpus appendiculatus). Allí entregó la presa a su hembra y tras algunas voces apagadas, regresó a la selva. La hembra se introdujo en una cavidad a 30 m de altura donde estaba el nido con las crías.

Skutch se mantuvo al acecho en los días subsiguientes “Habían sido durante tiempo aves tan misteriosas que yo estaba doblemente ansioso por correr el velo de ignorancia que ocultaba los secretos de sus vidas”.

Pudo observar una nueva entrega de una víbora de coral a la hembra seguida de una ceremonia de canto triunfal: la famosa risa ¡how how how!, seguida luego del fuerte  ¡wac wac wac!, que continuaron ambos durante varios minutos, “proclamando a todos los escuchas que otra serpiente había caído víctima de la habilidad de los halcones.”

Mientras la hembra permanecía con la serpiente en el pìco a la entrada del nido “inmóvil como la estatua de un monumento a la supremacía del halcón sobre la serpiente”, un pichón cubierto de plumón se asomó.  Pero la madre permaneció dos horas y media (¡) en esa posición hasta que finalmente dejó caer la serpiente dentro del nido.  Y más tarde empezó a despedazarla y alimentar la cría.

Notemos que Skutch pasó desde la mañana temprano hasta el anochecer observando el nido, lo que indica su gran concentración en esta tarea de observar y  obtener datos sobre el comportamiento de las aves.

Acauá
Goeldi,E.A. -1900-1906 -Álbum de Aves Amazônicas



“Extendida por toda  América Tropical existe una enredadera retorcida con unos densos racimos de flores verdosas y grandes hojas ovales que, cuando crecen en la sombra, tienen un hermoso color verde aterciopelado en el haz y  marcas de un intenso púrpura por debajo. Esta planta, miembro de la familia de las compuestas, es conocida por los botánicos como Mikania guaco, y llamada por el pueblo hoja de guaco y se la considera un eficaz remedio para la picadura de víbora. Se dice que el guaco, herido en un encuentro con una serpiente venenosa, come de estas hojas y se cura. Es interesante que un mito similar haya surgido sobre otro matador de serpientes de una clase muy  diferente, que vive en el otro lado del, mundo, la mangosta de la  India. Pero hay escasa evidencia de que tanto el conquistador de serpientes aviario como el mamífero puedan salvar su vida de otra forma que evitando los dientes de su adversario.”

Mikania guaco
Descourtilz, M.E., Flore médicale des Antilles, vol. 3: t. 197 (1827) 


Mikania glomerata o guaco es una liana de América Tropical, conocida como hierva de serpentes en Brasil porque los indígenas la utilizan para tratar las picaduras de serpientes venenosas, en forma de cataplasma. Estudios de laboratorio han de mostrado que el extracto de la raíz reduce La hemorragia producida por el veneno de Bothrops (yararás) en ratas y el edema causado por picadura de Crotalus (víbora de cascabel), asimismo la savia reduce  la actividad coagulante de dichos venenos.

Una de las tardes que Skutch dedicó a observar el nido se percató que un animal estaba trepando el tronco del burío. Enseguida reconoció que se trataba de un tayra  (ver nuestra entrada del 02 Nov 2014). A pesar de que el predador seguía avanzando, la madre guaco parecía no notar su presencia, sólo cuando estaba llegando al borde del nido, se lanzó la hembra contra la tayra que la recibió gruñendo y mostrando los dientes. Dado el curso de los acontecimientos Skutch decidió romper el compromiso que toma cualquier biólogo, de no intervenir para no alterar el curso de los sucesos naturales. Pero se dio cuenta que no tenía ningún arma ni objeto que pudiera arrojar al predador, sólo le quedó gritar y agitar los brazos con lo que el tayra bajó al suelo. Sin embargo volvió a insistir, acompañado de su pareja, para ser nuevamente asustada por los gritos de Skutch que se habías sacado la camisa y la agitaba frenéticamente. Luego siguió observando al para comprobar si había conseguido salvar al pichón. Pero, ante la desilusión del naturalista, la hembra, que había quedado en una percha cercana, de improviso voló hasta el nido y levantó con el pico el cuerpo inerte de su cría, muerta por el tayra, lo dejó caer acierta distancia y tras contemplarla un par de minutos, empezó a despedazarla y a comérsela.  

“La criatura que había traído al mundo tras semanas de paciente incubación, dándole calor con el calor de su cuerpo, y cuidada continuamente día y noche, se había transformado para ella  –ahora que su chispa vital se había extinguido- en lo que realmente era, un trozo de carroña sin vida, un pedazo de materia orgánica, cuya única utilidad era proporcionar alimento a algún otro animal vivo. ¿Por qué no a ella que le había dado la vida, antes que a la destructora tayra ...? ¿Por qué el guaco no podía seguir siendo guaco, antes que transformarse en tayra?”. Analizándolo científicamente el sacrificio heroico de la madre guaco, que por otra parte carecía de armas suficientes para enfrentar al tayra, no hubiera tenido sentido biológico. Era mejor que se preservara para poder criar otro pichón en otra oportunidad.

Macagua rieur
Chenu,J.C. y Desmarest,E. 1851-1860 - Encyclopédie d'histoire naturelle. Paris :Maresq


Cuando después de un tiempo regresó el macho con una nueva presa, de alguna manera, mediante suaves vocalizaciones, la hembra le informó que la cría ya no existía. Entonces ambos se alejaron volando hacia un alto árbol, donde la hembra comió un poco y luego, en la luz crepuscular, ambos lanzaron su canto de triunfo. “El misterioso canto transportado lejos,  sobre el adormecido valle,  proclamaba ampliamente que, aunque un tayra podía matar un guaco pichón, la especie de los guacos aún era vigorosa y fuerte y necesitaría más y más serpientes para alimentarse.”


LOS NOMBRES DEL GUACO (Herpetotheres cachinnans)

La voz del guaco es impresionante y ha dado lugar a la aplicación de varios nombres comunes de índole onomatopéyica, así como al surgimiento de varias leyendas.

Linné, habiendo desarrollado su sistema de clasificación, se sintió obsesionado por clasificar cuanto ser vivo llegara a su conocimiento. Así, como es sabido, envió a los cuatro puntos cardinales a varios discípulos suyos, los famosos “apóstoles de Linné”, para que le trajeran ejemplares de plantas y animales de las más remotas regiones. Uno de ellos, Daniel Rolander, fue enviado a Surinam, la Guayana Holandesa, con el principal objetivo de herborizar. Rolander registró sus observaciones en un manuscrito, el “Diarium Surinamicum”, que recién se publicó después de su muerte.

Este es su relato: “Si vagas por las oscuras sombras de las selvas, escucharás risas burlonas en ciertos lugares, -el tipo de burlas que hacen los miserables o aquellos que ríen sardónicamente o incluso los locos. (...) identificamos al ave que produce este tipo de risa, que hasta entonces nunca había podido ver o dispararle. Hoy, mientras caminaba por la selva cerca de nuestro alojamiento,  nuevamente escuché éstas burlonas salvas, que mi compañero aseguró venían del ave que ellos llaman vitlacker, es decir: el burlón. La gente odia a esta ave por dos razones: primero porque persigue y mata gallinas y palomas domésticas; segundo porque grita fuertemente a cualquiera que viene a espantarlo cuando se ha posado o acecha a su presa. Hoy uno estaba posado en la punta de un tronco tratando de tragar una serpiente que tenía en sus garras. Mientras nos acercábamos, voló a la punta de un árbol alto, para reirse de nosotros. Pero antes de que pudiera hacer “pi”, una bala de plomo lo atravesó y lo hizo caer muerto al suelo. Un pico curvo, pies con tres dedos hacia adelante y uno hacia atrás, así como la cabeza cubierta de plumas y la forma de vivir cazando, indican suficientemente que es un halcón, al que he llamado Falco cachinnans en referencia a su risa.”

Linné pues introdujo al guaco en el mundo científico con el nombre que le dio Rolander y que proviene del verbo latíno cachinnare, “reir a los gritos”. Y acotó “Lanza una risa a gritos al ver a un hombre”.

Macagua
Vieillot, L. J. P. – 1817 - Nouveau dictionnaire d'histoire naturelle



Más  tarde, Vieillot, comprendiendo las diferencias que tenía con los demás halcones especialmente por sus alas cortas, lo ubicó en un nuevo género Herpetotheres: 'cazador de serpientes', del griego herpeton: serpiente, reptil, y theras: cazador.  Y justifica el nombre porque  “los macaguas viven en los bosques que bordean las sabanas inundadas  y los bañados, y se posan en las ramas secas y altas, lo que hace sospechar que se alimentan de ranas, lagartos y otros reptiles”. Vieillot indica también que en las tierras de Cayena (Guyana) le dicen pagani, pero este es un nombre genérico para muchas rapaces.

En Yucatán el nombre local es koss y por su canto ocupa un lugar importante en las leyendas. Así lo describe el ornitólogo Frank Chapman:  “Las voces de este halcón son las más humanas y sobrenaturales en carácter que las de cualquier otra ave que haya oído. El primer individuo que observé estaba posado en un árbol que crecía en lo alto de un templo maya. Desde esa atalaya se burlaba de mí con una risa verdaderamente maníaca hasta que llegué a distancia de disparo. Y entonces, con una fuerte risa contenida, huyó volando. No escuché más este llamado, pero uno aún más sobrenatural se escuchaba cada noche y cada mañana  de varios individuos de esta especie que vivían cerca de las ruinas. Están descriptos en mi diario como parecido al grito de un hombre en medio de un gran dolor, y terminando en un agonizante y largo grito. Era indescriptiblemente horroroso, y finalmente se hacía tan desagradable que con gusto hubiera transformado a cada Herpetotheres cercano a la hacienda en un espécimen de museo.”

En Tabasco (México) se le dice pájaro vaquero, por la semejanza de sus gritos con los que emplean los vaqueros al arriar las reses al redil. En Veracruz se lo conoce como llamanorte porque según los pobladores cuando canta posado en una rama verde anuncia lluvias  o “nortes”, pero si se posan en árboles secos, indican buen tiempo. Esta misma creencia se tiene en el nordeste brasileño.

En la mitología e iconografía maya se consideraba que el Dios Pájaro Principal a veces sostiene una serpiente en el pico, y quizás sea una representación del halcón guaco tal como se ve en muchas piezas de cerámica.

Los nativos de Guatemala le llaman guansi. En Nicaragua le dicen cuervo de lluvia porque grita después de la caída del sol, cuando suele llover. Totalmente opuesta es la creencia brasileña donde, como refleja la canción que elegimos como epígrafe, anuncia la sequía en el sertón nordestino.

Para los ticos y otros pueblos centroamericanos es el halcón guaco. Para los indios huetares, el guaco los protegía especialmente de las serpientes venenosas porque visitaba  las cuevas en su  busca. Creían que el guaco era un mensajero de Dios y que su canto era la señal de una nueva vida o de una muerte.

En El Salvador se le llama halcón guas, guaz o guaxe, nombre de origen nahuatl. El guaz indica con su presencia el inicio o el fin del verano y del invierno. Para la población nativa “el paso de los guaces” indicaba cuándo sembrar, al caer las primeras lluvias, y cuándo cosechar, al comenzar el verano.

En Ecuador se lo conoce como valdivia y los campesinos la consideran de mal agüero creyendo que con su canto dice  “¡hueco va, hueco va!”, anunciando la muerte de una persona cercana.

En Brasil, donde recibe el nombre tupí de acauá,  acaná o cauá (acá: decidido, y el sufijo dando la idea de peleador, pendenciero). Su grito es considerado tanto de buen como de mal augurio, según la región. En el Amazonas anuncia la llegada de forasteros. En la zona de Minas Geraes se cree que su canto dice “Deus-quer-um” (“Dios quiere uno”), como anunciando la  muerte de alguien de la casa.  Para otros señala  la buena fortuna.  Los indios lo denominan guira jeropari que significa demonio, y se cree que sus huevos son aplastados por el diablo. En el cuento “Acauá”, de Inglés de Souza, es un ave-demonio que hechiza a la hija del protagonista y termina convirtiéndola en ave.

En Paraguay se lo conoce como macaguá, nombre quizás derivado de acauá, y según Félix de Azara “así le llaman, porque canta con claridad su nombre en libertad”. El Padre Nicolás del Techo describe las luchas del macaguá  con las serpientes: “Es digno de ver un combate entre estos animales; el ave se defiende con el pico y las alas; la serpiente ondula en el agua para buscar un lado vulnerable y evitar los golpes de su enemigo.” Y cuando las aves se ven heridas por el ofidio “comen la yerba llamada macaguá, que les sirve de antídoto”.

Y el padre Montenegro escribe de la misma hierba: “escribe de ella el Padre Montoya, de donde es sacado su eptimología, que es nombre de un pájaro llamado Macaguá, el cual haciendo harnés, ó escudo de su ala pelea con la vívora hasta matarla, dándole fuertes picotasos por entre las plumas, y sintiéndose herido acude luego á comer la yerba, la cual le sirve de cura, y antídoto contra la maliciosa ponzoña de su contrario, y vuelve á la pelea, si acaso no quedó del todo muerta, y al instante se la traga entera, sin reserbar cabeza ni cola, con que se sustenta, y acaba de curar lo interno de sus entrañas de la venenosa cualidad fria de su veneno. Comidas sus ojas verdes como una cuarta de ellas, luego que pica la vívora, y asi mismo mascada y aplicada á la mordedura, queda, sin lesión y sin accidentes el herido”. En efecto Montoya relató que el ave se alimenta de serpientes como la yarará y la mboipoi, y luego de comer busca para curarse la hierba llamada caá macaguá (hierba del macaguá), isipó morotí o macaguá isipó (Cissampelos pareira). Esta es una trepadora de América Tropical que en otras regiones tiene los nombres comunes de abuta, hierba de la víbora, alcotán y huaco blanco. Tiene amplio uso en la medicina popular: las tribus ketchwa de Ecuador usan la decocción de las hojas contra la picadura de víbora. En el Perú se emplean con el mismo fin las semillas.

Caá macaguá
Montenegro, H. Pedro de – 1945 – Materia Médica  Misionera 


Según Alcides d’Orbigny los indígenas de Santa Cruz  y Moxos (Bolivia) tienen “la idea que el grito del macaguá anuncia, infaliblemente, la llegada próxima de una piragua proveniente de países alejados; así, sin otro indicio que ese, se reúnen enseguida en el puerto para esperar a los viajeros. Aunque muy a menudo engañados por su absurda creencia, no por eso la abandonan desde hace siglos.” Como bien razona el naturalista francés, dado que es un ave que empieza a gritar ni bien divisa animales u hombres que se le acerquen, es probable que de allí haya salido la superstición. Los indígenas yuracares del Beni le llaman biyo y en Santa Cruz se le dice macono.

En el litoral argentino se lo conoce como pájaro guaycurú o pájaro del indio. Ignoramos de dónde proviene el primer apelativo. Los guaycurúes eran una etnia que vivía en  la región del Gran Chaco, El nombre guaycurú proviene del guaraní gua: gente;  ai: malo, falso, traidor, y curú: sarna o suciedad de la piel. Era una designación peyorativa  que daban los guaraníes a estos pueblos que consideraban  bárbaros o salvajes. Hemos visto que ciertos diseños de pintura facial que utilizan en sus danzas los qom, uno de los grupos guaycurúes que han sobrevivido hasta nuestros días, semejan la cara del ave con su antifaz negro sobre fondo blanco.

Tobas bolivianos danzando
www.danzastobas.com


Los qom lo designan como wa’qao que parece ser onomatopeyico. Cuando canta en primavera, en tiempo de sequia y viento norte, interpretan que está en conformidad con ese clima, pero si lo hace a destiempo significa que está por venir el viento norte. En general lo consideran de buen augurio.

Alex Mouchard 


REFERENCIAS

Arenas , Pastor y  Porini, Gustavo -2009- Las aves en la vida de los tobas del oeste de Formosa, Argentina. 281pp. Editorial Tiempo de Historia.

Artera Vargas, Germán - - Las aves en las creencias populares. http://www.eluniverso.com/

Beebe, C. William – 1905 - Two Bird-Lovers in Mexico. Boston and New York: Houghton, Mifflin and Company.

Chapman, Frank M. – 1896 - Notes on Birds Observed in Yucatan.  Bulletin American Museum of Natural History. Vol. 8.

Chinchilla Mazariegos, Oswaldo Fernando y Coe,  Michael D. -2005 - Imágenes de la mitología maya. 255 pp. Museo Popol Vuh.

Hilje, Luko – 2004 - Alexander Skutch: ¿el último gran naturalista? -  Manejo Integrado de Plagas y Agroecología (Costa Rica) No. 72 p.1-9.

Linnæus, C. 1758. Systema naturæ per regna tria naturæ, secundum classes, ordines, genera, species, cum characteribus, differentiis, synonymis, locis. Tomus I. Editio decima, reformata. – pp. [1–4], 1–824. Holmiæ. (Salvius)

Montenegro, H. Pedro de – 1945 – Materia Médica  Misionera - Buenos Aires: Imprenta de la Biblioteca Nacional.

Skutch, Alexander F. –1954 a 1969- Life Histories ot Central American Birds. Berkeley, California : Cooper Ornithological Society.

Skutch, Alexander F. – 1971 - A naturalist in Costa Rica. 378 pp. Florida : University of Florida Press.

Souza, Inglês de -2005. [1893]- Acauã. En Contos amazônicos. 3a ed. São Paulo: Martins Fontes.

Storni, J. S. – 1940 – Hortus guaranensis. La Fauna. Tucumán.

The IK Foundation & Company - The Linnaeus apostles: Pehr Löfling – Daniel Rolander – Vol 3 - http://www.ikfoundation.org/ibooks/ibooks.php. Bamberg, Germany.


Vieillot, L. J. P. – 1817 - Nouveau dictionnaire d'histoire naturelle, appliquée aux arts, à l'agriculture, à l'économie rurale et domestique, à la médecine, etc. Vol 18 p. 317 Paris: Chez Deterville.

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