"Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger en una única forma del saber todo lo que ha sido visto y oído, todo lo que ha sido relatado por la naturaleza o por los hombres, por el lenguaje del mundo, de las tradiciones o de los poetas". >Michel Foucault-Las palabras y las cosas

jueves, 4 de septiembre de 2014

EL MITU O MUTUM (Crax fasciolata) Y LA CRUZ DEL SUR

EL MITU O MUTUM (Crax fasciolata)

“No meio da mata eu vi
Um piá de dois mutum
Piava que arretumbaba
Tum, tum, tum.”

[En medio de la selva oí
Un piar de dos mutum
Piaban y retumbaba
Tum, tum, tum]

 Canción popular brasileña.



Crax sclateri
Transactions of the Zoological Society of London.Vol 9 -1875-1877




    En nuestra entrada anterior hemos visto como Emilia Snethlage, la exploradora del Amazonas paraense, encontró al mutum pinima o muitú (Crax fasciolata) durante su viaje. Siendo un ave de buen tamaño, constituye una buena fuente de proteínas para los indígenas y, en este caso, para los expedicionarios, además sus plumas eran usadas por los indígenas para confeccionar flechas.

       El mutum es un ave de la familia Cracidae, de buen tamaño, pesa aproximadamente 2,5 kg y con un aspecto semejante al pavo. Félix de Azara la conoció en Paraguay y explica su nombre común “porque a veces canta su nombre brocamente quando le espantan, y de aquí vienen que todos le llamen Mitú”. 


       Parece que por ser vistosa (“la recomendación que le da el copete”) era más crida en cautiverio que las otras pavas de monte o yacús. Y sigue Azara: “No va en familia sino con su amada, y pasa mucho más tiempo en el suelo (...) El mejor medio de cazarlo es reconocer los bosques y sus orillas temprano y tarde, hasta que se oye piar”, entonces al descubrirlo se embiste contra él para que suba a un árbol a dónde se le puede disparar ya que de lo contrario “corre y se pierde en la espesura sin verle”.


                                                    
                                                                                             Gallus Indicus
                                                                         -Aldrovandi, Ulyssis -1599 –Ornithologiae


       

      Otra interpretación del nombre la da el jesuita Fernão Cardim (1580): mutum vendría de mytun, y éste de pytun o pytuna = noche y, por extensión, oscuro, negro, como diciendo ave negra u oscura, que efectivamente es su coloración predominante.

      Como Emilia, Johann Spix encontró la especie propia de las selvas de Pará (que es la que también llega a Misiones, Argentina) y le puso su nombre latino actual: Crax fasciolata. Segun Pierre Barrère “Crax, ave griega así llamada por el muy famoso Linneo, por un casco o coronita de plumas enrulada hacia delante”. Crax parece provenir del griego kras, cabeza, haciendo referencia a su notable copete. 
Fasciolata es un adjetivo latino que significa ‘con pequeñas bandas’ (de fasciola, diminutivo de fascia: banda) porque Spix dice “resto del cuerpo negro con banditas amarillas” refiriéndose al dorso de la hembra.






Mutum poranga
-Marcgrave, George & Willem Piso. -1648-Historia Naturalis Brasiliae... 


      Marcgrave había descripto mucho antes (1648) a una especie cercana, el Mutu o Mitu (Crax alector, o Mutum poranga o Mutum do cu branco [culiblanco]) diciendo que “siempre mueve [la cola] con movimientos amplios, llamando, kit kit (...) Domesticado fácilmente. Con gran placer se posa en lo alto como un pavo real, se sube a los árboles, como ellos. Finalmente, tiene muy buena carne”. A lo que añadía Ray “Es un animal amable y gentil con el hombre”.


      Con su particular prosa Buffon, que no conocía al ave personalmente, la llama hocco, nombre que como señala Azara parece inapropiado ya que es el que los guaraníes reservaban para las garzas. Dice el zoólogo francés: “El hocco es un ave pacífica, sin defensa, y aún estúpida, que no ve para nada el peligro, o por lo menos que no hace nada para evitarlo; parece olvidarse de sí misma y apenas se interesa por su propia existencia. El Sr. [Jean Baptiste Christian Fusée] Aublet mató nueve de la misma bandada, con el mismo fusil que recargó las veces necesarias; tuvieron esa paciencia: uno considera bien que tal ave es sociable, que se acomoda sin problemas con las otras aves domésticas, y que se domestica fácilmente; aunque domesticada, se aleja de día, y va incluso bastante lejos; pero regresa siempre para dormir, según lo que me asegura el mismo Sr. Aublet ; incluso se hace familiar al punto de golpear a la puerta con su pico para que le abran, de tironear a los sirvientes por la ropa cuando se olvidan de él; de seguir a su amo por todas partes, y si está ocupado, de esperarle con ansiedad, y de mostrar a su vuelta la señales de la mayor alegría (...) En el corral se lo alimenta de pan, de pastas y otras cosas parecidas; en estado silvestre las frutas son la base de su subsistencia: gusta de posarse sobre los árboles, sobre todo para pasar la noche; vuela pesadamente (...) pero tiene la marcha orgullosa: su carne es blanca, un poco seca, sin embargo cuando se la prepara suficientemente, es muy buena para comer”.




         

LE COCQ INDIEN 
Mémoires de l’Académie royale des Sciences, tome III, partie I, page 221. 1733 


      Aublet fue un naturalista que viajó por Guayana de modo que la especie a la que se refiere Buffon debe haber sido posiblemente Crax alector, el curassow negro.




LOS NOMBRES DEL MITU



Mutum en tupí, transcripto mutung, por los alemanes o moutoun,por los franceses.

Mutum pinima, para los tembé.

Kontchang, en botocudo.

Jahais, entre los malalis.

Tiajipsché, entre los maconis. 

Schachedá, entre los camacanes.

Kurily, entre los indios karajas.

Emilia Snethlage registro el nombres chipaya: takú y los que le daban los curuahé: iton y uiton.


En la zona de las Antillas las aves de este género son conocidas como curassow, quizás porque como dice Hans Sloane fue llevada a Jamaica desde la isla de Curaçao (Ilha da Curação = Isla de la Curación, nombre que le aplicaron los portugueses, porque los marineros se curaban allí el escorbuto, comiendo la abundante fruta que había en la isla).




      El príncipe Maximilian de Wied-Neuwied relata de su viaje al Brasil: “El mutung es una gran, hermosa ave, que sólo se encuentra donde tiene la protección de un sotobosque cerrado. No vive en todas las áreas que visité y, fuera del tiempo de aparearse, se encuentra en pequeños grupos. (...) Reemplaza en aquellas selvas a nuestro urogallo europeo Tetrao urogallus (L.).”


      “En el período de apareamiento, especialmente en noviembre, diciembre y enero, resuena la voz del macho a fin de convocar a las hembras. Entonces, dicen, abren la cola y hacen todo tipo de movimientos con las alas y emiten un tono profundo hu! hu! hu! que se puede escuchar desde muy lejos. Estas aves viven mucho en el suelo [Humboldt observó que los hoccos y pauxis no pueden volar hacia arriba], por lo que son capturadas a menudo en las trampas de resorte (mundeos).”


      “Se alimentan de fruta, porque he encontrado en sus estómagos frutas semi y totalmente digeridas. Las nueces, que eran parte importante de la dieta, son tan duras que yo no las podía partir con el cuchillo. Piedras no encontré, pero tampoco estaban presentes en el ambiente, para que las tragara el ave. El mutung construye su nido de ramas y hojas de palma en un árbol, entre tres y ocho metros de altura desde el suelo, y pone cuatro grandes huevos blancuzcos. Yo nunca pude hallar su nido.”


      “La caza de esta hermosa ave es realizada ávidamente por los brasileños, particularmente en el tiempo, donde se escucha su voz fuerte y profunda, y cuando, no es difícil hacerlo levantar, ya que vive en áreas reducidas, y no es lo bastante desconfiado. Su carne es excelente (En su relato de viaje Spix y von Martius la comparan con la del urogallo, pero es muy diferente), y las grandes y fuertes plumas de la cola y las alas son usadas ​​por los salvajes para hacer sus flechas. El mutung sería muy útil como animal doméstico, ya que se amansa fácilmente. Los habitantes originales de algunas zonas saben hacerlo muy bien, y se ven estas aves domesticadas por ellos. A los portugueses no les gusta tenerlos en estado doméstico, ya que se tragan todo lo que brilla, por ejemplo, monedas, botones, etc. que luego, por la gran fuerza muscular del estómago, quedan inutilizados.”



      Natterer (1835) vió en la Praia da Cajutuba, río Tapajos, Pará, a un ave “en el bosque, en la playa, sola” al que los indios tembé llamaban mutum pinima, es decir mutum pintado o punteado, nombre que correspondía a la hembra. Obtuvo un ejemplar y consideró que no difería del curassow de Cujaba y Paraguay (Crax sclateri = Crax fasciolata). Y aunque más tarde cambió de opinión y lo llamó Crax pinima, hoy en día se lo considera una subespecie de Crax fasciolata

       Hermann Burmeister señalaba que “ocupan la zona de la selva en la costa este de Brasil, de Río de Janeiro a Bahía, donde se le conoce con el nombre de Mutung; yo obtuve esta ave sólo una vez en el Rio da Pomba, en la zona más densamente poblada, son ejemplares bonitos y difíciles de conseguir. Por lo general, no sube muy alto en los árboles; particularmente se encuentran en los arbustos densos y en la maleza, y anidan ya sea allí o en pleno suelo. Buscan su alimento en el suelo y también, en gran medida, se alimentan de los frutos secos caídos de árboles y semillas secas del tamaño más grande.”




MUTUM

Dibujo de Ernesto Lohse
Goeldi, Emilio Augusto –1900-1906-Álbum de Aves Amazônicas- Museu Goeldi de História Natural e Etnografia- Belem 



      Veamos lo que nos dicen acerca de dos especies de mutum, dos grandes naturalistas que exploraron el Amazonas . Henry Walter Bates encontró en el Amazonas superior al mutum-grande (Crax globicera = Crax rubra): “Un suave y alargado silbido se oyó sobre los árboles, traicionando la presencia de los Mutums (Curassows). Las copas de los árboles, a 30 o más metros sobre nuestras cabezas, estaban tan apretadamente entretejidas que era difícil distinguir las aves – el entrenado ojo de Bento, sin embargo, hizo lo suyo, y un hermoso macho de la bandada fue derribado, el resto huyó volando y se posaron a no mucha distancia”. Mientras que William Edwards vio al Mutum-poranga, la misma especie que había descripto Marcgrave, “Mientras nos deteníamos junto a una barranca para el desayuno, un mutun o curassow crestado, Crax alector, voló desde la copa de un árbol bajo, cerca nuestro, y uno de los indios se lanzó a buscar el nido. Contenía dos huevos, y, envolviéndolos en su pañuelo, los bajó agarrándolo con sus dientes. Estos huevos son mucho mayores que los del pavo doméstico, blancos y todos granulados. El curassow crestado es un ave del tamaño de un pavo pequeño. Su plumaje es mayormente negro, sólo el vientre es blanco, y sobre la cabeza tiene una cresta de plumas enruladas. Esta especie tiene pico amarillo. Es llamado mutun real por los brasileños, y en las vecindades del río Negro no es raro. Junto con otras especies de la familia es frecuentemente domesticado, y es un ave de comportamiento gracioso y especialmente familiar.”


      El capitán norteamericano Thomas Jefferson Page realizó a mediados del siglo XIX un viaje remontando los río Paraná y Paraguay. En el Fuerte de Coímbra, Paraguay, el comandante le mostró un “Motu, de la familia de los faisanes, del tamaño de un pequeño pavo (...) se domestica con facilidad, y delicioso para la mesa; sería una valiosa adquisición para nuestros gallineros”.


      Más avanzado el siglo, Eduardo Ladislao Holmberg (1884) realizó su famoso viaje a Misiones, Argentina, y contaba que “el Pavo de Monte (Crax Alector) [error por Crax fasciolata] abunda en las Altas Misiones (...) En Posadas vi una hermosa pareja de estos animales, de los que alguien me dijo pertenecían al Coronel [Rudecindo] Roca. Andaban siempre juntos, y se paseaban por la calle sin huir de los transeúntes, que podían acercárseles hasta tocarlos casi. A la oración trepaban á los techos, donde dormían. Son animales hermosísimos.”


      Y hacia 1905 el suizo Gustave Adolphe Baer recorrió la zona del río Tocantins, en Goyaz, Brasil. Asi lo relata: “Descendiendo el rio Araguaya, a partir de la ciudad de Leopoldina, no se encuentran en las 20 primeras leguas más que tres viviendas, granjas que se ocupan de la cría de ganado, pero aunque la región está casi inhabitada, el Crax sclateri [= Crax fasciolata] es raro y difícil de descubrir y cazar; es muy salvaje y se encuentra en parejas aisladas en los matorrales más espesos, entre los arbustos espinosos y las lianas entretejidas que son casi impenetrables.”

      “Felizmente, llegué a esta región en el período de lo amores, durante los cuales el macho traiciona su presencia por su grito, que hace escuchar sobre todo a la mañana y al atardecer, y a veces a la noche; es un rugido sordo que recuerda el ruido que produce un carro pesado, desde lejos.”

  “Los brasileños le dan a este Crax el nombre de Mutum, de origen tupi guarani,el que recuerda su grito; entre los indios karajas se le llama Kurily.”




Crax sclateri
Transactions of the Zoological Society of London.Vol 9 -1875-1877




      "Los Crax sclateri van a menudo por tierra para comer hierbas y granos; encontré en su cosecha fragmentos de hojas, hierbas, semillas y pequeños frutos redondeados y duros con superficie particionada (Mirtácea?). En el estomago de estos Crax también encontré algunas piedritas. Los indios dicen que estas aves se meten a veces en las plantaciones para comer maíz y frijoles (...) encontré a orillas del Araguaya un nido de Crax sclateri, hecho de ramas y adornado con pastos, hojas, líquenes y hierbas; se encontraba ubicado en un árbol, a una gran altura. Saqué de este nido dos huevos conteniendo pequeños polluelos totalmente formados y cubiertos de plumitas. Habiéndose querido instalar una hembra de Pipile nattereri Rchb. [= Pipile cujubi nattereri]. En el mismo árbol, la hembra de Crax defendió su nido con furia y las dos aves se batieron con ferocidad; poniendo nuestra llegada un fin brusco al combate.”


      “Lamentablemente el Crax sclateri es ya raro y muy localizado, y está llamado a desaparecer en poco tiempo, lo mismo que otras especies congéneres, buscadas por su sabrosa carne. A tres leguas al sur de Leopoldina, sobre la ruta de Goyaz, se encuentra un pequeño pueblo llamado Mutum, nombre que le fue dado por que en otro tiempo este Hocco se encontraba ahí en gran cantidad, hoy es casi imposible encontrar un sólo ejemplar. En el estado de Goyaz, ningún ave tiene tantos enemigos como el Crax; los habitantes salen siempre armados de fusiles y el único animal emplumado que juzgan digno de figurar en su mesa, es la Perdiz (Rhynchotus rufescens) y el Mutum: siendo este último casi la única ave que cazan los indios, que encuentran, para alimentarse, pescado y tortugas en abundancia, en los numerosos lagos y ríos; en fin todo el mundo en este país acusa al jaguar de hacer una caza activa del Mutum, y en ese caso el peligro es grande, porque en las vastas regiones, apenas habitadas, del centro y norte de Goyaz, este felino es aún abundante.”







Petroglifo representando un paujil (Crax)
Petroglifos en la isla Gorgona (Pacífico colombiano)
Pedro M. Arguello. http://www.rupestreweb.info/gorgona.html 


MUTUM CULTURAL


      El mutum, ave notable por su tamaño y su porte, aparece en muchas leyendas indígenas del Brasil. Entre los indígenas apinajé, de la zona del Tocantins, se cuenta que unos guerreros fueron hasta la cueva del yaguareté para robarle el fuego. Pero al transportarlo muchas brasas cayeron al suelo, con el peligro de producir incendios. Entonces pidieron ayuda a las aves, que se encargaron de recogerlas. Así fue que el mutum se quemó el pico y le quedó rojo. La leyenda se refiere al mutum-cavalo (Mitu tuberosa), que tiene el pico de ese color. 

      Otro relato de la sierra de Taperé o Acuna, dice que tras una serie de batallas entre las tribus quedaron sólo dos hermanos, varón y mujer. La mujer se enamoró de su hermano al que visitaba en su casa secretamente en medio de la noche para que no la reconociera. El hermano para descubrir quién era la misteriosa amante le pintó la cara con urucum. La india se vió reflejada en un lago y al comprender que había sido descubierta se desesperó y, lanzando flecha tras flecha, formó una larga vara con la que subió al cielo transformándose en luna. El hermano al no poder encontrarla se metamorfoseó en mutum. Ahora ella viene todos los meses a reflejarse en el lago para ver si se le fue la mancha de la cara. (Recopilación de João Barbosa Rodrigues, O rio Iamundá).

      Entre los índios cauaiua-parintintim un personaje, llamado Baíra decía que iba a cazar al mutum, pero en realidad iba a encontrarse con su amante. Su esposa desconfió al ver que nunca lograba cazar un sólo mutum. Pa resolver el asunto le pidió que trajera a la amante a su casa, pero ésta se resistía a ir. Finalmente aceptó con la condición de que nadie se riera delante de ella. En medio de los preparativos para una fiesta, mientras estaban moliendo maíz, a una mujer se le escapo un pedo y entonces todos empezaron a reirse. La amante, que era una hechicera, empezó a transformar a todos los indígenas en animales: agutíes, inambúes, tangaripará-grande (Monasa morphoeus), patos, corcovados (Odontophorus gujanensis). 

      Uno de los más bellos relatos sobre el mutum es el que lo emparenta con la constelación de la Cruz del Sur. Es de origen macuchi y fue desarrollado por Mário de Andrade en su novela Macunaíma (1928).


       Un cazador trata en vano de cazar a Pauí-Pódole, “o Pai do Mutum” (el padre del mutum). Su cuñado, que era hechicero, se transforma en la hormiga tocandira grande (Paraponera clavata), y sube al árbol donde cantaba el Pauí-Pódole. Pero éste al cantar soplaba fuerte y la hormiga cayó al suelo. El hechicero se transformó entonces en la pequeña hormiga lava-pés (Solenopsis sp.) y se metió en la nariz del ave que, espantada, salió volando acompañada de la avispa camaiuá y de las luciérnagas, que le señalaban el camino. Tanto ascendieron que llegaron al cielo transformándose en las estrellas de la constelación Cruz del Sur.



                                     



Indumentaria de la etnia Ticuna, Amazonas Superior 
con diseño de mutum-piuri (Crax globulosa)
Faulhaber, Priscila* – 2004 - "Rev. Antropol. vol.47 no.2 São Paulo. 

REFERENCIAS


Afonso Arinos 1917 - "Lendas e Tradições Brasileiras" - "A Tapera da lua".

Pereira, Manuel Nunes – 1980 - Monronguêtá: um Decameron indígena. 2ª ed. Rio de Janeiro.

pt.fantasia.wikia.com/wiki/Mutum

www.jangadabrasil.com.br/revista/.../es1110421.asp





Alex Mouchard


&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&



REFERENCIAS

-Aldrovandi, Ulyssis -1599 –Ornithologiae vol II, 157.

-Azara, F. de –[1802] – 1992 - Apuntamientos para la Historia Natural de los Páxaros del Paraguay y del Río de la Plata. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología. Madrid.

-Baer, G.A. – 1907- La faune de l'Etat de Goyaz (Brésil). — Notes de voyage Bulletin du Muséum National d'histoire Naturelle, N° 3, Paris.

-Bates, H. W. -1864- The Naturalist on the River Amazons. London: John Murray.

-Buffon , Georges-Louis Leclerc, Comte de -1749- Histoire Naturelle Des Oiseaux.Tome II.  Paris: L’imprimerie Royale.

-Burmeister, Hermann, -1854-1856- Systematische Uebersicht der Thiere Brasiliens. Vol 3. Berlin.
 
-Cardim, F. –[1580] -Tratados da Terra e Gente do Brasil. Rio do Janeiro. -1925-

-Edwards, W. H. – 1861 -  A Voyage up the River Amazon, including a Residence at Para.  London: John Murray.

-Holmberg, E.L: Viaje a Misiones- Boletín de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba. Tomo X. Buenos Aires.

-http://www.biodiversitylibrary.org/

-Marcgrave, George & Willem Piso. -1648-Historia Naturalis Brasiliae... in qua non tantum plantae et animalia, sed et indigenarum morbi, ingenia et mores describuntur et iconibus supra quingentas illustrantur. Lugdun. Batavorum, apud Franciscus Hackium et Amstelodami apud Lud. Elzevirium.

-Page, Th. J. – 1859-La Plata, the Argentine Confederation, and Paraguay. N. York: Harper & Bros.

-Pelzeln, A. von -1871 -Zur Ornithologie Brasiliens : Resultate von Johann Natterers Reisen in den Jahren 1817 bis 1835. Wien :A. Pichler's Witwe & Sohn.

-Raii,  Joannis – 1713 – Synopsis Methodica Avium – London

-Sloane, Hans y Gucht, Michael van der, – 1707-1725 - A voyage to the islands Madera, Barbados, Nieves, S. Christophers and Jamaica : with the natural history of the herbs and trees, four-footed beasts, fishes, birds, insects, reptiles, &c. of the last of those islands. London:  B.M.


-Spix, J. B. -1824-Avium species novae. II, p. 48, Taf. LXIIa. Monachii, Typis Francisci Seraphi Hybschmanni.
 
-Wied, Prinzen Maximilian von –1832-Beiträge zur Naturgeschichte von Brasilien.Weimar.



sábado, 2 de agosto de 2014

EMILIA SNETHLAGE, LA EXPLORADORA DEL AMAZONAS

“Para mi felicidad, mi vista está tan acostumbrada y aguzada y conozco a las aves tan bien, que ya sé casi en el mismo instante qué es lo que se posa delante de mi.”


                                                                                                          Emilia Snethlage




SELVA ENTRE DOS RIOS




Sanjad, N. Snethlage, R. M.; Junghans, M.; Oren, D. C. -2013 - Boletim do Museu Paraense Emílio Goeldi. Ciências Humanas  8 (1):195-221


Hacia principios del siglo XX existía una importante región en el estado de Pará, Brasil, aún poco explorada por la civilización occidental. Dicha región se extiende entre los ríos Tapajoz y Xingu, y más precisamente entre los ríos Iriri (afluente de la margen izquierda del Xingu) y el Jamauchim (afluente de la margen derecha del Tapajoz).

Allí se dirigió nuestra intrépida protagonista, Emilia Snethlage, con el proposito de explorarla ya obtener materiales para el Museo Parananse Emilio Goeldi donde trabajaba.


Mapa de la región explorada.
Snethlage, E. – 1912 - A travessia entre o Xingú e o Tapajoz. Boletim do Museu Goeldi 7:49-92.


Con el apoyo de la firma comercial Souza e Braga y del coronel Raymundo Brazil y otros propietarios de los seringales (explotaciones de caucho) del Tapajoz medio y del bajo Jamauchim, Emilia intentó primeramente el acceso por estos ríos, partiendo el 11 de octubre de 1908 y llegando hasta Tucunaré, ultima región habitada del Jamauchim. Más allá se le hizo imposible avanzar debido a una serie de cascadas y saltos muy importantes, apenas pasando la boca del Arury.


MUSEO EMILIO GOELDI

Frente del Museo
  http://brasil.urbansketchers.org/


Desde su fundación en 1866 el Museo Emilio Goeldi es reconocido mundialmente, como un importante centro de estudios amazónicos. Se originó en la Asociación Filomática, fundada bajo el auspicio del zoólogo suizo Louis Agassiz, quien realizó una expedición por  Brasil en los años 1865/1866. Esta Asociación  pasó a ser el Museo Paraense, gracias al trabajo de un equipo de científicos dirigidos por  Domingos Soares Penna.

El 31 de diciembre de 1900, por decreto del gobernador del estado de Pará, recibió el nombre de Museo Paraense Emílio Goeldi, “en atención a los relevantes servicios prestados por el Dr. Emilio Augusto Goeldi, Director del Museo Paraense, en la organización de este importante establecimiento”.

Plano del Museo hacia fines del siglo XIX.
     Boletim do Museu Paraense de Historia Natural e Ethnographia. II – 1897-1898.Pará.


Además de los especímenes conservados de fauna y flora, el ámbito del museo es un jardín zoo-botánico con especies nativas del Amazonas  y un lago con victoria-regias. Tiene una biblioteca especializada y una gran cantidad de material arqueológico y etnológico de las etnias amazónicas.






Emilia no se dejó vencer por este inconveniente y muy pronto estaba intentado acceder a esa región desde el río Xingú. A principios de junio de 1909 llegó en el vapor Brito a Victoria, puerta de entrada a los territorios del Xingú. Un mes más tarde partió de Forte Ambé en un igarité o canoa grande que tras cinco días de navegación la llevó hasta la primer cascada del río Iriri. Quedó sorprendida por el  espectáculo de la vegetación que rodeaba los saltos. Todas las rocas estaban cubiertas de verdaderos colchones de podostemáceas. También eran notables los palmares de babassú (Attalea speciosa) una palmera de gran importancia económica.


Attalea speciosa Mart.[Orbignya phalerata Mart.]   
Orbigny, A.D. d’, Voyage dans l’Amérique Méridionale, vol. 7(3): t. 13 (1847)


Al día siguiente llegaron a Santa Júlia, la colonia más antigua del  Iriri. De allí partieron para la boca del Curuá, para lo cual tuvieron que pasar por dos cascadas “fuertes” que obstruyen el curso medio del Iriri.  El 30 de julio arribaron a  Sao Francisco, donde por primera vez en casi un mes pudo dormir en una casa.  Luego continuaron hasta la boca del río Curuá. Aquí encontró a las tribus de los chipayas y los curuahés, que habían sido mencionadas por viajeros anteriores como el príncipe Adalberto de Prusia, Henri Coudreau y Karl von den Steinen, aunque ninguno de ellos tuvo contacto directo con estos indígenas.

Los chipaya vivían en el alto Curuá y el alto Iriri, retirados de la civilización, aunque algunos trabajaban como tripulantes del servicio  de canoas. Los curuahés que conoció le parecieron mansos y tímidos ya que vivían bajo el patriarcado de Manoelsinho, un chipaya que habitaba en los límites de la civilización. Pudo registrar los idiomas de ambas tribus, que diferían entre sí, aunque sin embargo sus vestidos, armas y ornamentos eran similares.Estos indígenas cazaban con flechas de caña con punta de madera blanca o hueso y base de plumas de mutum o muitú (Crax fasciolata). Además tenían otras flechas de punta muy fuerte y ganchuda que usaban para la guerra y cuya cola estaba hecha con rectrices de harpía o gavião real (Harpyia harpyja).

El 9 de agosto comienzan a remontar el Curuá, río de un centenar de metros de ancho, plagado de rápidos y cascadas y rodeado de selvas muy desarrolladas llenas de árboles de seringueira (Hevea brasiliensis L. ) y también de caucho (Hevea benthamiana Müll. Arg.).  Las numerosas playas de las márgenes y de las islas les proporcionaron abundante cantidad de huevos de tortuga tracajá (Podocnemis unifilis). En esos lugares eran comunes las huellas de la onça pintada, minem o yaguareté, de los cuales habían sido muertos siete ejemplares en los últimos dos años. Los indígenas gustaban de tener muchos animales domesticados que llevaban incluso en las canoas: macacos pregos o coatás (posiblemente Ateles belzebuth), araras, papagayos y periquitos de varias especies.


Finalmente el 28 de agosto partió con un grupo de indígenas curuahés, cuatro hombres y tres mujeres,  hacia el alto Jamauchim. El viaje comenzó por una zona de morros de 200m de altura que luego se transformaron en una verdadera sierra con picos de hasta 400m.


           Indios chipaya y curuahé, en la margen del río Curuá.
Snethlage, E. – 1912 - A travessia entre o Xingú e o Tapajoz. [1910].Boletim do Museu Goeldi 7:49-92.


La alimentación se basaba en lo que encontraban en el camino. Frutas, especialmente de isari o yatobá (Hymenaea), a veces castanha-do-pará (Bertholletia excelsa) y  palmito de açaí (Euterpe oleracea), que  crecía en los valles, bulbos subterráneos de hothin-á (marantácea), de sabor parecido a la batata. Otra raiz, que preparaban como gachas con miel, se llamaba hamai-pin, tenía aspecto de bulbo irregular, cáscara negra y pulpa blanca muy suculenta. También obtenían miel de abejas Melipona, de la que había dos especies abá,  pequeña, amarilla e inofensiva, que hacía sus nidos en huecos de troncos gruesos. Y la  ató, peluda y negruzca, con un nido cónico enorme en la copa de árboles altos como el monguba (Pachira aquatica Aubl.). Ambas producen una miel excelente, dulce y aromática, que los indios bebían mezclada con agua. Era frecuente que los indígenas tumbaran árboles grandes, por medio de sus primitivas herramientas, para procurarse panales o huevos y pichones de aves como el mocorro o tuyuyú (Mycteria americana).


Entre los mamíferos eran abundantes los monos como el cuxiú de nariz blanca (Chiropotes albinasus) y el coatá o mono araña de frente blanca (Ateles marginatus). Los primeros eran muy tranquilos y se paseaban por las ramas bajas sin cuidarse de las flechas. Los coatá, que andaban en grupos de 6 a 10, huían en forma explosiva con gritos rabiosos, sacudiendo las ramas y amenazando colgados de sus colas. Los guaribas o monos aulladores (Alouatta  guariba)   frecuentaban  las orillas del  Jamauchim; tambien vio macacos de prego o monos capuchinos (Cebus apella fatuellus)y los macacos de cheiro o mono ardilla (Saimiri sciureus), en grupos muy numerosos. Los Cebus parecían no tener  miedo a los hombres pero se retiran lentamente y una vez a cierta distancia huian entre las copas ruidosamente. Otra especie muy confiada y bonita era la pequeña uapussa o boca de agua (Callicebus sp.) de barriga color rojizo  que vivían aislados o en grupitos de 2-3 individuos. Los taitetú o pecaríes (Tayassu pecari) proporcionaban una buena comida cuando podían cazarlos.

Entre las aves menciona al jacamin o trompetero de alas oscuras (Psophia viridis) y el mutum pinima (Crax fasciolata), e innumerables especies de pájaros. Entre los reptiles las tortugas jaboty o jabuti (Chelonoidis denticulata) y algún yacaré pequeño.

Finalmente el 5 de septiembre llegaron al río Jamauchim. Aquí pudieron pescar lo suficiente como para mantenerse el resto del viaje: curimatá (Prochilodus scropha), bacú o pacú de vientre rojo (Piaractus brachypomus), tucunaré (Cichla)y trahira (Macrodon trahira).

En esta parte del viaje Emilia sufrió la incertidumbre del rumbo a seguir, aunque descendían el Jamauchin, porque sus acompañantes indígenas desconocían la región, y además se les estaba terminando la provisión de fariña. A pesar de haber encontrado rastros de los seringueiros a fines de septiembre, tardaron varios días más en llegar a zonas pobladas.

Allí tras proveerlos de abundante fariña despidió a sus fieles compañeros de viaje que la habían guiado durante un mes, voluntariamente, sin exigir paga alguna. Sin duda, reflexiona Emilia, podrían haberla abandonado en más de una ocasión acuciados por el hambre y el temor a las tribus de carajas, dejándola abandonada a una muerte segura. Aprendió a estimar a los indios curuahés como gente esencialmente buena, de carácter infantil y amable, dóciles, no carentes de inteligencia, y dignos de una mejor suerte. Ya que muchas tribus ya en esa época habían sido salvajemente aniquiladas “por una civilización no siempre superior desde el punto de vista moral a sus costumbres primitivas”.

El 4 de octubre pasó por los “portones”, grandes cascadas, tras las cuales el río se hace manso, llegando a Santa Helena y el 15 de octubre, a Sao Joaquim, en la boca del Jamauchim y luego a Sao Luiz,donde pudo abordar el vapor que bajaba por el Tapajoz hasta Santarem.

Para dar una idea de lo difícil que habrá sido el viaje de Emilia señalemos que además de las inclemencias del tiempo, debió soportar ataques de malaria, la falta de agua y alimentos, las nubes de mosquito y mbarigüíes y la presencia de los yaguaretés y los ofidios. Su viaje, además de proporcionar una gran cantidad de información y especímenes para el Museo, permitió demostrar que entre ambos ríos no había comunicación fluvial como se suponía ya que se interpone entre ellos, una verdadera sierra, quizás las más alta de la Amazonia.


EMILIA


                                         
                                                 EMILIA SNETHLAGE
                                                Museu Paraense Emílio Goeldi
                                                         http://chc.cienciahoje.uol.com.br/


Henriette Mathilde María Elisabeth Emilie Snethlage (1868– 1929), naturalista y ornitóloga, nació en Kraatz,  Brandenburgo, Alemania.

Con apenas siete años disfrutaba la lectura de Entdeckungsreisen in Feld und Flur [Jornadas de descubrimientos en campos y campiñas], de Hermann Wagner y, acompañada de su hermano comenzó a hacer un herbario de su región llegando a tener un gran conocimiento de la flora nativa pese a su corta edad. Asimismo empezó a realizar observaciones sobre las aves, que con el tiempo serían sus favoritas.

Tras un período de trabajo como institutriz en Inglaterra, Irlanda y Alemania, cuando tenía 31 años, y gracias a una pequeña herencia pudo cumplir su sueño de estudiar historia natural en la Universidad de Berlín, y luego en Jena y Freiburg im Breisgau donde se doctoró en filosofía natural en 1904, con un trabajo sobre entomología. Tuvo como profesores preferidos al zoólogo August Weissman y al paleontólogo Johann  Steinmann. Trabajó en el Museo de Historia Natural de Berlín como asistente del ornitólogo Anton Reichenow, quien la recomendó a Emílio Goeldi  para el Museo Paraense de Historia Natural y Etnografía de Belém. Allí llegó en 1905 y se encargó de reordenar la colección ornitológica con el asesoramiento de especialistas como Hans von Berlepsch, Carl Hellmayr y Ernst Hartert, y del mastozoólogo Olfield Thomas.

Para complementar esta actividad se vio precisada a hacer numerosos viajes de colecta de aves hasta Acre y a otras remotas regiones amazónicas. El más importante fue la travesía que reseñamos realizada entre los ríos Xingu e Tapajoz, en 1909. Era la primera vez que una persona blanca recorría ese trayecto y aún más extraño es que se trataba de una mujer, por eso los que no la conocían creían que el protagonista de ese viaje había sido en realidad un hombre. Para evitar el equívoco Emilia mantenía una apariencia bien femenina, llevaba el pelo largo, a pesar de reconocer que el pelo corto le sería mucho más cómodo para sus viajes, y sólo en éstos usaba pantalones.

Emilia contaba con la ayuda de un asistente de apenas 15 años de quien dice: “El pequeño Oscar dispara muy bien, es muy aplicado, solícito, honesto, una personita realmente simpática, con quien estoy plenamente satisfecha.” Ella misma era muy buena tiradora y preparaba de forma excelente las aves que obtenía. Más de 10.000 ejemplares de aves y mamíferos acondicionados por sus manos enriquecen los museos brasileños, alemanes y norte-americanos.

Emilia con sus ayudantes y su escopeta de caza
http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2011/10/01/entre-las-aves-de-la-selva/



Mostraba además una gran energía en estas salidas de campo cargando durante varios kilómetros su mochila llena de rocas, o  como ocurrió, cierta vez llevando un ejemplar de tamanduá durante casi una jornada entera. En una oportunidad una piraña le mordió el dedo mayor de su mano derecha, el cual apenas quedó sujeto por un poco de carne, y finalmente ella misma tuvo que amputárselo, al no haber nadie que se animara a hacerlo.

Su rutina en el campo, generalmente en sitios aislados, consistía en levantarse al amanecer, bañarse en un arroyo o una cascada, tomar su café y salir con la escopeta y la mochila a la selva. Generalmente iba sola para poder observar la fauna con más tranquilidad y registrar su comportamiento. Permanecía varias horas, sentada en un tronco, fumando su cigarro para alejar a los mosquitos.  A eso de las dos o tres de la tarde, regresaba al campamento, volvía bañarse para librarse de garrapatas, ácaros y otras plagas. Hacía un breve almuerzo y luego anotaba sus datos en un cuaderno y preparaba los animales obtenidos. A la noche seguía con sus anotaciones, la lectura de la bibliografía para aclarar algún tema, la charla con los pobladores, algún juego de solitario y sus oraciones.


Con la mascota del Museo con su cuidador.
http://www.agencia.fiocruz.br/


De 1914 a 1922 la “senhorinha doutora” fue directora del Museo Paraense Emilio Goeldi y los resultados de su trabajo se vieron plasmados en el Catálogo das Aves Amazônicas (1914) y en más de 40 artículos publicados en el Journal für Ornithologie y en el Ornithologische Monatsberichte.  Pero debido a la entrada de Brasil en la primer guerra mundial y a la crisis económica de la posguerra, el Museo Paraense entró en declinación. Emilia fue alejada durante un tiempo de la dirección por ser ciudadana de un país enemigo y más tarde fue acusada de repartir los alimentos destinados a los animales, entre los empleados más necesitados. Por ello fue exonerada de su cargo y tuvo que aceptar el trabajo de naturalista viajera que le ofreciera el Museo Nacional de Rio de Janeiro en 1922.

Durante su exoneración del Museo, Emilia se refugió en la misión franciscana de Sao Antonio do Prata, donde  pese a ser protestante era muy bien recibida por las monjas y aprovechaba para seguir observando la naturaleza.
Snethlage, E. 1917 - Nature and Man in Eastern Pará, Brasil. The Geographical Review (New York), 4(1): 41-50



Siguió allí estudiando la avifauna brasileña, siempre viajando, por Minas Gerais,  Maranhão,  Ceará,  Espírito Santo, Santa Catarina, Paraná, São Paulo, Bahía,  Paraná, Rio Grande do Sul, Argentina e Uruguay. También recorrió largamente el río Araguaia, afluente del Tocantins.

En el Museo Nacional de Rio de Janeiro, en 1926
(Fotos: Arquivo Guilherme De La Penha/MPEG)
http://www.agencia.fiocruz.br/


Emilia, incansable, a los 61 años, decidió recorrer el rio Madeira para estudiar la avifauna de la frontera con Colombia y Ecuador, pero sufrió un ataque al corazón y falleció en Porto Velho, donde se encuentra su sepultura.

Sepultura de Emilia en Rondonia.
Sanjad, N. Snethlage, R. M.; Junghans, M.; Oren, D. C. -2013 - Boletim do Museu Paraense Emílio Goeldi. Ciências Humanas  8 (1):195-22


Emilia Snethlage fue la ornitóloga que más contribuyó al conocimiento de la avifauna de Brasil desde la época de Johann Natterer, quien trabajó en Brasil entre 1817 y 1835. Describió cerca de sesenta especies y subespecies de aves.  En 1926 fue incorporada  a la Academia Brasilera de Ciencias. El gran ornitólogo Helmut Sick le dedicó su libro Ornitologia brasileira (1985) y en 2002 le fue dedicada la cotorra de Madeira Pyrrhura snethlageae.

En sus expediciones también hizo observaciones sobre los pueblos indígenas como los chipaya y los curuahé o kuruaya, casi completamente desconocidos. Sus colecciones etnográficas, además de Brasil, se encuentran en el Museo de Etnología de Berlín.

Emilia nunca se casó ni tuvo hijos, sólo vivió para la ciencia y lo hizo con gran sobriedad, pero con alegría como cuando escribía sobre las aves y los indígenas. Fue una gran amante de la naturaleza con la cual llenaba las horas de su vida: “Una nueva diversión para mí – una de las mayores que conozco – es quedarme observando las grandes araras, de las que hay un gran número. No existe nada más lindo que quedarse mirando esos bichos maravillosos con sus colores rojos y azules relucientes en las copas verdes, donde suben y bajan por las ramas con movimientos lentos y, de vez en cuando, sueltan un grito áspero. Como no pensar entonces en las horas en que  acostumbraba a quedarme soñando delante de los cuadros de araras de Brehm, ya en ese tiempo deleitándome con fantasía en las escenas que  tenía esperanza de ver algún día en vivo. Mas, ¿qué es un cuadro frente a la realidad?”.



Alex Mouchard

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&


REFERENCIAS

Cunha, Oswaldo R. -1989- Talento e atitude: estudos biográficos do Museu Emílio Goeldi. Belém: Museu Paraense Emílio Goeldi.

en.wikipedia.org

http://brasil.urbansketchers.org/

Junghans, Miriam -2008- Emilia Snethlage (1868–1929): uma naturalista alemã na Amazônia- História, Ciências, Saúde 15, supl.:243-255. Manguinhos, Rio de Janeiro

Lutz, Bertha. -1958-. “Emilie Snethlage (1868-1929)”. En: Museu Nacional /Universidade do Brasil. Relatório annual, 1957. Río de Janeiro, pp. 39-43.

Sanjad, Nelson; Snethlage, Rotger Michael; Junghans, Miriam; Oren, David Conway. -2013 - Emília Snethlage (1868-1929): um inédito relato  de viagem ao rio Tocantins e o obituário de Emil-Heinrich. Boletim do Museu Paraense Emílio Goeldi. Ciências Humanas  8 (1):195-221.

Snethlage, E. 1917 - Nature and Man in Eastern Pará, Brasil. The Geographical Review (New York), 4(1): 41-50

Snethlage, E. – 1912 - A travessia entre o Xingú e o Tapajoz. [1910].Boletim do Museu Goeldi 7:49-92.

www.odontovidapara.com.br/