"Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger en una única forma del saber todo lo que ha sido visto y oído, todo lo que ha sido relatado por la naturaleza o por los hombres, por el lenguaje del mundo, de las tradiciones o de los poetas". >Michel Foucault-Las palabras y las cosas

lunes, 27 de marzo de 2017

OPINIONES I

RAMÓN LISTA, personaje contradictorio, asesino de aborígenes onas, amigo de Roca, gobernador de Santa Cruz viviendo en concubinato con una tehuelche en una toldería a 200 km de la sede de su gobierno, provocando el suicidio de su esposa en Buenos Aires, asesinado a su vez por sus baqueanos en Salta y también opinando así de la selva misionera en 1883:



Ramón Lista –1883-  El territorio de las Misiones – Buenos Aires: La Universidad.

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ROBERT CUNNIGHAME GRAHAM recorrió a principios del siglo XX la región del Sinú en Colombia, y cerca de Sahagún presenció el incendio de la selva:


“Durante las grandes sequías, el pueblo quemaba los bosques para abrir nuevas tierras de pastoreo, y mientras cabalgamos, en el horizonte vimos todo el bosque virgen en llamas, una vista miserable, y comparable a la acción de un hombre que acecha a otro, lo mata y arroja su dinero en un pozo. En un país ganadero puede ser necesario limpiar terreno para nuevas pasturas, pero quemar árboles de cientos de años de edad es un pecado contra la naturaleza y debe ser castigado por la ley. Una ligera brisa sopló las cenizas del bosque ardiente hacia nosotros. Cayeron sobre nuestros cabellos y se adhirieron al pelaje de los caballos. Nos hacían pensar en desgarrarnos la ropa, al pensar en la destrucción de tanta belleza de una manera tan despreocupada. El trabajo es escaso y la naturaleza más exuberante de lo que se puede imaginar en el norte, y puede ser que las cenizas fertilicen el suelo, pero me alegraba de tener por lo menos las cenizas en nuestras cabezas; parecía que alguien lloraba. En el feroz sol del mediodía, antes de detenernos bajo una ceiba, el sendero corría por una franja de bosque virgen que estaba en llamas. El camino era estrecho y a veces pasaba cerca de grandes árboles ardiendo, quemándose en su pira funeraria"
.

"Las lianas secas estaban todas en llamas, el calor era intenso, las cenizas sofocantes. De vez en cuando, en el bosque, un gran árbol se derrumbaba, y una espesa nube de humo subía al cielo. Los caballos resoplaban, saltando sobre un tronco carbonizado, y alejándose luego de uno de los árboles altos y encendidos, aterrorizados. Sobre nuestras cabezas el sol brillaba como el bronce y se unía al calor que se elevaba de la madera. Todo estaba tan silencioso como una tumba, salvo por el tranquilo murmullo del fuego, porque todos los pájaros y los animales habían huido, y así cabalgamos, sofocados y tosiendo, serpenteando por un verdadero purgatorio de la naturaleza, hecho por el hombre, que en su locura, ha fabricado para la naturaleza y para sí mismo tantos infiernos”.



Cunninghame Graham RB - 1920 - Cartagena and the Banks of the Sinu. London: William Heinemann

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