"Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger en una única forma del saber todo lo que ha sido visto y oído, todo lo que ha sido relatado por la naturaleza o por los hombres, por el lenguaje del mundo, de las tradiciones o de los poetas". >Michel Foucault-Las palabras y las cosas

sábado, 13 de febrero de 2016

EL CARDENAL AMARILLO Gubernatrix cristata - EL CANTOR PERSEGUIDO

El cardenal amarillo es una  hermosa especie de ave sudamericana que se encuentra en peligro de extinción a causa principalmente de la maldad humana que lo ha condenado a prisión perpetua por la belleza de su plumaje y de su canto. Veamos como lo encontró un naturalista inglés en los campos uruguayos.

Bruant Commandeur - macho
Temminck.1837.Nouveau Recueil De Planches Coloriées D’ Oiseaux. Paris. F G. Levrault



Un inglés en Soriano

                Una fría tarde del  recién iniciado año 1892, Philip Lutley Sclater se encontraba trabajando en su gabinete de secretario de la Sociedad Zoológica de Londres. Estaba preparando la obra sobre las aves de Argentina, Argentine Ornithology, que habría de publicar con William Henry Hudson. Mientras revisaba su material observó con gran preocupación que tenía muy poca información sobre la avifauna uruguaya. De modo que pidió y consiguió del gobierno británico una beca de 100 libras esterlinas para enviar un naturalista al Uruguay a fin de hacer observaciones y colectar material para el Museo Británico. Entre varios postulantes Sclater eligió a  Oliver Vernon Aplin, un conocido naturalista de campo inglés, que había publicado un libro sobre las aves del condado de Oxford.

                Aplin se embarcó a principios de septiembre de aquel año y tras un largo viaje de más de un mes llegó a Montevideo. Proveniente de un país que había padecido varios brotes de coléra, tuvo que realizar una cuarentena de 8 días, a bordo del buque, anclado frente al puerto de Buenos Aires. Durante esos días Aplin fue anotando las aves que se posaban en la arboladura del buque, entre las cuales registró a la amenazada loica pampeana y, curiosamente, también tuvo “tinamú para la cena”. Finalmente pudo transbordar a un vapor de ruedas, el “San Martín”,  de  La Platense Flotilla Co, y así llegó a Montevideo. Este buque, bastante lujoso,  construido en Glasgow, era el mismo que en 1888 había llevado los restos mortales de Domingo Faustino Sarmiento desde Asunción  a Buenos Aires.

El San Martín
http://www.histarmar.com.ar/BuquesMercantesArgAnt/Rocca-Inicio%20Cias%20Fluviales.htm


                Sclater tenía un amigo estanciero en el departamento de Minas con quien había hecho arreglos para el alojamiento de Aplin, sin embargo por algún motivo esto no prosperó y el viajero tuvo que recurrir al embajador británico quien lo conectó con Don Felix Buxareo, quien lo acomodó en una de sus estancias, Santa Elena, sobre el río Monzón en el departamento de Soriano.  Buxareo era senador nacional y  a la vez importante productor ganadero e impulsor del mejoramiento zootécnico en Uruguay, especialmente de la raza vacuna Hereford y de varias razas de ovinos.

                El naturalista inglés viajó por tren de Montevideo a San José, donde pernoctó,  y al otro día tomó la diligencia a Santa Elena, a donde llegó casi 12 horas después, tras atravesar los Cerros de Mahoma, cuchillas de 180 msnm, llamadas así no por el profeta islámico sino por un nativo llamado Ohma que vivía en el lugar.  Aplin fue recibido por el mayordomo de Santa Elena, T. W. Burgess, quien lo ayudó mucho gracias a su gran conocimiento de las aves del lugar.

Arroyo Grande
http://mw2.google.com/mw-panoramio/photos/small/20472059.jpg


                La estancia tenía casi 11.000 ha y estaba ubicada en el  ángulo formado por los  arroyos Grande y  Monzón. El paisaje era suavemente ondulado, cubierto por pastizal corto con algunos manchones de altos cardos y cortaderas. Como es frecuente en Uruguay, el campo estaba salpicado de bloques de roca de tamaño diverso y entre ellos bosquecitos de tala, molle, curupí y sombra de toro. Entre las lomas observó pequeños cursos de agua y lagunas temporarias formadas por las lluvias. Algunas de ellas con barrancas escarpadas y otras con riberas pantanosas rodeadas de pajonales de paja mansa (Paspalum quadrifarium).

                En este ambiente tan fragmentado Aplin se sorprendió mucho “con la variedad, vistosa coloración y mansedumbre de las aves” y entre ellas menciona torcazas, carpinteros, cabecitas negras, cardenales, calandrias, renegridos, pirinchos,  golondrinas, tijeretas, benteveos, chingolos, gorriones, leñateros y horneros. Es curiosa su opinión sobre estos últimos: “a menudo deseaba que los horneros, con sus notas discordantes que taladraban los oídos,  estuvieran al otro lado del mundo, para que yo, temprano en las mañanas (…), pudiera escuchar más fácilmente los silbidos aflautados del cardenal, los breves y dulces acordes del chingolo, el canto zorzalino de la calandria, y el rico gorjeo de la ratona (…) Algunos, creo, aman a este pájaro. Para el ornitólogo de campo que quiere obtener algún conocimiento sobre las notas y cantos de otros pájaros, pronto se hace detestable y detestado. Es muy común y, donde quiera que se vean otros pájaros en los árboles, es casi seguro ver al hornero.   No es para nada tímido, y rara vez deja de acosar a una persona, llegando a corta distancia hasta posarse a unos pocos centímetros de la cabeza del infortunado naturalista, haciendo todo lo posible para impedirle escuchar a otros pájaros.”

Recorrido realizado por  Aplin
Aplin, OV -1894- On the Birds of Uruguay – Ibis 22.


Acompañado por Juan La Dieu [¿Jean de Dieu?] visitó también la estancia Santa Florencia, en la ribera norte del río Negro, a la altura de la desembocadura del arroyo Grande. El monte era muy extendido allí y con una densidad tal que hacía casi imposible entrar en él, salvo por los senderos hechos por el ganado. Los árboles eran muy desarrollados, especialmente el viraró y el blanquillo, y además menciona mataojos, talas, quebrachos, molles, sauces, coronillos, guayabos, ñandubayes y ñangapiríes.  Fuera del monte vio diversas mirtáceas, aromos (espinillos), ñapindayes o uña de gato, cina-cinas y, en sitios inundables el seibo.


En los casi ocho meses que permaneció en Uruguay, Aplin registró 139 especies de aves. Antes de regresar a Inglaterra permaneció unos pocos días en Montevideo consultando las colecciones del Museo de Historia Natural, dirigido por el profesor José Arechavaleta y Balpardo, y donde tuvo la colaboración del ayudante de zoologia, Juan H. Figueira.  Arechavaleta era un naturalista y farmacéutico vasco autodidacta , recién nombrado a cargo de la dirección del Museo, donde permaneció hasta su muerte, siendo uno de los primeros introductores de las ideas evolucionistas de Darwin en la región.  

Vista del salón principal, del Museo Nacional de Montevideo tomada por Juan H. Figueira, posiblemente entre fines de 1800 y principios de 1900.
http://www.mnhn.gub.uy/innovaportal/file/3423/1/expoMNHN1900.jpg



El encuentro

El 25 de mayo de 1893, poco antes de partir,  Aplin observó por única vez en estado silvestre a una pareja de llamativos pájaros. Se encontraba cabalgando por el borde del bosque marginal, en la confluencia del arroyo Grande con el arroyo de los Cerros de Ojosmín, afortunadamente sin armas, cuando los vio posados en un tala: “Son aves vivaces, elegantes y a veces se las ve en jaulas”. Las clasificó como “Yellow Cardinal”, Gubernatrix cristatella.


Feria de Tristán Narvaja hacia 1920


Su comentario indica que al menos en esa zona de Uruguay ya no era un ave muy común a fines del s. XIX.  Tal es así, que hacia 1960 había un solo ejemplar en el Museo de Montevideo, capturado en el departamento Rio Negro, y Cuello y Gerzenstein lo consideraban poco abundante. Al respecto Gore y Gepp señalaban que sin estar aún amenazada, era una de las especies  particularmente afectadas por la caza en trampa.  “El cardenal amarillo, Gubernatrix cristata, es en la actualidad un pájaro raro; un espléndido cantor, es particularmente favorito de los avicultores. Los machos en especial alcanzaban altos precios cuando eran vendidos en la feria dominical de la calle Tristán Narvaja en Montevideo”.


Puesto de venta de pájaros en la feria de Tristán Narvaja
http://fotosdemontevideo.com/wp-content/uploads/2012/06/feria-tristan-narvaja2.jpg



La historia



Bruant huppé
Dibujo de Paul-Louis Oudart grabado por Godefroy Engelmann
Vieillot, LP. 1834 . La Galérie des Oiseaux - Paris

Un siglo antes de la presencia de Aplin en el río de la Plata, el naturalista aragonés Félix de Azara describía al que llamó, usando su nombre santafesino, Crestudo Amarillo. Encontró sólo tres parejas a la altura del paralelo 29, probablemente en cercanías de Goya (Corrientes), lo que comprueba que hacia fines del s XVIII tampoco era muy abundante.

Bruant Commandeur - hembra
-Temminck.1837.Nouveau Recueil De Planches Coloriées D’ Oiseaux. Paris. F G. Levrault


Algunos años después Coenraad Jacob  Temminck obtuvo unos ejemplares vivos llevados de Buenos Aires a Paris por Rose Marie Pinon, esposa del explorador Louis Claude de Saulces de Freycinet, quien capitaneó un viaje de circunnavegación a bordo de la nave Uranie entre 1817 y 1820. Digamos de paso que en el buque había un pasajero clandestino, que resultó ser la misma Rose, vestida como un hombre, que volvió a sus vestidos de mujer cuando pasaron por Gibraltar, y pasó el resto del viaje entreteniendo a la tripulación con sus recitales de guitarra. Al parecer este travestismo era un recurso común en la época, como se puede ver con el caso del  polizón en el viaje de Philibert Commerson (ver nuestra entrada Jeanne Baret - El Misterioso Ayudante de Commerson  http://historiaszoologicas.blogspot.com.ar/2011/07/el-misterioso-ayudante-de-commerson.html).  Los ejemplares de Madame Freycinet fueron dibujados por la mano magistral de Jean-Gabriel Prêtre como podemos ver en las reproducciones adjuntas  y descriptos por Temminck quien los denominó Bruant Commandeur, que podríamos traducir como Escribano Comandante, Emberiza gubernatrix. De aquí surgió el nombre genérico que más tarde le aplicó René Primevère Lesson  y que hace referencia al vistoso plumaje que recuerda un  uniforme militar.


Crested Bunting

Swainson W -1821- Zoological Illustrations, Or Original Figures and Descriptions


William Swainson dibujó otro cardenal amarillo que fue traído vivo de un puerto de Brasil y que le fue obsequiado por un tal Mr. Brookes. Lo llamo Emberiza cristata, sacándole el diminutivo que en verdad no merecía y anotó en inglés Crested Bunting.  Bunting es el nombre que se le da a las aves del género Passerina (azulines - familia Cardinalidae). 

Commanding Bunting
Grabado de Edward 
Griffith tomado de la obra de Temminck.Cuvier, G -1827-1835- The animal kingdom. London: G.B. Whittaker


Charles Darwin obtuvo un ejemplar en las barrancas del Paraná, cerca de Santa Fe, pero no agrega más detalles. Burmeister (1861) por su parte  dice: “No es raro en Paraná; más frecuente en Córdoba donde lo he visto con frecuencia”.  Hacia 1879 Walter B. Barrows anduvo observando aves en Concepción del Uruguay (Entre Rios) donde el cardenal amarillo era un ave de jaula bien conocida. “Se dice que se reúne en bandadas que llegan a varios centenares, pero nunca he visto más de tres juntos”. Luego agrega que a su parecer no se justifica llamarlo “cardenal”  pues, a diferencia de los dignatarios eclesiásticos, no tiene nada de rojo en su plumaje, aunque reconoce que ya se había establecido esa denominación como “nombre de la cosa”. Doering (1881) lo encontró en verano entre los valles de los ríos Negro y Colorado, “con su canto agradable y sus alegres movimientos”.  


Cabeza de cardenal amarillo
Catalogue of the Birds in the British Museum. 
 British Museum (Natural History). Vol 12 (1888) 


Hudson (1888) señalaba: “El Cardenal Amarillo, es un pájaro agraciado y alegre, con una fuerte voz melódica, y una de nuestras aves de jaula favoritas. Visita Buenos Aires en pequeñas bandadas en primavera, pero es un pájaro raro entre nosotros. Hay poca variedad en su canto, que se compone de cuatro cinco notas melosas, de gran potencia, con un tono semejante al mirlo europeo”. Frenzel lo señalaba en Córdoba en 1891: “Conocido como "cardenal amarillo", a menudo en jaulas, es celebrada su bien melodiosa voz”. En diciembre de 1920 en Victorica, La Pampa, Alexander Wetmore vio que “este elegante cardinal era bastante común (…) los machos cantaban, desde sus perchas entre las hojas de la cima de los árboles, una fuerte canción silbada, de tono animado, y algo semejante a la del cardenal [común] ( …) Mantenían la cresta erguida  y tenían un aspecto elegante y fogoso.”


Cardenal amarillo,  cardenal de Virginia y cardenal común
Blakston, WA,  Swaysland W , and AF Wiener – 1884 - The book of Canaries and Cage Birds.
Cassell, Petter, Galpin & Co. London.



El cardenal amarillo en la cultura

          El cardenal amarillo, habitante de los mismos territorios que los nativos gününa-këna, comechingones y charrúas, ha dejado poco material para los mitos y leyendas, quizás debido esto a su escasez pese a que difícilmente les  haya pasado inadvertido. Los guaraníes lo llamaban güirá-tirí , de guirá: ave, y tirica: miedoso, tímido, aunque no parece serlo a juzgar por la opinión de los criadores que dicen que es muy agresivo hacia pájaros de coloración similar.

Por el contrario, el cardenal amarillo ha inspirado notablemente a la pluma de los poetas contemporáneos, quizás por su bello plumaje, su voz llamativa, su rareza y el triste destino carcelario.


          Veamos algunos ejemplos:

          Luis Horacio Martinez lo retrata con precisión en estos hermosos versos de su obra “De alas y trinos”:

El Cardenal Amarillo

Tiene un primo famoso y conocido
habitante también de nuestro pago,
aquél, el del copete colorado,
emblema federal del cielo mío.

El también es cantor y de los buenos,
entre talas, quebrachos y espinillos
enhebra refucilos amarillos
y a la tarde le entrega un canto pleno.

Un negro en su copete se ha prendido
y ha ensuciado apenitas su garganta,
es la dulzura misma cuando canta.

Cardenal amarillo, el perseguido,
el celeste entrerriano lleva un ruego,
lo quiere libre... nunca prisionero.


Sellos postales con cardenales amarillos. El del Correo Argentino surge de un proyecto con Aves Argentinas y se realizó a partir de una fotografía de Rodolfo Capdevielle.
http://www.birdtheme.org/mainlyimages/index.php?spec=2373


             Otros poetas se refieren a su notable canto. Así José María Fernández en sus versos “A orillas del Gualeguay” nos cuenta: “Tengo un rancho en Entre Ríos a orillas del Gualeguay, con sombra de Ñandubay, y un coro de aves canoras, (…) un cardenal amarillo, me canta en la tardecita, con una voz suavecita, que es un deleite escuchar”.


          En una página de Facebook denominada “Poemas al vuelo” encontramos estos versos anónimos:

¡Oh! cardenal amarillo
música sobre el espinillar/
gorjeo y plumaje de oro
sinfonía en el monte paiubrero/
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
¡Oh! cardenal amarillo
trémulo trino amarillo/
bálsamo para mi alma.


          Y en una chamarrita que cantan los Hermanos Cuestas, y que Juan Carlos Chébez atribuye a la autoría de Linares Cardozo, se relata el duelo vocal entre un cuclillo y un cardenal amarillo, al que las aves nombran “por mayoría cantor de clase y estilo (…) un cardenal ardoroso y bien vestido. Ya se armó la tremolina tantito lo hallo al cuclillo, le bastó una sola copla de una antigua chamarrita la voz, la tristeza, el canto trocó en agua bendita.”  Y el derrotado cuclillo “metió su violín en bolsa y se perdió volando al río”.

          Raúl "Taba" Grandoli  le dice este gran folklorista que fue Linares Cardozo: “Te extraña el sauce llorón, / los montes, los espinillos, / te llora el zorzal islero /y el cardenal amarillo.”



Cardenal amarillo.
Lámina del álbum de colección 
Die Farbenpracht der Vogelwelt, editado hacia 1935 por la fábrica de cigarrillos Aurelia, de Dresden, Alemania.

          Otras coplas atribuidas a Silvano Echeverría, de Tandil, se refieren al triste destino de los cardenales enjaulados:

“Soy cardenal amarillo
de pluma fina y dorada,
soy el ave destinada
a morir en un presidio.
Sufro males y martirios
por mi libertad clamando
y a más mis horas logrando
por ver si puedo salir...
Mas pienso que he de morir
entre rejas encerrado.”


          Finalmente Miguel A Calderón dedica a esta especie en extinción estos versos:


“No me ames en la jaula
quiéreme con libertad
ya no me cortes las alas
yo canto por no llorar”


Alex Mouchard

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REFERENCIAS


-Aplin, OV -1894- On the Birds of Uruguay – Ibis 22.
-Azara, F de -1992 [1802]- Apuntamientos para la Historia Natural de los Páxaros del Paraguay y del Río de la Plata. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología. Madrid.
-Barrows,  WB –1883- Birds of the Lower Uruguay – Bulletin of the Nuttall Ornithological Club 8 – Cambridge.
-Doering, A, Berg, C y Holmberg, EL –1881- Zoología.  En Informe Oficial de la Comisión Científica Agregada al Estado Mayor General de la Expedición al Rio Negro (Patagonia) realizada en los meses de abril, mayo y junio de 1879, bajo las órdenes del general D. Julio A. Roca. Buenos Aires: Imprenta de Ostwald y Martínez. 
-Burmeister, G – 2008 [1861] – Viaje por los Estados del Plata. 1ª ed. 2 vol. Buenos Aires.
-Chebez, JC – 2008 – Los que se van. Tomo 2. Buenos Aires, Albatros.
-Cuello, J y E Gerzenstein – 1962 - Las aves del Uruguay. Com.  Zool.  Museo de Hist. Nat. Montevideo 6 (93).
-Darwin, CR ed. -1838- The zoology of the voyage of H.M.S. Beagle. Birds by John Gould. London: Smith Elder and Co.
-Gore MEJ y ARM Gepp –1978- Las aves del Uruguay. Mosca Hnos. Montevideo.
-http://gauchoguacho.blogspot.com.ar/2014/01/prisonero-un-cardenal.html
-http://martinezluishoracio.blogspot.com.ar/2009_10_01_archive.html
-http://www.biodiversitylibrary.org/
-https://es-es.facebook.com/PoemasEnVuelo/posts/783942738296346
-https://poematrix.com/autores/miguel-calderon/poemas/el-cardenal
-Sclater, PL & Hudson, WH -1888- Argentine Ornithology. 2 vols. London: R. H. Pouter.
-Swainson W -1821- Zoological Illustrations, Or Original Figures and Descriptions of ..., 3 Volumen.
-Temminck, GJ – 1837 -   Nouveau Recueil De Planches Coloriées D’ Oiseaux. Paris. F G. Levrault.
-Wetmore, A –1926- Observations on the Birds of Argentina, Paraguay, Uruguay, and Chile. Bulletin 133. Smithsonian Institution. Washington

1 comentario:

  1. Hermoso, que lastima lo que hace el hombre las aves. gracias por compartir.

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